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De como Ghibli le deja enseñanzas a uno

Creo que soy el único por aquí que no había visto "Kiki's delivery service" hasta ahora. No me peguen, solo no se había podido.
Pero las cosas pasan cuando tienen que pasar, no antes ni después. Y así sucedió con Kiki.

En el muy remoto caso de que alguien más no la haya visto, independientemente de recomendarla mucho (es de las películas más fáciles de ver de Estudio Ghibli y es terriblemente divertida) solo diré que me vi proyectado clarito cuando una (en gran parte) desconocida, Úrsula, le da un discurso acerca de encontrar las motivaciones que le faltaban a Kiki y como el secreto radica en encontrarlo dentro de uno mismo y no por fuera y básicamente en no dejarse vencer. El final de la película lo sumariza todo y no puedo negar que se me salió alguna lágrima por ahí.

Quien tuvo la mala fortuna de platicar conmigo las dos semanas anteriores sabrá que era un huracán de malas vibras y, fiel a mi costumbre, no me lo quedaba para mí. Todo salió de la peor forma posible.

Pero justo después de ver a Kiki darse de topes en la misma pared que yo y salir con mucho menos apoyo externo que yo pero con más fuerza de voluntad sí me hizo pensar que el enfoque que había tenido estuvo mal desde... bueno, quizá desde que regresé de Japón.

Aparentemente el efecto fue inmediato. Voy cada vez mejor de la infección terrible del estómago que me está acosando, tengo más propuestas de trabajo y, al final, tengo la mente clara acerca de qué quiero y como quiero llegar ahí.

Propósito, que le dicen.

Acuérdense que el Universo toma nota de todo lo que hacemos y pensamos. La energía que le mandamos se nos regresa... en nosotros está la calidad de la energía que tenemos.


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