Nuevecito de paquete

Este post es raro hasta en el título. Usualmente es lo último que escribo (me enseñaron que el título le da sentido a todo el texto y por ende debía uno de escribirlo hasta el final para pensarlo mejor) pero fue lo primero que me vino a la mente luego luego de que me dieron ganas / me acordé de escribir acá de nuevo.

Veamos: Ya no tengo trabajo. No donde trabajaba, al menos: Renuncié la semana pasada después de un año de presión excesiva, dos recaídas de colitis (la última en double pack con gastritis), tres meses de ensayos interrumpidos, 461 compromisos cancelados y como 34,238 buenos consejos de mis amigos y familiares que no tomé por purititito orgullo, por no dejar que un proyecto que condena a sus integrantes a la locura me ganara. Aprendí mucho en la empresa, hice buenos amigos y supe cómo es la vida fuera de la escuela, pero por salud (antes mental que física) tenía que salir de ahí. El miércoles empezaré en una filial de Telmex haciendo lo mismo que hacía acá quizá con menos prestaciones, pero con un horario fijo, por más dinero y con la ventaja de poder ir a los ensayos con seguridad. Ya hasta estoy planeando qué hacer con tanto tiempo libre. Para empezar, admirar que salí de trabajar y todavía hay luz del sol.

Y aún así, me muero de los nervios. A mí siempre me ha causado un miedo severo el concepto de "cambio" (de escuela, de grado, de proyecto de trabajo, de rutina) y me estresa a tal grado que me pongo de malas. Y todo por una razón principal: El pavor a fallar. Fallarle a los demás, pero antes que nada, fallarme a mí mismo. Acá un amigo me recomendó para la vacante y dos entrevistas (y un chico que no se presentó) después estoy por empezar una nueva vida laboral pero ¿y si no soy lo suficientemente bueno para lo que esperan (espero) de mi? ¿si éste amigo se equivocó y no nada más no soy bueno, sino puedo hasta manchar su buen juicio? No quiero pensar esas cosas y sin embargo tampoco dejo de pensarlas.

En mi familia la dinámica está cambiando. No me pregunten cómo, no puedo explicarlo, pero lo siento. No es para mal tampoco (los tres estamos, si se me permite el comentario, mejor que nunca) pero ahí está el maldito cambio atormentándome de nuevo. Creo que aplica bien para mí el "más vale malo por conocido".

Hay otro cambio en mí que me da miedo y no: Estoy disfrutando mi soltería de manera impresionante. De vez en cuando me siento solito y ya en alguna ocasión me dió el bajón al descubrirme el amigo que siempre va solo a las reuniones (cuando todo mundo se está arrejuntando o de a tiro casando), pero fuera de eso la libertad de ser y actuar me tienen maravillado. Voy si quiero, si no me quedo, no hablo por cumplir un esquema, no hay salidas obligadas, estoy hasta cuando quiero y hasta donde quiero... y no necesito a nadie para estar feliz...

...que es justo lo que Carlos no entiende. Estamos, ahora, justo igual de como estábamos hace unos cuatro años: Uno definiéndose completamente a través del otro, y el otro no teniendo la menor intención de ser definido por nadie más que sí mismo. Sólo que ahora el independiente soy yo, y él (pobre) muriéndose por sentirse seguro.

Y entre toda ésta vorágine de cambios (maldita palabra), yo. Yo y nadie más para decirme que todo mi miedo, TODO, es producto de una gran chaqueta mental (no es que lo necesite... ya lo sé), aunque sería deseable.

Nuevecito de paquete, pues, porque tanta cosa diferente en mi vida me hace pensar que estoy en una etapa nueva que creo que disfrutaré ampliamente una vez que me haya terminado de hacer pipí de los nervios... y que haya salido de la depre.

¡Oh sí, estoy deprimido! ¡Ahora tienen sentido los dolores de cabeza, el sueño excesivo y los 6 tarjetazos de ayer! Lo descubrí hace dos horas cuando no tenía sueño, estaba oyendo una canción de desamor de DLD y estaba llorando. Así, llorando, me doy cuenta que estoy bajoneado, pero también eso significa que no puedo ir más abajo y ya sólo me resta esperar subir.

Deseenme suerte, y denme un zape. Ambas, junto con un abrazo, los estaré necesitando mucho éstos días en lo que el cambio se hace rutina y deja de ser nuevo, inexplorado y atemorizante y lo voy conociendo, franqueando, y dominando.


Por que nada puedes hacer por mí
Ya no puedo sentir calor
Necesito dejarlo ir
Y hoy estoy estoy... pidiéndolo.

Hoy estoy de regreso al cielo
Tras de mil infiernos
Voy sintiéndolo.

Hoy perdí toda mi conciencia
Desarmando el alma
Pude ver quién soy.

(DLD - Ventura)


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Oyendo: Adivinen (¡Sí! DLD - Ventura)