Guadalajara: días 0 y 0.5

Por ahí me escribieron que se apostaba a ver cuánto tardaría en quejarme de mi nueva locación.

Sin embargo, eso va a esperar. Esperemos que mucho tiempo.
Tengo más miedo del que dejo ver, sospecho que todos lo saben. No por vivir solo (ocho meses del otro lado del mundo hablando tres idiomas es un buen entrenamiento, creo), sino porque ahora no estoy subvencionado. Vaya, acá SÍ me tengo que ganar la comida que me trago y los pasajes para ir a hacer que todo esto funcione. Sin contar que estoy viendo tecnologías que JAMÁS había visto y voy a entrar a un proyecto de desarrollo que las usa todas. También por ahí me dijeron que lo tomara como un reto y así lo estoy haciendo, solo que una semanita más no le hubiera hecho daño a nadie.

Pero desvarío. Si ya hice hace muchos años una crónica de una semana de locos en Guadalulú aquí les va otra crónica, espero que de la primera de muchísimas semanas aquí.
Hoy les presentamos: El preludio.

Empecemos por el principio (duh): salí el jueves a las cinco de la tarde de la hermana república de Coapita la bella, (muy al) al sur de la ciudad. Pasé en diez minutos y dos vueltas por una medicina y me arranqué con rumbo a lo casi literalmente desconocido, acompañado de un Ades, mi botella de agua y mi Viewma...digo, el celular.

El tráfico. EL PUTO TRÁFICO. Pasar Polanco no fue el problema, el desmadre era desde Cuatro caminos hasta... wait for it... la primera caseta, y yo desde San Antonio me estaba haciendo pis.
No pasa nada, en la primera gasolinera que vea me orillo, de todas maneras el coche necesita gasolina. ¿Si?

Donde me pude salir a una gasolinera era por donde estaba Divertido, el parque de diversiones de Echegaray. DOS HORAS DESPUÉS DE SAN ANTONIO.

No hay bronca, Paso 1: gas. Paso 2: baño. ¡WROOONG!

Estaban lavando el baño. Yo no se con qué cara me vio la chica que me puso gasolina, que me dijo "pero a menos de dos kilómetros hay otra gasolinera". Gracias, buenas noches, besitos, Chips en el Oxxo y córrele.

Pudieron haber sido dos kilómetros pero caminando hubiera llegado más rápido.Entre cantar juerte y projundo y leer Twitter (así de pesado estaba el tráfico) nos dieron, como dice Sabina, las diez y las once. Las doce y la una y... bueno, como las 8:30 pm.

Ni permiso pedí. Estacioné el coche y casi tacleo a dos monitos. Con la pee bar completamente vacía, hasta las lágrimas se me salieron. Yo creo que también era pis mágica, por que misteriosamente el tránsito empezó a ser un poco más fluido... como agüita corriendo...

Basta. Me subí al coche y le seguí. En el camino me tocó ver cómo la llanta de un Volkswagen literalmente explotó en los carriles centrales. Enllegandito a Perinorte vi dos choques a metros de distancia, justo en la zona donde las dos carreteras se hacen una. ¡Albricias! ¡Ya puedo ir a más de 60 kph!

...hasta como 10 km antes de la caseta, más o menos, donde ooootra vez estaban detenidos los coches por oooootro choque. Pasando la caseta devisé un Italian coffee y la pee bar estaba en rojo de nuevo.

"Deme un café, EL QUE SEA", casi le grito al dependiente. Pero la serenidad se apoderó de mí y todavía pude escoger con (no mucha) calma mi capuccino sabor rompope. Me lo dieron y me lo dieron (el café y el password de internet, cochinos) y caminé con el mayor estilo que pude hacia el baño.Ya con la pee bar despejada de nuevo, me dije a mí mismo "Mí mismo: la pastilla. Now or never". Lo cual sería sencillo... si hubiera encontrado la bolsa donde tenía el frasquito, claro. Pero como este road trip venía escrito por un don al que le encantan los thrillers, obviamente la chingada bolsa estaba hasta el fondo.

Por lo que Toño, cansado, acalorado, con hambre y sueño decide que perder lo poquito que tenía aún de glamour no era tan grave: aquí nadie lo conoce. De modo que se decide a sacar (con cuidado, eso sí) todas las bolsas necesarias para encontrar el bendito frasco. Salió a la tercera, afortunadamente.

Jaueber, hay que meter las bolsas de nuevo. Apliqué lo que los jóvenes modernos le dicen YOLO (y en mis tiempos era "chinguesumadre") y básicamente las aventé pa dentro.

Pastilla, café, gestos y listo. Mad max who?

En serio niños y niñas, no le den el avión a los letreros de "no maneje cansado" y MENOS en carretera en remodelación a las 10 de la noche. No es exactamente que haya estado a punto de embarrarme, pero con conitos naranjas que cierran la carretera de tres carriles a UNO puestos a menos de 50 metros corría uno el risgo de que le hicieran película y se llamara "KM 52+200".

Está bien padre que estén arreglando la carretera, lo aplaudo de verdad, pero no se vale cerrar tramos de diez metros cada 30 kilómetros.

Al menos la mitad del trayecto entre Tepotzotlán y el otrora Querétaro de Arteaga está sitiada por hombrecillos con chaleco naranja. Por supuesto, lo que en el libro de texto dice se que hace en tres horas y media (DF - Querétaro) yo hice en la fantástica cantidad de SIETE HORAS.

Cuando llegué a casa de Javier (ca. la media noche) refunfuñando y de gesto amenazante solo pudo decirme "pues sí, ya lo sabía". Algo tiene Javi que siempre me pone de buenas y en menos de 15 minutos ya estaba yo riéndome en camino a comprar la cena.

Fui, vi y me vin... digo, regresamos a la casa. Estábanse dos 研修員es cenando cuando llega la mamá (de Javier) a contarle al Diseñador emérito de KIT su día en el Yak.

Yo las di (las gracias) y me excusé. Dos nativos (de Santiago de Querétaro) hicieron lo mismo y me señalaron el cuarto de visitas (nice!) que acabó siendo el cuarto de la hermana (de Javier) ya que ella estudia justo en la parte de la ciudad de donde vengo.

Las reglas de la decencia dicen que si duermes sin pantalones al menos hay que cerrarle a la puerta. ¡Fatal error! A las tres de la madrugada tuve que bajar por un vaso de agua pues moría de calor (seguro en ese momento hacía más calor que en todo mayo en el D.F.). Como sea, nos dieron las siete y media. En lo que Javier intentaba quitar el pecado de su cuerpo me encargó hacer el café... con su prensa japonesa a la que nunca le entendí estando allá. Pero ahora era arriesgarme o no comer nada hasta llegar acá.

Acabó, se vistió y bajó a supervisar que la cocina no hubiera explotado. Todo en orden, de modo que viene la parte bonita de la historia del día 0.5: le desayuné.

8:45 salimos como los pollitos del huacal. El a su trabajo y yo a mi versión del video de Scar tissue.
Hizo frío media hora y el resto del tiempo la bufanda en crochet que traía para la ocasión se acabó convirtiendo en una especie de manga de taxista. Pero el espíritu no decayó, con todo y más cierres en la carretera.

¿Han oído de la famosa "velocidad pendeja"? ¿Esa donde el de enfrente no se quita pero nada más lo intentas rebasar le acelera? Ándenle. Protagonistas: una troca de caja (el villano), una SUV y un Stratus (los sufridos protas). El villano venía a no más de 60 en el carril de alta de una autopista pero se encabronaba cuando uno intentaba rebasar y le metía tantita pata. Una vez estuvo a punto de hacer que la SUV se embarrara con un camión foráneo, que se cansó de defensear. Yo apliqué el cosmo chilango y los rebasé por la derecha sobre el acotamiento. There. El iba de verdad tan lento que ya no lo volví a ver.

Siguiente episodio en esta blogonovela: la incorporación de dos carreteras tratando de cruzar León, donde de un total de 6 carriles se hacen DOS. Algo así como lo de Perinorte que les describí arriba pero en esta incorporación ningún automóvil fue lastimado. Solo gente que se hace pelotas con más de 10 coches.

Inhala rosa, exhala negro. Back on track. Todo iba estupendo (Toño a 140 cantando "Voulez vous" en una carretera recta con una vista increíble) cuando el último episodio maldito de la carretera hace su entrada; nomás sentí un "puf" en el parabrisas y de repente vi un puntote naranja temblando peor que alumno burro en entrega de calificaciones: me había echado una monarca perdida.

Todavía pensando que estaba viva pero atrapada en la pluma me orillé a mi orilla y bajé lo más que pude la velocidad (temí que la troca me alcanzara) sólo para ver las patitas tiesas. Casi lloro, pero me di un zape mental pensando que llorar por ella 1) no la iba a revivir y 2) era más probable que no viera a los trabajadores o los conos e hiciera chuza. Entonces salieron tres de cocodrilo y me volví a pasar a la extrema izquierda. En algún momento el cuerpecito moreliano salió disparado.

¡Bien! "Guadalajara" mostrábase en el letrero de la extrema derecha, lo que dice que está más cerca que Puerto Vallarta, en la extrema derecha. Dicen las instrucciones "en cuanto la carretera se convierta en calle, te sales a la derecha hacia Periférico". En efecto, a los 15 minutos había una salida como para coches Smart que decía "salida a Periférico" pero ese pedazo todavía era autopista.

Pensé que como en todos lados eso nomás me iba a hacer dar una súper vuelta y lo ignoré, siguiéndome derecho. Me di cuenta de mi error cuando el cuarto letrero decía "Guadalajara centro". En cuanto pude me di vuelta a la derecha esperando poder enderezar el camino y los dioses quisieron que me tocara un alto. ¡San Steve Jobs, sálvame!, murmuré, y abrí Google maps.

La buena: sí hay manera de llegar al perihistérico tapatío desde aquí.
La mala: son como 6 kilómetros en ciudad con semáforos y algo como 32°.

Ni Pepsi, dijo la Coca. Síguete. Claro, en esa hora de perdición Google maps fue mi bro, mi compa, mi valedor. UNA BENDITA HORA POR CINCO KILÓMETROS QUE ME PASÉ, en los cuales, por qué no, me perdí otras dos veces (una por desesperado) mientras veía con mucha suspicacia a los fellow conductores más tapatíos que las jericallas.

Para no hacerles el cuento (más) largo, llegué aquí, desde donde escribo, a las cuatro de la tarde con... ya se la saben: calor, cansancio, hambre. Ya llegué ¡whooo!

...nel. Baja todo tu desmadre del coche, sube un piso y aviéntalo en lo que comes un sandwich para ir acomodando todo en ganchos y cajones.

Así fue como un viernes 17 de octubre, a las 9 de la noche, este cuarto (que ahora es mío) quedó más o menos decente y este joven apuesto, galante y soberanamente guarro se acostó a dormir por ahí de las once en su... nueva casa, pensando que todo lo que ahora ve raro después podría llamarlo "su casa".

次回予告 - El fin de semana: del cielo geek al "¡córtenme la pierna!"

¡Solo en esta gustada sección "Los ingequeers también lloran"!


---
Oyendo: SBTRKT - Higher



Mientras tu me fuiste demostrando que el amor es bailar

Aunque nosotros nos olvidamos sistemáticamente de la vida, la vida jamás nos deja solos. Siempre que algo nos hace mal nos lo quita... y cuando algo nos hace bien y lo olvidamos, nos lo azota en la cara.

Por varias razones, decidí que por un rato no iba a bailar. Fue una decisión difícil, pero estoy seguro que es por algo mejor. Pero la Gran Sucesión de Causas y Consecuencias me dijo "ni madres" y no de la manera tranquila.

Fui por los botines un jueves lluvioso hasta el otro lado de la ciudad. Pista número uno: el martes siguiente cerraba la escuela hasta el nuevo ciclo. Pensé que era sólo suerte y se me olvidó que no existen coincidencias, solo lo inevitable.

A la semana siguiente (o sea, esta) me marca una amiga maestra a la que desde hace más de cinco años le ayudo con su función de fin de curso a bailar un solista con ella mientras los demás se cambian. Pero por razones japoneses el año pasado no se pudo, y pensé que se/me le había olvidado. Que si le ayudo este año. Sentí bonito y a la vez con nervios, tengo un compromiso importante la próxima semana. "ah no, de este lunes que viene en ocho". SAFE: yo me desocupo el domingo (pista dos). Llegaré a la función en calidad de muerto pero llegaré. "¿Puedes venir mañana a ver unas cosas que les hacen falta a mis niños?" Sí claro, nomás me llevo (¡sorpresa!) los botines.

Hasta aquí, iba en calidad de adviser. Pero como para el INAPAM: tenía año y medio que ni abría la bolsa de las benditas botas; cosa que llegué a hacer en la noche y en la mejor interpretación de Mafalda contra su peine les dije "¿listos?".

Para no hacerles el cuento triste, este miércoles desperté a las 4:50 am. Crucé la ciudad, me eché una bronca, y llegué a trabajar antes de las nueve. Para las cuatro de la tarde, cansado, desvelado, mal comido y lloviendo, lo que quería era que me llevaran cargando a mi casa. Pero "deudas de juego son deudas de honor", dijera mi madre. Y ahí va Toño, en metro y taxi, para llegar lo antes (y menos mojado) posible.

Objetivo casi completado. Pero con todo y que me hacia pipí, me dio mucho gusto ver a más de cinco parejas de adolescentes, unos estirando, otras poniéndose la falda, todos haciendo escándalo como olla de grillos. Algunas me reconocieron y me sentí viejo: yo las vi en primero de secundaria o incluso en primaria.

Empezamos el ensayo. Brazo aquí, falda acá, espalda derecha, no muevas el paliacate, a ver aviéntate de nuevo para que les digas como, ahora voy yo para que vean qué más se hace, no se salgan de tiempo, acérquense carajo que no muerden. Y cayó la bomba.

"Me falta un niño. ¿puedes bailar con ella?" Ah sí, ¿pero el chico ya se lo sabe? "No hijo, bailar en la función".

Sentí algo raro en el estómago. Casi como cuando me dijeron que me iba de beca. No sabía si reír, llorar, preocuparme por mis rodillas post-hospitalizaciones o salir corriendo a la lluvia a gritar como poseso. Sólo alcancé a decir "Sí, claro" y hasta el hambre y la pipí se me olvidaron.

Estoy casi seguro que empecé a zapatear más fuerte. No me dolían las rodillas y oía la música con toda claridad. Inspiración o éxtasis, ustedes decidan. Cuando los chicos, que llevaban de perdida dos o tres meses de ensayo echaban el bofe yo todavía bailé con la maestra otros tres o cuatro sones. Como en mis dieciocho, cuando un buen día decidí bajarme del pesero a preguntar en mi primer taller de folklor.

Entre el miércoles y ayer, con dolor hasta en el cabello, reuní todo lo necesario para la función de los lugares donde lo tenía regado. Y con todo y que me aventaré una semana de traducción japonés-ñero (que me encanta) y un lunes de aburrido trabajo (que no me emociona), ese lunes nomás de oír "tercera llamada, comenzamos" estoy completamente seguro que me terminaré de acordar por qué tengo doce años interrumpidos de bailar... con miras a tener al menos otros veinte más.

Lo dicen bien el refrán: "cuando te toca, aunque te quites".

---
Oyendo: el béis.



Blog con nombre

A veces es necesario regresar a las raíces.
Buscando unas fotos que no encuentro, me traje unos discos de respaldo. Olvidado en uno de ellos, encontré guardado un archivo en PDF del blog que me animó a tener los míos.

El "Blog sin nombre", en sus muchas encarnaciones, siempre cumplió con su objetivo: Narrar la vida de un chiapaneco radicado primero en Comitán, luego en Xalapa. Así, simple. Claro que como en toda obra que refleje la personalidad de su artista se ve una clara evolución; primero lo escribía un preparatoriano, y el ritmo y el vocabulario crecieron hasta ser los de un licenciado en letras. Pero siempre, como el mismo lo indica, "tiene la esencia de alguien despreocupado que gustaba escribir cosas, algunas veces sin pararse a pensar en qué estaba diciendo, y otras, todo hay que decirlo, con sorprendente lucidez".

Sin embargo, esa frescura al contar que comió pizza fría o que escuchó la lluvia a las dos de la mañana me animaron a contarle mis muchas, insulsas o no, historias a la humanidad.

A veces he escrito cosas que vuelvo a leer y ni yo me entiendo. Otras que me vuelven a causar risa (un amigo me dijo que es mejor leerme que escucharme). Unas más que son tan depresivas que no me hubiera gustado subirlas nunca. Y de todas ellas, algunas aparentemente le han servido a varias personas, que hace que todo esto haya valido la pena aun cuando parezca que nadie me lee.

Un desahogo. Entre bailar, dibujar y escribir no me quedo con nada guardado. Lo bueno, lo malo y lo feo están ahí, a la vista del público. Con suerte alguien se identifica y lo canaliza por ahí.

De él, la última noticia que tuve es que vivía feliz en Córdoba, Argentina, con su novia. Chatear con él siempre era divertido (y me quedé con ganas de conocerlo), pero cuando decidió mudarse no entré en su lista de contactos. Me encantaría que estuviera y viera lo que ocasionó, que me siguiera contando de su familia, su escuela, su teatro y contarle de Corea, de Japón, de mis hospitalizaciones, del Rolcast, de mis logros.
Pero de lo que pasó siempre hay que conservar lo mejor. Y por eso volveré a leer ese PDF cuando me sienta vacío y sin ideas.

Donde quiera que andes, Sam, te deseo lo mejor. Ojalá en otras vidas nos volvamos a ver.

Con mucho cariño,

To.



Hasta sentir el temblor en mis piernas

Los temblores son una sensación extraña. No los grandes terremotos, donde todo es caos y destrucción, si no los temborcitos de siete grados para abajo.

Sentir que, como dijera Fey, la noche se mueve es de las cosas más raras que se pueden sentir. No te quemas, no te electrizas, no te azota el agua en la cara ni caes en bajada libre. Solo se te mueve el suelo y por alguna extraña razón eso aterroriza a la gente mucho más que los volcanes, por ejemplo.

Creo en lugares donde los temblores son latentes, como Japón o México, lo que da miedo es precisamente la espera. El saber que la tierra acomodándose puede ser más escandalosa de lo normal en, literal, cualquier momento. Y claro, que ya hemos visto en repetidas ocasiones lo que eso significa: Kobe, el DF, Tokyo, Guerrero.

Como sea, alertas de tsunami se dan media hora antes. De actividad volcánica con días de anticipación. Para los tornados hay épocas bien establecidas. Pero el SkyAlert suena 30 segundos antes de que nos muevan el suelo y si estás en un piso 15 lo más probable es que te recojan del suelo con espátula. SI ES que suena. No es tiempo suficiente para tomar lo esencial y salir corriendo a la calle (aunque, como dice el meme, "no corra: afuera también tiembla").

Además los temblores acaban con todo en menos de tres minutos. No te da tiempo suficiente de llorar por que tu casa se está quemando o el mar se está comiendo la playa. Viene la tierra, tiembla, y en menos de lo que acaba una canción todo tu patrimonio está revuelto entre cemento y cadáveres.


Hay honrosos milagros, que no podemos describir de otra manera: están los niños del hospital Juárez, por ejemplo. Pero comparados con la GRAN mayoría de víctimas que cobran los movimientos telúricos, incluyendo casas y edificios, son pequeñísimos momentos de alivio que nos da la naturaleza cuando le caemos más gordos de lo habitual.

Yo por eso me voy pa Mérida, allá no tiembla, boxitos.



Más rants de Japón

Porque ustedes lo pidieron, Leidis an Yentlmen, van más episodios de esa bonita serie llamada "32 becarios en Japón". Viene de ái.


Karla un día me regala unos Milky, que son chiclosos sabor leche muy ricos. Voy en el tercero de la caja cuando siento algo duro. No era un coágulo, era una corona completamente desprendida. Al día siguiente mandan a Toño y una amiga al dentista.

Tengo, sin mentirles, 6 gomas de borrar, 7 plumas, 2 lapiceros, 2 marcatextos, una bolsita de clips y postits varios cortesía de Olympia, The Libretto (tiendas especializadas en papelería cute de Japón) y Muji (una cadena de tiendas...rara). Karla y Javier pueden dar fe. Seguro la mitad los heredarán mis hijos, ¿yo para qué chingados quiero tanto tiliche?
Para compensar el vacío emocional que me dejó la pérdida de una pluma de Corea que me perdieron en un viaje escolar ¬¬*

En una de las actividades que amablemente una asociación de señores grandes nos ofreció, nos prestaron yukatas y kimonos, que es la misma gata con diferente sexo. La ondita, según el aviso en la entrada de JICA, era a las 7:30. 6:50 suena el intercomunicador general diciendo que bajáramos todos, que ya iba a empezar e íbamos tarde.
Claro, todos bajamos como estábamos. Unos en pijama, otros con shorts, otros muy coquetos en bata de seda y gazné. 32 mexicanos confundidos por la hora enseñando las miserias en pleno lobby.
Que no, que se regresen, esto era un simulacro. Siempre sí era en media hora.

A la hora de la cambiada, una de las señoras que nos estaba vistiendo pregunta que de dónde venimos. "Mekishiko" dijimos como tres. Para no hacérselas cansada, la señora vino a México y tuvo el tino de asistir a la corrida de toros donde Pajarito se brincó los toriles. Miedo mil.

Esa noche estaba lloviendo. Pero cómo ño, mexicanos al fin, varios se pusieron unos tenis, agarraron su paraguas y se fueron a lucir a la estación de Autobuses y Trenes.

En un Tower Records, cierto día estaba de promoción un disco+DVD de un grupín llamado Sakanaction. Promoción de verdad, como 150 yenes. La portada se veía mona, pero ese día fue El Día de la Destrucción de la Tarjeta y ya cargaba yo como 3,000Y y la tarjeta de crédito que temblaba. Así que no lo tomé.
A la semana, en la sala de conciertos al lado de JICA Nagoya, sale "Sakanaction live" y NO ME ANIMÉ. Dos días después regresando de cenar veo salir a toda la chaviza muy contenta con sus toallitas del concierto (que allá, al parecer, regalan y no tienen que comprar piratas como en ciertos países que conozco).
Un mes después bajo tres discos de ellos. Me hice fan y me dí de pinches topes en la pared el resto de la noche.

Hablando de conciertos, Estuvo Maaya Sakamoto en Nagoya en gira de su nuevo disco y no me alcanzaba para el boleto. Para ver a Perfume sí tenía dinero pero se presentaban con MAXIMUM THE HORMONE y ahí si no le entro.

Cierto día que salimos a un izakaya (ie: una pedota), a un amiguito de quien omitiremos el nombre ya con tres sakes encima se le ocurrió decir "pues si ellas son multitasking, yo soy MEDIO multitasking". Vaya manera de hacerse promoción.

Una de extranjeros de Extranjia: en un viaje a Tokio, llegamos a las 6:30 am y por ahí de las 9 MORÍAMOS de hambre. Acabamos en un McDonalds y el gerente no se veía muy japonesito. Le pregunto en tono formal que de dónde venía y me dice "de Nepal". Anda pues.

El antro 1: Sale un muchachx gogo a bailar al miniescenario, y en una de las vueltas al tubo con el megataconazo que se cargaba le dio severa patada a un proyector que salió volando por allá. Ya nos lo imaginábamos al día siguiente en tacones, hot pants y rímel corrido yendo a Labi a "pedirs un proyectors por favors".

El antro 2: Ese mismo día, un japonés guapetón, de no más de 25 años y yours truly se echaban miradas de lascivia, que luego se le fueron al nativo cuando lo agarró otro nacional a besos.
Desquité el coraje por unos momentos echándome en reversa (con rigurosa ropa) contra un vienés güerote, que luego haciendo malvadas cuentas resultó algo de alguien que había andado con un amigo. Eso de revolver atoles no me sale.

El último día en Nagoya, como no teníamos en qué gastar, pedimos en el restaurante de JICA seis "caguamas", un plato con sal, limones y 10 vasos. Cualquiera sabe qué íbamos a hacer, ¿verdad? ¿VERDAD?
PUES NO: Los japoneses no tienen idea de qué chingados es una michelada y cuando las empezamos a preparar nos veían con harta suspicacia.

No es que yo quiera hablar mal de la gente (incluyéndome a mí), pero Japón me acostumbró a comer y cenar con vino tinto. Así, casoal.

Hablando de cenas, en Mister Donut de Kusatsu ya tenía tarjeta de cliente frecuente y las chicas de las cajas me veían todos los fines con ojos de yenes. Me quedé a 300 yenes de traerme una cajita de obento (lunch japonés) con forma de leoncito.

Sale Toño y acompañante cuales chivos en bicicleta, novatos en las biclas, a recorrer el magnífico, maravilloso, imperial pueblo de Kusatsu. Con las paradas obligadas de ser nuevos en esto de la rodada recorrimos el pueblito en dos horas.

Hablando de bicicletas, un día que salimos a cenar en Kyoto me prestan una bicicleta que estaba descuadrada. Chillona la niña y luego la pellizcan…
casi me echo un grupito de 6 o 7 japoneses en un cruce peatonal. Y no de la manera sexy.
Mis reflejos inmediatos cual Hombre Biónico me hicieron gritar ¡PELIGRO! Y frenar a 5 centímetros de uno de ellos. Todavía no tengo idea de cómo, pero nos salvé a todos.

Otra de extranjeros: En una de mis visitas a Javier en Kyoto, me ven dos güeros y me preguntan en la parada del bus, en Castellano, que cómo llegan a Kiyomizudera. "Esto ya es pinches burla", piensa Toño.

Por ahí de principios de junio, con la calor que estaba bien harta pusieron un puesto de raspados en el comedor de la Facultad. Me compro uno y me subo a mi laboratorio. El chico mongol (de Mongolia, no lelo) atrás de mí me pregunta que qué es eso. Le respondo que hielo raspado con saborizante y le ofrezco. Me da un temeroso "no" y se voltea a seguir en su máquina.
En esa semana el maestro adjunto del lab me invita a comer al restaurante exclusivo para maestros y sale al tema Dash (el mongol de Mongolia) y el raspado. Me cuenta Nishide-san que Dash casi no come nada pues en Mongolia hay pocos cuerpos de agua (ergo, no pescado) y las verduras de Japón se le hacen fuchi. "Comerá arroz y agua", pensó Toño.

Cuenta la leyenda que cierto amigo mexicano se la pasó buscando la serie completa de mangas de Captain Tsubasa (aka Los SupercampIones) y la encontró después de recorrer las tiendas frikis de cuatro ciudades.

En las clases de japonés que nos dieron en México hicieron mucho énfasis en que si visitábamos una casa japonesa había que llevar algo de regalo y teníamos que seguir unas ESTRICTAS normas de etiqueta. Cuando me invitaron a mí a la casa del coordinador de programas de extranjeros de la Facultad se me hicieron los chones de yoyo.
Llego yo con mi formal "お邪魔します" y los veo a todos sentados en el suelo, chupando como cosacos y la música no tan discreta. Ver a mi abuelita tiene más formalismo.
Eso sí, la señora de Takada hace un licor de ciruela casero para salir volando.

En esa misma reunión, faltaba yakisoba para comer. Mientras la japonesada estaba sentada en la sala, un japonesito, un hindú, un vietnamita y cierto mexicano que conocen estaban en la parrilla haciendo el faltante. Ni en mi casa.

El guayabazo: En cierta reunión en casa de Javier (donde los japoneses cayeron al tercer caballito de tequila) Toño quiere convencer a un nacional de quedarse a dormir, pue ya se veía bastante… incróspido para ir en bicicleta por la vida.

Cuenta Javier que me iba a decir algo, y otra nacional lo calla, que quería oír cómo sonaba el japoñol con acento náhuatl. Total que no convencí al japonés pero la chica le dice a Javier: "tu amigo no tiene acento" (y eso que no me oyó estando sobrio). Cuando me dijo yo brincaba de la emocióng.



Rants de Japón

¡Porque todos los viajes tienen su bola de estupideces!
Aquí le traemos una bonita recopilación de lo que me pasó en Japunk, todo rigurosamente verídico.

---

En un viaje a una especie de herbolario nice, me perdí dos veces, una con compañía y otra solo.
La primera, mientras la mitad de la comitiva se subía al tren, la otra mitad buscamos a un poli para preguntar si ese tren iba para Mie. Ya cuando nos dijo que sí, las puertas del tren se habían cerrado. Hasta que no salió el otro tren y llegamos a la terminal fue que nos reunimos todos. Los muchachos juran que nos gritaron todo lo posible que sí era el tren pues le habían preguntado a alguien dentro del vagón; aunque a mí no me hubiera gustado ser parte del oso que es una escena de gritos en un país como Japón.

Después, ya en el herbolario, se hicieron para variar grupitos. El mío, con gente que aún quiero mucho, se adelantó en una fila y un señor grande hizo que me retrasara y finalmente me perdiera entre la multitud. Ahí entendí que ESE era el momento de practicar todo el japonés que mis honolables ancestros me habían pedido aprender. Pero no tenía chiste viajar solo… aunque bueno, tenía mi cámara.
Cuatro horas después los vi, en los puestos de comida. Karla me aplicó un attack hug y sólo pudo decir "No veía a mi sudaderita de tres rayas D:" Casi lloramos.
¿Y el viaje? Conocí el doble que ellos, que al final del día conocieron las virtudes de los ashiyuu, salidas naturales de agua caliente para relajar las patitas.

Piense usted en una combinación de géneros e identidades sexuales que pueden encontrarse en una persona.  A ver. ¿Ya? Pues se la mato: conocí un japonesito bisexual crossdresser SORDO. ¡BOOM!

A la mitad de un AGOTADOR primer viaje a Tokio, nos desparramamos, nada sensualmente, a comer lo que en México sería el equivalente a una fondita de comida corrida. La organizadora del viaje notó algo extraño en un pinchurriento frasquito de sal. Lo fue pasando uno a uno, y las sonrisas iban saliendo.

Cuando me tocó a mí, también me sonreí: Los ingredientes del frasquito decían "Sal natural de México".

Con la misma organizadora fuimos a un viaje relámpago a Ise, una ciudad a la mitad de Japón. No bien bajamos del tren, nos encontramos con una señora que iba sola. Nos acercamos a preguntar indicaciones y nos dice "La verdad no soy de aquí. Hoy es mi cumpleaños y vine rápido a orar porque en mi casa me esperan unas amigas" y corrió. Creo, y SOLO CREO, que nos tomamos una foto con ella.

¿Cómo deciden seis ingenieros en qué piso del edificio alojarse?
Meten los números de cuarto disponibles a randomizer.org y se asignan por riguroso orden alfabético.

A mí nunca me dijeron que Fushimi Inari, el set de la famosa escena de Chiyo corriendo en "Memorias de una geisha", era una montaña LLENA de toriis hasta la cima. Entonces Karla y Toño, muy valientes a 35°, decidieron ver hasta donde acababan…

A mí desde pequeñito me dijeron que era alérgico al azufre, de modo que le huía como a los impuestos a los onsen (aguas termales). MUCHO tiempo después, en México incluso, me dijeron que no, que la medicina que estaba tomando tenía sulfametoxazol y yo no me ahogaba en mi choque anafiláctico. Pero el yodo de los contrastes me hacía mucho daño. Y yo sin enseñarles este puercazo que Dios me dio a los japoneses.

Cierto día que ya estaba empezando a enfermarme en Japón, para ir a un viaje escolar había que ir en avión a Hokkaido. Al resto de los muchachos les dije que se adelantaran en lo que yo iba a hacerme una placa a un hospital cercano. Para no hacerles el cuento largo, por cinco minutos no llegué al avión y tuve que tomar otro vuelo desde otro aeropuerto a dos horas. Acalorado, con dolor de cabeza, frustrado, llovido, llorado y demás, llegué dos horas tarde a Sapporo. En lo que ellos se fueron a comer sushi plácidamente a un puerto pesquero cercano, yo me fui embotadísimo a cenar a un lugar DELICIOSO en el centro de la ciudad. Dejé un asiento vacío entre el japonesito de la izquierda y yo por la razón de siempre: zurdo y derecho comiendo tienden a darse de codazos. A los diez minutos, llega una pareja de viejitos y no había lugar más que a ambos lados de mí. Me hice a un lado y el señor me respondió con un "gracias" en español.

No sé qué cara puse, pero entre oír de una persona grande un "gracias" en español y la impresión de no saber CÓMO sabía que yo era latino ha de haber sido una muy chistosa. Ya en japonés le pregunté que cómo sabía español, y como en la canción de "Qué difícil eshablar en español" me dijo que se había ido a trabajar a Salamanca muchos años hace muchos años.

Luego me preguntó cómo se decía "hola" y cómo iban los números (se quedó en el cinco). Me acabé mi ramen y mi chela, y me despedí en dos idiomas.
Nada como eso me podía haber regresado a la vida con tanta facilidad y tantas ganas, aunque el helado de lavanda del día siguiente se andaba discutiendo el primer lugar.


Dos o tres días antes de regresar a México, Javier me convenció de dejar la empacación y correr a Kyoto a ver Kiyomizudera, una de las nuevas maravillas del mundo. Lo que no me dijo es que eran como 400 kilómetros de subida. Una semana antes me habían hecho una punción lumbar y cinco días antes me dijeron, respetuosamente eso sí, que saldría lo más inmediato posible expatriado.

No iba del mejor humor, pues. El día lo sabía y tampoco lo estaba. No bien nos bajamos del bus empieza a llover, y por más que Javier quería cotorrear conmigo yo traje casi todo el camino una cara que pocas veces El Cielo ha visto.

Hay fotos de eso, pero están bajo llave y tres cancerberos guardianes.

Por último, un día antes de regresar, había que pasar la noche en otra ciudad.
Cansado, recién deshospitalizado, sin mi taza chula de Ritsumeikan ni mi botella coqueta de agua, y con tres maletas, tres mochilas y una bolsa llena de discos, me las ingenié para bajar 12 pisos, tomar un taxi, dos trenes y otro taxi en medio de la lluvia. Solo.

Rinse and repeat para llegar al aeropuerto a las 6 am. Lo bueno es que me tocó a un lado de un chico bastante lindo que venía a Mexicalpán de las tunas prietas también. Pero por ir persiguiendo esa nalga y estar atento a las maletas, perdí mis lentes -_-U No me dí cuenta hasta subido en el coche.




Cheonan 2011: Annyeong!

Pues muy bonito todo, pero es momento de partir. Este año aparentemente el grupo regresa, esperemos que les vaya muy bien.

----

7 de oct 
oishii_kun Antonio Pérez 
En la calle comercial onda Masaryk, donde #dicen que están los bares gáis. A ver.

Los hay, pero en las calles traseras. Por algo ha de ser. No contaré la terrible historia de cómo me abrigaron de Mink los que fueron, pero dicen que había más extranjeros que nacionales.

oishii_kun Antonio Pérez 
Hace rato fuimos al museo nacional de Corea, el 9no mas visitado del mundo mundial. Bellísimo 


oishii_kun Antonio Pérez 
#3palabras Me quiero quedar
oishii_kun Antonio Pérez 
Resolvimos lo del sobre equipaje: compramos entre 2 una maleta chica y la documentaremos
oishii_kun Antonio Pérez 
Acabamos de estar en un lugar de nombre impronunciable que es un arroyo artificial a desnivel de la calle. Impresionante
oishii_kun Antonio Pérez 
Si no estoy mal, el lugar se llama Cheonggyeocheon y lo iluminan en la noche. Ademas acabamos de grabar un show en 3D con laser

Chulísimo: desvían aguas del río Han y las regresan, pero en el medio hacen un parque horizontal muy lindo con chicos tocando jazz y banquitas para el romanceo.

oishii_kun Antonio Pérez 
Viernes en la noche y estamos Robert, Dani, Ramiro y yo en un café muy a gusto cerca del centro de Seúl. ¿que mas se puede pedir en la vida?

¿Regresar?

oishii_kun Antonio Pérez 
I REALLY don't want to leave Korea!!

En respuesta a"Ahí tomas fotos" o algo.
oishii_kun Antonio Pérez 
@amdv35 ¿Te cae? Llevo entre iPod y cámaras cerca de 1200

Por estas fechas, quise hacer las paces con un free y nos fuimos a caminar por el centro de Seúl. No lo logramos, pero nos encontramos con las mejores hamburguesas del mundo mundial: carne bulgogi entre dos rebanadas de pan de caja bien doraditas con aderezo de mostaza con miel. Ni Carl's Jr.

oishii_kun Antonio Pérez 
Bueno, el video del río lo subo después, van fotos:


oishii_kun Antonio Pérez 
Y bueno, así se acaba nuestro viajesoooote por Corea. Salimos a las 5p de Incheon y nos esperan divertidas 16 horas de vuelo. Yaaay.
oishii_kun Antonio Pérez 
Despegamos el sábado a las 5p de Corea y llegamos el sábado a las 7p al chilango #quihubo

Y si de venida (provecho) no nos anocheció nunca, de regreso se puso el sol dos veces. Maaaaagia.

oishii_kun Antonio Pérez 
Ya quiero llegar a ver a mi gata, mi familia qué
oishii_kun Antonio Pérez 
Detenido en el aeropuerto de Incheon por los machetes. Después de 4 supervisores, ya dijeron que no hay problema

Un certificado de que fuimos a un festival y un "¿En serio los demás también traen machetes?" después, todo fresh con el Gerente de seguridad.

oishii_kun Antonio Pérez 
Nunca, oiganlo bien, NUNCA había tenido tantas ganas de quesadillas de queso fritas con lechuga y crema >.< #mequieromorir
oishii_kun Antonio Pérez 
El peiper es ver si después de 2 semanas de aloz no me hace daño tanta grasa #BadabumTss
oishii_kun Antonio Pérez 
Anoche a las 7p finalmente llegamos al Chilango. Después de 1 fila de UNA HORA para cruzar la aduana, me vi c/mi familia. Este viaje ya fue.

Formados atrás de la selección nacional de Venezuela para los Panamericanos, ni quién se quejara.

oishii_kun Antonio Pérez 
Los viajes ilustran. Hoy se que las diferencias entre países son políticas y no afectivas, que en un mismo espacio todos somos iguales

Dejando de lado que tiramos a más de dos con dos caballitos de tequila, esto fue confirmado en Japón con tailandeses, vietnamitas, chinos, españoles, alemanes, italianos y noruegos en un espacio de 20x20.

oishii_kun Antonio Pérez 
Y bueno, uno cambia alianzas y fortalece otras. Da oportunidades y las quita. Cierra ciclos y abre otros. Este viaje me enseñó muchas cosas