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つづく。。。

El chavorruco comprenderá qué significa (o qué angustia provocaba) lo que puse en el título. Ya sé que me quedé a medio viaje de Tokio... ¡y faltan dos!

Todo con calma.


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Oyendo: 日が昇る(Hi ga noboru - se levanta el sol) - Tenniscoats
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Tokio - primera visita... parte dos

Les mentí ligeramente. Hasta principios de diciembre estuve como ropa interior de vendedora de caricias, pero en todo caso el año nuevo pegó con tubo y hasta ahora tengo chance de escribir. Sus Mercedes disimulen.

Hablemos de los siguientes dos días de este viaje a Tokio un poco más rápido o se nos va la vida aquí. Trataré de ser conciso pero lo más explicativo posible.

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El día dos lo empezamos muy muy temprano. Como a las 5:30 de la mañana. La razón es que la organizadora del viaje quería conocer el mercado de Tsukiji (築地), que es el mercado de comida del mar más grande de Japón.

Nos "metimos a bañar" en un ofuro (お風呂) público. Es decir, un baño público sin divisiones, lo que permite hacer una comparación bastante decente entre Japón y Latinoamérica, if you catch my drift. Aquí una parte del grupo nos falló: el gordito no quería que viéramos toda su exuberancia en el ofuro, otro chico traía su propia agenda, y una chica simplemente dijo que no; de modo que seis de la mañan…

Tokio - primera visita... parte uno

¡Ay ay! Ya se que no he estado aquí en un rato, pero entre que doy clases, tomo clases y salvo a mi oficina apenas puedo dormir. Sus Mercedes sabrán disimular.

Regresemos en el tiempo y volvamos a Nagoya. No mucho, tampoco es manda. Solo que los dos viajes que hice a Tokio empezaron igual: noche muy noche y en Nagoya eki.
Noche, les digo, por que compramos el bus barato (夜行バス - bus nocturno) que además tenía otra ventaja: podía uno dormir todo el viaje a aparecer como teletransportado en la gran Capital del Este -significado de Tokio-.

En teoría, al menos. No me quejo de las carreteras, son básicamente perfectas... pero el autobús está hecho para mini japoneses, que ya es mucho decir. Si yo no cabía, imagínense el chico que mide 1.80 para todos lados.
Como sea, hicimos dos paradas en igual número de autostops que ya quisieran los centros comerciales de mi país: comida recién hecha, tienda de recuerditos, BAÑO, tienda de conveniencia... todo para el viajero pues. El frío de las 2 y 4 de…

Kusatsu

CAVEAT: hay dos Kusatsu en Japón, el bonito (con onsen y todo) y el nuestro. El otro Kusatsu está en la prefectura Gunma, para el norte; nosotros estábamos en Shiga, básicamente en el centro de la isla principal.

No, no es apreciación propia, TODO PINCHE MUNDO nos dijo que no estaríamos en el Kusatsu (草津) padre con onsen (温泉 - aguas termales naturales) y que no nos sintiéramos mal si llegaba alguien a querernos cargar pila por eso.

El pueblo es... básico, digamos. Ayuntamiento, tres súper mercados, dos o tres mercados, dos estaciones de tren apropiadamente llamadas Kusatsu y Kusatsu del sur, un pachinko (tragamonedas japoneses), dos karaokes, un mall con cine y chingos de barecitos. La gracia, entiendo, es que Kusatsu se mueve alrededor de dos cosas: la fábrica de Panasonic y el campus de Ritsumeikan university (harto prestigiosa y harto cara, me dicen mis fuentes) a las afueras de la ciudad. Es bonito, y está a la orilla del lago Biwa, el más grande de Nipón, pero no es como la graaa…

Diario de carretera

Este va a ser un post cortito pero, espero, ilustrativo.

Después de nuestro mes y medio en Nagoya como una gran (y muy disfuncional) familia, llegó el momento de separarnos en grupos de acuerdo a la especialidad que veníamos a estudiar; cada grupo significaba una universidad -y ciudad- diferente.

Los chicos que se quedaron en Nagoya nos salieron a despedir mientras los demás subíamos nuestras cosas -las que vinieron desde México y las que se nos pegaron en el ínter, a veces hasta bicicletas- a los camiones que nos iban a llevar. Una maestra de japonés, incluso, vino desde cerca de Toyota solo para despedirnos y aunque nos pasó su correo me dolió un poco saber que ya no la iba a ver diario.

Como fuera, los camiones nos esperaban; unos a la estación de trenes (los de las bicicletas, que de alguna manera extraña iban todos al mismo lugar) y a los que el camión nos iba a dejar en la puerta de nuestros nuevos hogares. No era un camión por ciudad, así que en auténtica lógica japonesa intent…

Ise y Futamigaura

Una amiga se quería comer Japón en los ocho meses que estuvimos allá, entonces viajó y viajó y siguió viajando. No está mal, al contrario: en un principio, cuando estábamos todos juntos en Nagoya, me pegaba a sus excursiones de fin de semana. Ise fue una de esas.

Ise (伊勢) es una ciudad que está del otro lado de la bahía de Ise. No pongan cara de duh, es la misma bahía donde Nagoya sale al mar; no llegamos nadando, pero entre trenes y trenes sí puede uno hacer entre hora y media y dos horas.

Cuando llegamos el día estaba nublado. El clima era bastante fresco, pero no llegaba a ser frío. Como sea, bajamos de la estación y, a decir verdad, vimos mucha calle y muy poco templo (que era una de las dos cosas que veníamos a ver). Caminamos hacia un local de información turística y mientras sacábamos fotos de todo (japonesception), una señora que iba lo que en Francia le dicen en putiza pidió tomarse una foto con nosotros. Haciendo un poco de plática resulta que ese día era su cumpleaños y que …

Ciudad Toyota

...que originalmente no se llamaba Toyota (豊田 - とよた), sino Koromo (挙母 - ころも) y que cambió su nombre debido a la muy famosa armadora automotriz, originalmente ¡fábrica textil!

Poes bien, ya estamos en Japón. ¿Qué queremos hacer? Ver un partido de fútbol soccer, obviamente.
Normalmente hubiera mandado a la chingada a quien hubiera sugerido la idea, pero eso implicaba dos cosas: la primera era conocer un estadio mundialista (además del Azteca, desde luego) y la segunda conocer otra ciudad que no fuera Nagoya, aunque están en la misma prefectura.

Pasó que había un partido cerca (no importaba mucho quién contra quién; no teníamos la menor idea al final), se compraron los boletos para entrar y el día del partido nos lanzamos a la aventura ya que, claro, nadie tenía la menor idea de cuanto tardaríamos en llegar o cómo se le hacía para aterrizar ahí.

Preguntamos en la estación de confianza y nos dieron santo y seña de la manera de llegar: dos trenes y una hora de camino. Aún así, íbamos con el…