La gata voladora

~Prólogo~

Desde que nos cambiamos a donde vivimos ahora, mi gata no había salido de la casa por que todavía no se había acostumbrado al cambio. Pero un martes que llegué de trabajar, hace ya como un mes, algo le llamó la atención de afuera y tan pronto abrí la puerta se salió. Digo, es bueno, así checaba el nuevo edificio, a los “chicos de la cuadra” y reconocía su nuevo territorio.

Siendo francos, no nos acordamos que la gata estaba fuera (siempre había estado adentro desde que llegamos, repito) y nos fuimos a acostar. A la mañana siguiente cuando no vimos a la bola de pelos nos cayó el veinte, pero como no era raro que la gata durara la noche fuera no le dimos importancia.

Pero en la noche que llegué pasó algo raro: Un gato negro que ya habíamos visto estaba en la puerta de la casa, y más que querer entrar o querer comida, me maullaba y se me quedaba viendo. En ese entonces pensé que sólo me quería hacer enojar, pero ahora creo que me estaba tratando de llamar la atención. Como sea, lo corrí a gritos (se trae pleito casado con mi Gordita) y no bien me metí a la casa me preguntaron por la todavía desaparecida gata. Ahí ya me empezaron a dar ñáñaras, pues ella todavía no conocía bien a los gatos que hay por ahí y como son territoriales se pueden poner muy agresivos.

De cualquier manera hice mis cosas y así pasó esa noche y otro día más. Sí, pensaba en la gata pero no estaba tan angustiado, de todas maneras tendría que regresar y para eso siempre se había pintado sola, como la primera vez que salió: Se perdió dos semanas y regresó con seis gatos en la panza.

No se con qué soñaba, pero un maullido conocido me despertó en viernes a las 5 de la mañana. Como todavía estaba medio dormido, me paré lo más en friega que pude a abrir la puerta, pero mi gata no estaba ahí. Pensé que lo había soñado, o que mi gata se había desesperado e ido y regresé refunfuñando a la cama, pero volví a oír a mi gata maullar un poco desesperada (y ya más despierto, la ubiqué más lejos), y ahora yo le devolví el maullido (desde que era chiquita se acostumbró a tener unos sesudos diálogos con nosotros a base de puros “ñá”). Ella maulló de nuevo, y yo se lo regresé hasta que la ubiqué bien… a la mitad de un árbol atrás de mi edificio.

¿Cuánto tiempo llevaría ahí? No se, pero cuando menos dos días era seguro. Sin comer, sin dormir y sin manera de bajarse, ya sus últimos maullidos de auxilio se oían muy desesperados. Fui a despertar a mi papá (sí, como a las 6) para decirle dónde estaba la gata y aunque descansó un poco (pues aunque no se vea también a él le preocupaba), de todas maneras como que no me creía que la gata estaba a la mitad del árbol hasta que la oyó maullar con sus propios oídos. Mi papá me prometió que haría lo posible para bajarla cuando fuera una hora decente, y me dejó en mi cuarto para dormir la hora que me faltaba. Pero como la gata ya nos había oído, estaba maullando muy desesperada algo que quizá en lenguaje gatuno era un SOS; el caso es que con la gata maullando en mi ventana y yo sin poder hacer nada estaba muy inquieto y no me podía dormir, entonces me fui a hacer bolita al cuarto de mi papá un ratito, y cuando dio la hora mi hermano y yo nos preparamos para el trabajo y nos despedimos de mi papá, recordándole que tenía una gata trepadora medio mensa en el árbol de atrás del edificio.

Lo que sigue, so pena de decirle mentiroso a mi papá, pasó tal cual lo relato aquí.



Por ahí de las 8:30 mi papá llamó a la subestación de la policía de mi colonia y le explicó a la operadora cómo estaba el asunto. Ella dijo “Sí, no se preocupe, enseguida le mandamos a la patrulla 060 para ayudarle”, se dieron las gracias y colgaron. Muy cordial y muy fácil todo hasta el momento. Mi papá se vistió para bajar a ayudar con lo que hiciera falta y esperó a la patrulla, sin saber que la mañana sería de lo más cómica.

La patrulla 060 llegó a los cinco minutos, pero no llegó sola: Atrás de ella venía la 061, y ambas traían dos oficiales además de la conductora. ¿Seis policías para bajar un gato?

No: Seis policías respondiendo a un llamado para verificar un cadáver en mi departamento. Bajó mi papá a recibirlos y se lo informaron con la precaución de quienes están viendo a un posible familiar (o matón) de una víctima. Mi papá juró y juró que no era un muerto, que era una gata en un árbol pero aún así los polis tenían que verificar la información. Y ahí van, cuatro policías con la pistola lista como en serie gabacha para cualquier emergencia a mi departamento en el tercer piso, por un muerto que no existía. Abajo, las dos polis estaban en las patrullas para servir de refuerzo.

Papá: En serio, no reporté ningún muerto, sino a mi gata en el árbol de atrás, pero revisen mi casa si quieren.
Poli: Entenderá que tenemos que revisar, señor, nosotros recibimos una llamada con ese reporte.
- Si, claro, pásenle, pero el único muerto que van a encontrar es éste de aquí (y les señala un mosquito aplastado en la pared de la entrada)

Ellos se le quedan viendo al mosquito (¡real!), pasan, revisan los cuartos, ven el baño, la cocina y no ven nada. Pero…

- Oiga mi don, huele a zacate… ¿No le quemarán las patitas al diablo, verdad?
- (Riéndose entre dientes) Ay no, mi poli, es el repelente de mosquitos que usamos; mire, ahí está la espiral.
- Ah, sí, es eso. Bueno jefe, gracias, no encontramos nada.
- Pues sí, yo decía, pero bueeh...
- (Al radio) Falsa alarma, falsa alarma, no se encontró al cadáver del occiso, ahora procederemos al rescate del felino.

Como pudo, mi papá se aguantó la risa ante el occiso y el felino y se llevó a los seis policías a la base del árbol donde estaba la gata, a un lado del árbol que nos tiró las ventanas. Junto con ellos llegaron los bomberos, que la vecina de debajo de nosotros había llamado para que bajaran al gato que no la había dejado dormir. Vaya cosa: Mi gata era famosa ahora, aunque no se si a mí me gustaría esa fama.

Total que ya estaban ahí juntos la vecina, mi papá, los seis policías y cuatro bomberos con sus trajes de lana gruesa viendo al árbol e ingeniándoselas para poder bajar a mi gata. La primera idea fue sacarla del árbol por arriba, es decir, subirse a la azotea e intentar llegar a la gata desde ahí. Subieron mi papá y un policía (los bomberos ni se movieron, al fin que la policía ya estaba ahí) y vieron que no iba a ser fácil, entonces bajaron para ver si había alguna otra opción.

Desde luego, para esas horas (como las nueve), con la policía y los bomberos en medio de un andador, ya estaban los vecinos de mi edificio, del de al lado y los de las casas asomados a las ventanas como la familia Burrón, adivinando (supongo) de qué se trataba este lío.

Bajaron pues mi papá y el poli a hacer consenso. En vista de que los bomberos NO se quisieron mover ni para sacar una escalera para subirse al árbol, los polis tuvieron que improvisar. Uno de ellos, morenito y con cara de brodi, aplicó la más básica: Se quitó el gorro, la casaca y el cinturón con la pistola y con la habilidad que le da la genética en menos de dos minutos se trepó al árbol hasta acercarse a mi gata lo más posible. Pero no pudo: El árbol ya está muy viejo y tenía muchas ramas secas, que no dejaban que el poli avanzara. Pero ya que estaba el allá arriba, otro de los oficiales que perseguían al cadáver del occiso (bajito, gordito, muy blanco y en fin, chistoso) que andaba echando desmadre desde hace rato, le estaba gritando al que estaba arriba “¡Órale brodi! ¡Bájate unoj cocoj pué!” y cosas de esas que hacían que todo mundo (mirones incluidos) se estuvieran riendo, menos el que estaba trepado.

Un vecino muy amable (chismoso, pero amable) le gritó al poli, y éste bajó por un machete que el vecino le prestó para hacerle al Indiana Jones. Toma dos: Ahí va el poli para arriba y a machetazo limpio tiró las ramas que no lo dejaban seguir, pero ya cuando tenía a mi gata al alcance, diva como es la Gorda se hizo para atrás en la rama en la que estaba, y ésta empezó a crujir.

Como la gata se puso reina y no se dejaba alcanzar, además de que si el poli seguía los dos iban a azotar como changos viejos, el brodi les pidió (espero que con un grito) a los bomberos que le armaran una pértiga. Y ahí van los bomberos (¡por fin!) corriendo al camión para armar la pértiga y dársela para bajar a mi gata. Ni modo: la gata tenía que volar.

Mi papá se quitó la camisa y la agarró a modo de sábana para cachar a la bola de pelos trepadores. El poli toma la pértiga, le mide, se prepara, pone la punta de la pértiga en la panza de la gata y… pa’ arriba.

Sale mi gata disparada con un “¡ñáaaaa!” muy sonoro y ya de caída, en la mejor imitación de Scrat de la Era del Hielo, abre las patitas y pela los ojos, como gritando “¡Echen pajaaaaaa!”.


Scrat o mi gorda cayendo del árbol



Pero mi papá que es muy hábil, le calcula, le calcula, le calcula y… ¡paf! le atina a mi gata, que con la bola de pelos y la velocidad pesa más de lo que él hubiera creído, y entonces la camisa con la gata llegan al suelo donde ella, antes de que otra cosa sucediera (no vaya a ser), sale corriendo espantadísima mientras los policías, los bomberos, mi papá y todos los vecinos aplauden y gritan que mi gata ya está abajo, confirmando que mi gata era famosa y ahora hasta fans tiene.

Y dado que la gata salió del árbol por los aires, el poli chaparrito se agarró a una de las oficiales y empezó a bailar y a cantar “¡El gato volador! ¡El gato volador!” mientras todos seguían aplaudiendo y comentando, sólo que el poli no se fijó… y pisó caca de perro con el talón en una vuelta con la poli.

Cuando se dio cuenta, él se doblaba de risa pero ella no; más bien se puso verde, morada y azul (digo, sigue siendo humana y por lo que se ve medio asquerosa) mientras se aguantaba las ganas de volver el estómago intentando decirle al oficial gordito “Tu así no te subes a la patrrrrb, a la patrrrrrb, a la… a la” lo que hacía que el poli se riera aún más. Con todo y su risa la oficial mandó al poli a lavarse la bota, y ahí va él a tomar una de las ramitas caídas del árbol y a quitarse la bota y lavarla con la ramita en la toma de agua más cercana, obviamente todavía con la cara roja de la risa.

Bueno, este jolgorio se había acabado. Mi papá se puso la camisa, el poli se puso su bota y los vecinos-fans regresaron a sus actividades. Ya todos se estaban despidiendo con las cortesías de siempre, cuando de repente se oye una voz igual de desesperada que mi gata en la cima del árbol (yo supongo que con marcado acento acapulqueño):

- ¡No sean cabrones, échenme una escalera!

Sí amiguitos: Nuestro poli bajacocos había estado arriba sin poderse bajar todo este pedazo de historia, viendo la fiesta y todo el griterío desde arriba del árbol. Cómo es que la primera vez se pudo bajar y la segunda no, va más allá de mi entendimiento.

Fueron los bomberos por la escalera y se la pusieron al oficial para que se pudiera bajar. El recíen bajado regresó el machete, los bomberos desarmaron la pértiga y, tan contentos, se fueron después de casi no ayudar en nada. Mientras el brodi se acababa de vestir, mi papá les agradeció y preguntó si por todo este show cómico-mágico-musical involuntario se les iba a dar algo de lana, pero los policías, muy honrados, dijeron que no pues ése era su trabajo, ayudar a los vecinos. Con todo y que la oficial seguía gritando “¡ASÍ NO TE VAS A SUBIR, YA TE LO DIJE!”, los policías se encaminaron al rondín de la mañana cerca de las 10. Y esto, que parecía sacado de alguna muy bizarra película, se había acabado.


~Epílogo~

Mi papá habló al poco ratito a la subestación para reportar y agradecer la asistencia de los policías:

- …muchas gracias señorita, todo salió bien, les agradezco mucho.
- Qué bien señor. ¿Hubo algún incidente o contratiempo?
- No señorita, ninguno. O bueno, sí: Los policías que me auxiliaron llegaron con un reporte de un muerto en mi casa. ¿Usted sabe algo?
- Ay no señor, no: Yo les pasé el reporte de su gato, pero nadie ha reportado un deceso, al menos que yo sepa.
- …bueno, pues ni hablar. Gracias de nuevo, que tenga un buen día.
- Para servirle señor, hasta luego.

La gata regresó a las dos horas maullando como de costumbre, con un rasguño en la nariz que ya estaba cicatrizando y flaca flaca de no haber comido nada. Así como entró, fue directo sobre sus Whiskas, comió como por ocho y se fue a su rinconcito favorito (debajo de la colcha de mi papá, justo donde da el sol) a dormir, mientras mi papá bajaba a la tienda. ¿Adivinen con quienes se encontró?

Sí: los seis estaban en un pequeño break de desayuno y lo saludaron con una sonrisota, preguntando por la gata. Mi papá les dio razón, y además les puso para un refrescote, que era lo menos que podía haber hecho dado el solazo que hacía y después de que hicieron malabares para bajar a un gato de un árbol. Y así fue como una gata peluda de Villa Coapa voló desde lo alto de un árbol, con testigos, y vivió para contarlo.

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Oyendo: Mando Diao - Gloria



Breves brevísimas

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Según ésta nota de El Universal, en EE.UU. se lanzaron a la venta unas pastillas que le dan un sabor y olor frutal al semen. El frasquito promete "Hard apple".
Cierto, la mayor parte de los gays y quizá (no tengo seguro el dato) algunas mujeres heterosexuales nos hemos malviajado con la posibilidad de que algo así sucediera. ¿Se lo imaginan ahora?

Chouch y yo tuvimos un lapsus con esa nota. ¿Qué pasaría si más adelante, con más tecnología, también se pudiera cambiar el color? Imagine usted, bella dama o guapo caballero (o cualquier gama de gris en medio) que en el momento más emocionante de la noche su acompañanto gime, ruge, suda, se pone tenso y... eyacula rosa. Y con olor a cereza.

Yo lo mato, o me río hasta llorar y que me duela el estómago, o las dos al mismo tiempo. ¿Qué oso, no?

Una pregunta al aire: ¿Cómo serían los niños concebidos con semen de olores/sabores/colores? Quizá los japoneses siempre tuvieron la respuesta y por eso en el anime todos tienen el pelo azul, amarillo, gris y verde.


-2----

Con el mismo Chouch fui a ver a principios de mes a Paté de Fuá en el lanzamiento de su disco nuevo, "El tren de la alegría" al Lunario.
Con todo y que a Chouch se le andaban olvidando los boletos en su oficina y -afortunadamente- se dio cuenta en el metro y con tiempo de sobra, entramos puntuales y agarramos lugar como a 10 metros del escenario.

Si en disco se oyen muy bien, en vivo son treinta veces mejores y más fuertes. Y Yayo más guapo (^^). Tocaron las nuevas y las viejas, y faltaron sólo pocas canciones. El lugar muy a gusto, la acústica perfecta y todo en orden, fue un show bastante bastante chido.

Hubo venta del nuevo disco que costaba $100 pero incluía firma del disco por todos los integrantes más fotos. Yo como soy muy vivo (y muy fan) me llevé el disco anterior, compré el nuevo y me formé mi hora y media para que me firmaran ambos. Chouch (que también es fan) hizo lo propio.
Cuando finalmente pasamos los últimos, tuvimos un poquitín más de tiempo para platicar con cada uno de los integrantes y de que además de la firma nos regalaran una sonrisota. Pero a la hora de la foto, Chouch y yo, como vil groupies, casi lloramos cuando abrazamos a Yayo para la foto. Una chela más y lo agarramos a besos, lo juro.

En fin, les dejo fotos del chou, la de los groupies y el setlist en foto también:


Yayo 'el guapo' Gonzalez

La banda tocando

La foto salio padre sin querer

Aqui se ven mejor

El setlist del show

Dos groupies con Mario Bros.



-3----

Se me ocurrió ayer en la mañana preguntarle a mi papá cómo íbamos en el pago de cierta tarjeta para la cual yo le doy puntualmente $1,500 desde hace 6 meses. El señor, con la naturalidad del que hace las cosas sin problemas, me dice "Bien, mes con mes les pago puntualmente los $1,200".

Casi me voy de boca. "¿$1,200? Pero te doy $1,500... ¿Y los otros $300?"
-¡Ah! ¿Qué era todo para esta tarjeta? Los otros $300 son para otra.
-(Ya casi enojado) Eh... pues sí. Ese fue el trato desde el principio. A ver el estado de cuenta, a ver cómo vamos.
-No llegó este mes, pero el del mes pasado está ahí en esa carpeta.

ESTADO DE CUENTA:
-Pago mínimo: $1,275.00
-Saldo del mes anterior: $14,500
-Saldo de éste mes: $14,999

-(Ahora sí histérico) ¿YA VISTE CUANTO ES EL PAGO MÍNIMO? ¡NO LE BAJAMOS NADA, MÁS BIEN SIGUE SUBIENDO! ¿PERO QUÉ NO LEES EL ESTADO?
-Ay, pues es que no llegó este mes. Además, me da flojera; con que pague y no me molesten por teléfono...
- !!!


Sí, el coraje me duró todo el día. Ya planeo una reestructuración del pago (incluido pedirle el recibo a mi papá)


-4----

En una aplicación del Facebook, me salió la consulta a un cliente que dice:

"Pues tu eres el experto, pero a mí me gusta más en verde limón, y manuscrita"

Lo malo es que realmente los clientes en sistemas son así. "Sí sí, me queda claro lo que dices de funcionalidad y costo y licencias y tiempo de respuesta, sí, pero quiero que mi aplicación se vea como Hi5 y funcione como Hotmail y además me traiga una tabla de 5,000 registros en menos de dos segundos. ¿Qué no se puede?".

Creen que uno les dice que no a sus propuestas por soberbia, por venderles algo más caro o simplemente por joder, pero en serio que no: Hay una razón estudiada y fundamentada por la cual rosa NO va encima de naranja, la tabla no traerá mas de 100 registros por página, o Comic Sans NO IRÁ JAMÁS en ninguna aplicación que yo haga.

(Sí, es una breve para quien entienda de sistemas, pero completamente basada en peticiones reales de los clientes)


-5----

Mi fin de semana pasado estuvo matador, de ésas veces que no quieres volver a repetir. A saber:

  • Viernes a las 8 p.m.: La noche de los publívoros. Fui con Chouch y David (que llegó tarde por la balacera de Balderas, cabe aclarar). Éste año no estuvo tan bueno, en realidad, pero aún así estuvo divertido. Salimos a las 2 a.m. del teatro Metropólitan y los fui a dejar a sus casas. Llegué a las 3 a la mía.
  • Sábado a las 6:30 a.m.: Me paré para ir a dar una clase de japonés que mi amigo David no pudo por ir a sufrir a Cancún. Después de salir tarde, correr como desesperado y perderme un poco, llegué puntual a la clase a las 8 a.m. y sin desayunar.
  • Sábado a las 10: Hice un break para desayunar o le mordía un brazo a la única alumna que fue a la clase.
  • Sábado a la 1: Acabó la clase y corrí como desesperado al otro curso, al de preparación para el examen oficial de japonés de diciembre. Pude dormitar 40 minutos y comer un chocolate con una Coca fría.
  • Sábado de 2:30 a 5:30: Clase. Moría de sueño a las 4 pero en general la clase estuvo interesante.
  • Sábado a las 6:30: Sin comer y desvelado, llegué a mi casa a comer lo que fuera y a dormir para luego hacer otras cosas. Ahí acabó mi día en la calle.
  • Domingo a las 12: Cita con mi dentista para cambio de ligas. Llegó CASI UNA HORA retrasada.
  • Domingo a las 4: Una vez más mordiendo gente del hambre, salí del dentista y se frustró mi salida a un museo. Lo bueno es que Leo fue a la casa a ver una serie conmigo ^^.

En serio, planeen sus fines de semana para que no les pase ésto. Llega uno a una edad...


-6----

No se ustedes, pero entre mi gente más cercana (dígase los compañeros de trabajo y la familia) éste fue un mes de muchísimo trabajo y poquísimo dinero.
Es una queja generalizada, en realidad, pero al menos de quien tengo constancia es de la gente con la que más convivo. ¿A ustedes cómo les fue?


-7----

Ya viene, lo siento cerca... el post de La Gata Voladora.
Es todo un show: Está mi papá, mi gata, un árbol, un muerto desaparecido, policías, bomberos, bailes y vecinos chismosos. Y todo ello en una tragicomedia de la vida real.

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Oyendo: Giovanna - Hasta mañana



Domingos

Los domingos siempre me han parecido un día de lo más raro. Es un día de descanso, sí, pero a veces me gustaría que tuvieran un poco más de acción.

Como los sábados siempre he tenido cosas que hacer (en algún momento el japonés o la escuela, y desde hace un rato la danza y/o las retas de videojuegos), se que es un día de descanso pero no pasa tan lento como un domingo.

Desde que tengo memoria, los domingos son el día que se me hace más lenta la vida. Empieza temprano, como a las 8 a.m. (nunca dormí mucho) y como a todos les encanta dormir, usualmente la calle está muy callada y mi casa empieza a tener vida por ahí de las 10:30. Yo puedo hacer varias cosas, que pueden ir desde tender mi cama (pues usualmente es el día que quito las sábanas y las vuelvo a poner completas), leer, ver mi correo, ver una película o jugar algo.

Cada quien desayuna a la hora que le da hambre, lo que hace también que las cosas se muevan al ritmo que cada quien decide. Mi hermano usualmente está con la novia los fines de semana, entonces para fines prácticos desaparece de escena desde muy temprano.

Cuando hacemos algo, mi papá y yo nos vamos como desde las 12, ya sea a comprar ropa o a ver algún lugar nuevo, pero no siempre (es decir, casi nunca) sucede eso. Otras veces vamos a visitar a la familia, pero no es tampoco una prioridad, lo hacemos a lo más una vez al mes. El día transcurre tan en paz como puede pasar a la mitad de mi colonia, que es casi casi un pueblito.

Callado como es, Coapa es un lugar de los que se ven poco en el D.F. Rodeado de árboles, a un lado del periférico, cruzado por un eje vial y cerquita del estadio Azteca es, como dije, tan callado como un pueblito, lo cual se agracede entre semana cuando uno viene harto del tráfico y la oficina, pero en fin de semana es demasiado tranquilo. Tan tranquilo, que uno que vive en tercer piso puede admirar sin problemas el atardecer desde la ventana prácticamente sin ruidos alrededor.

Lindo como se oye (lo es, no lo niego), la poca luz y las nubes color gris y naranja le dan a la tarde del domingo un aspecto muy melancólico, y teniendo en cuenta que básicamente no se hizo nada empieza a ser francamente triste. No triste en el aspecto negativo, más bien como en el de añoranza.

Y así corre la tarde-noche, jugando o viendo otra película o leyendo con música de fondo y un café al lado hasta que llega la hora de dormir, como 11:30, descansado y mentalizado a que el lunes el caos de la oficina, los clientes y las llamadas volverá.

Pero cuando menos, ya tuve una tarde de domingo para disfrutarme a mí mismo y dedicarme a mis pensamientos.

¿Y ustedes, qué hacen las tardes de domingo?

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Oyendo: Nina - 99 lufballons



Servicio a domicilio

  • Toño: Si bueno, buenas tardes.
  • David: ¿Bueno? ¿¿Bueno?? ¿A dónde hablo?
  • Casa de citas "Jali y sus muchachos", buenas tardes. Hoy tenemos de promoción el paquete especial que le consta de 2 titeras por el precio de 1, y refresco gratis. ¿Desea ordenar?
  • Mmmm, ¿Puedo cambiar una titera por aros de cebolla?
  • Para compensar el precio le podemos mandar también un brownie, ¿Quiere hacer el cambio?
  • Si, estee... ¿La titera qué contiene?
  • Le lleva lo que es pantalones con mantequilla (Si no no entra), playera comestible, un sello especial para entrar a todos los Titos, lubricante sabor a menta-chocolate y tres condones.
  • ¿Cuánto me sale hacer el upgrade al paquete con boa de plumas y tirantes?
  • ¿Sólo una titera, verdad? Unos 50 pesos más, si seguimos con el paquete de aros de cebolla y brownie.
  • ¿Se puede personalizar el nombre de la titera?
  • Claro, le ponemos el nombre que guste de entre 30 disponibles en una pulsera quitapón.La lista incluye 'Byron', 'Harry', 'Pepe', 'Brian', 'George', 'Ibrahim', 'Haseo' y 'Vladimir'. ¿Quiere que le mandemos la lista completa?
  • A mi secretaria si es tan amable. Entonces va a ser la titera, el brownie, aros de cebolla y mi refresco ¿Correcto?
  • Absolutamente. Por ser un cliente especial, le incluimos una cena gratis en Vips de Niza sin costo adicional. ¿A qué dirección desea el pedido?
  • Que me llegue a mi loft en la Regis Tower en Reforma if you please. Querida, ¿Cómo te llamas?
  • Yo no estoy dentro del catálogo, señor, pero gracias por el interés. ¿El refresco de qué sabor?
  • Pepsi if you please. Haha, nooo querida, un malentendido; digo, eres adorable cariño, pero yo preguntaba para mandar una carta de felicitación a tu supervisora, corazón.
  • Ay señor, que amable. Oscar Sosa, si es tan gentil.

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Salvo la formateada (acentos, comas, correcciones de 'q' y cosas de esas), el texto es íntegro a como los escribimos en el messenger David y yo. Hay dos nombres que son chistes locales, ignórenlos por favor.

Notas pertinentes:

Titera: Gay al que le gusta ir a bailar a una cadena de antros llamada "Cabaré-Tito" ("Tito"). Por lo general son muy afeminados, por eso la A en "TiterA".

Vips de Niza: Vips enclavado en la calle de Niza, casi a las afueritas de Zona Rosa. Ergo, visitado por muchos muchos gays.

¿Y si sí hubiera servicios de éste tipo (refresco incluido)?

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Oyendo: Select Start - Filmore



Un policía bruto y un muchacho inteligente

Cierto sábado se me hizo tarde para el ensayo. Muy tarde. Tan tarde, que tomé el coche que no circulaba ese sábado en especial y ni me acordé... hasta que me paró un oficial, DOS semáforos antes de llegar.

El poli, que ahora por disposición oficial (y por miedo, según yo) tiene que ser muy correcto, sólo me dijo que ese día el coche no circulaba y me dijo que me diera la vuelta en U para la infracción, pero antes me pidió la tarjeta de circulación, para evitar que me le fuera a pelar.

Se la di, me di la vuelta en U y me orillé (a mi orilla y frente a un coche verde que, supongo, tampoco debía circular) para esperar las disposiciones del poli.

Lo de costumbre: Enséñeme su licencia, le muestro el reglamento, ¿Está usted de acuerdo? Bien, ahora esperamos a la grúa para que se lo lleve al corralón y usted tenga que ir el lunes a pagar la infracción, el derecho de arrastre y el derecho de piso del corralón.

"Ya qué", pensé. No soy del tipo que dé mordidas (bueno... si, pero no a los policías) y mejor le marqué a mi papá para decir que me habían detenido y que el chiste nos saldría como en cuatro mil pesos. No estaba contento, desde luego, pero tampoco me iba a arreglar con ellos.

El chico del coche verde pasó de noche las clases de Civismo en la primaria y tal parece que si se arregló con los policías (ya había llegado un refuerzo), que le regresaron su tarjetón y se piró. Después, me fueron a visitar a mí para ver "cómo le hacemos" pero como vieron que yo no daba mi bracito a torcer y además, hacía mucho mucho calor y no querían ir a acompañarme al corralón, me dejaron ir en un acto de flojera disfrazada de benevolencia que sólo los policías pueden ofrecer.

Pero acá viene lo bueno: Uno de los policías, el de mayor rango, me regresa el tarjetón y me dice "Revíselo". No lo iba a hacer, en realidad, pero por quedar bien lo chequé... y no era el mío.

"Pero este no es el mío", le increpé al anonadado guardián del orden público mientras descendía de mi vehículo automotor para exigir que me fuera devuelta la documentación correcta, mientras dábale yo la que él me había proporcionado. El poli desde luego, también estaba de a seis, pero estaba seguro que era la única tarjeta de circulación que tenía y me lo demostró sacudiendo su periódico (ese que traía bajo el brazo desde que me detuvo) y el reglamento.

Mientras la discusión del "dónde quedó la bolita" avanzaba, yo me les adelanté a pensar lo que pudiera pasar (como que me la estuvieran escondiendo para una lana extra) y apliqué la más básica de las reglas de la psicología: Para dominar mentalmente al de enfrente, hay que dominarlo físicamente. ¿Qué hice? Me bajé del coche y me senté en la cajuela, para verlos desde arriba y directo a los ojos.

El golpe de gracia se lo ganó el segundo poli a pulso:

-¿No lo tendrá usted en el coche, joven? Revise bien, a lo mejor ya lo tiene y no se acuerda.
-No poli, ya revisé bien; creo que me acordaría de haber recibido mi tarjeta de circulación. A lo mejor se la dieron al del otro coche.
-Eh... ¿Cuál coche?
-El coche verde que estaba atrás de mí hace ratito, antes de que usted le diera algo y se arrancara.

Los dos se quedaron helados. Fríos en serio. El de más rango hasta tartamudeó y el otro mejor se fue a seguir checando coches a la esquina, dejándome al que bien podría haber sido su jefe solito y a mi merced.

El oficial no podía quedar como un idiota, de modo que seguía negando los hechos pero ya bajando la mirada. Y como se hacía tarde y ni él ni yo cedíamos, el poli me acabó por dar la razón parcialmente:

-Híjole joven, pues esto sí está complicado, no puede circular sin tarjetón...
-...ni me pueden llevar sin él al corralón, si no, ¿cómo lo recupero?
-Pues sí joven, tiene razón. Bueno bueno bueno, supongamos que fue mi error, la verdad es que si siento que es mi responsabilidad darle al menos una contraseña para que de camino a su destino ya no lo paren otros policías.
-No se me apure poli, de todos modos ya no llego [Y era real, llevábamos una hora de discusión]. Ahorita lo dejo aquí a la vuelta de la esquina estacionado y vengo mañana por él.
-¿De verdad? Es que mire, sí siento pena por lo que pasó aunque pues los dos cometimos un error, ¿verdad?
-[¿Los dos?] No poli, para nada, de verdad no se preocupe.
-Bueno, al menos déjeme decirle cómo es el trámite para sacar de nuevo su tarjetón: tiene que ir con el juez cívico y [...]. Para agilizar un poco el trámite, pues tiene que darle unos cien pesitos al juez, ¿no?
-Aaaah, bueno, está bien, gracias por el dato.
-Mire joven, como no supimos si usted o yo perdimos la tarjeta, le coopero con $50 para lo que le de al juez, tome.
-[¿¿ô.ó??] ¿Perdón?
-Sí joven, mire, ya que no puedo hacer nada por la tarjeta, al menos sí para la nueva.
-No poli, ¿cómo cree? ¿Cómo me va a estar dando dinero usted? En serio, déjelo, ya me voy [Me bajo de la cajuela].
-Mmm... bueno, joven... [ve mi licencia] Pérez. Antonio, perdón. Que tenga una buena tarde. Váyase con cuidado.
-Gracias mi poli. Con permiso.

Al final, hasta de apretón de manos nos despedimos.

Y ya que andaba yo de suerte, en lugar de dejar el coche en la siguiente cuadra, me aventé a llevármelo hasta mi casa sin poder circular y sin tarjetón, con tanta fortuna que no me tocó ninguna otra patrulla.

Claro, ya estacionando el coche en mi casa me temblaban las patitas.


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Oyendo: Miranda! - Yo te diré



4 fotos y un Borrador

Resulta que sí había fotos de lo de las ventanas rotas: Mi papá las tomó para enseñárselas a Protección Civil y meter un escrito que tardaría 15 días en ponernos las ventanas... entonces las fotos durmieron el sueño de los justos. Aquí les pongo cuatro de ellas (Si usted, estimado lector, no tiene la más repuñetera idea de por qué pongo fotos de mis ventanas, sírvase leer el post de abajo):

Los fierros retorcidos de mi ventana

No se aprecia tan bien, pero la ventana ya no tiene vidrio

El vidrio cuarteado de mi papá

Así quedaron los pedacitos del árbol

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También releí un post que había dejado en borrador y me gustó cómo quedó, pero como un post antes me había quedado muy denso, no lo puse. Ya lo volví a habilitar, se llama "De princesas y estereotipos", del 23 de abril. Ahí denle una checadita y comenten, por favor.


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Oyendo: Ivri Lider - Melatef umeshaker



Rompiendo el silencio

Verán: Parece mentira, pero las secuelas de la mudanza todavía se sienten por aquí.

No parece, pero cuando uno vive en una casa toda la vida y sin poner un peso las cosas son muy relajadas. Ahora que nos toca a los tres entrarle a partes iguales, uno entiende la angustia de los papás por no dejar que las cosas se lastimen o se descompongan.

Gastamos una muy buena lana en la mudanza y lo que vino con ella: Un monitor nuevo, un dvd nuevo, cortinas, focos, una recámara, colchón y sábanas, reinstalación de servicios, cosas del baño, sacar, clasificar y tirar basura, regalar libros... en fin, varias cosas. Pero todavía no acabamos: todavía hacen falta las persianas (tenemos unas cortinas hechizas por mientras), la compostura de un estéreo, una resanada, cambiar un vidrio, y otros asuntos que requieren de dinero.

Por cierto que lo de los vidrios está bueno. La historia es la que sigue:

Mi papá dormía en la sala, junto con la gata, en una tarde de lluvia. Dos de las ventanas, las del fondo del edificio (a la postre, la de él y la mía), estaban abiertas, pero él no lo sabía. De repente, ¡BROOOOOM!, cae un rayo en un árbol a un lado del edificio, que lo cimbra completo. El árbol se cuartea, se cae, y... se lleva las dos ventanas, las únicas abiertas en todo el edificio.

Ambos, desde luego, despiertan completamente sobresaltados pero todavía no entienden lo que pasa. Hasta que se oye cómo cae la lluvia se dan cuenta que ya no teníamos ventanas y de que teníamos que hacer algo para taparlas en lo que se le ponía un vidrio nuevo a la de él y se ponía una ventana nueva en mi cuarto, pues ni el marco de metal sobrevivió. Eso ya quedó, pero ahora falta poner otro vidrio de la ventana de mi papá que se cuarteó completo.


También resultó que un amigo para variar infectó su computadora de virus no una, sino tres veces seguidas, y la misma cantidad de veces tuve que formatear su computadora. La última vez se echó la Master Boot Record (para los que entiendan qué es eso) y, como suele suceder en estos casos, "él no hizo nada". El reto era recuperar los datos, pues ahí tenía todo su proyecto de tesis. Fueron tres fines de semana intensos, donde ya tenía de cliente a su compu junto de la mía.


Por último, debo decirles que bailé con una amiga para su fin de cursos. Mi amiga, expliquémosle al respetable, es la directora de una secundaria, y su maestra de danza. Ya tengo algunos años ayudándole a bailar con ella para que sus alumn@s se alcancen a cambiar, y ésta vez no fue la excepción, sólo que ahora al salir (caliente, sudando) me agarró una lluvia torrencial y creo que me afectó de nuevo a la garganta, que ahora mismo la traigo irritada. Si me pasan las fotos del baile, las publico aquí mismo.


¿A qué vino todo este choro? Pues, estimado, estimadísimo auditorio de diez personas, nada más y nada menos que a decirles que por eso no he posteado, por que he estado con la cabeza en otras muchas varias cosas y la inspiración no había llegado. Pero ya estamos de regreso y con una historia divertida por contar, además de publicar las fotos de la mudanza.

Pero eso será en otra ocasión, que ahora son las 2 de la mañana y me muero de sueño.


No estaba muerto, andaba... pues... básicamente en chinga.



Seguimos por acá.


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Oyendo: Los gavilanes de Palapo - La media calandria



Una sombra misteriosa

SombraBaño



Dicen que los muertos no nos abandonan.

La sombra que ven ustedes se apareció en el baño el día que empezamos a mover cajas del departamento en el que vivíamos al que tenemos ahora.

¿Mera conjunción curiosa de objetos? ¿Quizá mi mamá que nos vino a echar porras?

Juzgue usted.