30 cosas (muy inútiles) que (no) necesitaban saber de mí.

Ya que nadie se dignó invitarme a la bonita moda de las 10 cosas de mí repartidas en tres tandas (putos ¬¬), me autoinvito, como Maléfica.
ACLARO, antes de que digan "ay qué hueva con tu post", si se aburren se vale cerrar la pestaña. No me enojo.

--

1. Siempre siempre SIEMPRE quise tener un segundo nombre, y normalmente la gente que no me conoce supone que me llamo José Antonio. Casi le atinan, pero mi papá no quiso por que cuando era niño tenía un vecino que se llamaba así y era re puto... oh wait.

2. Hablando del tema, tuve solo dos novias antes de ver al novio de mi mejor amiga de la secundaria bastante guapo y decidir que ese bien podría ser mi camino (el señorito era capitán del equipo de fútbol y aunque a la distancia no es atractivo tenía las piernas del millón, así quién no).

3. Si ahora me enferma ver faltas de ortografía en publicaciones, especialmente de amigos o conocidos, antes lloraba cuando las veía. Bueno no llorar, pero si gritaba.

4. Me gusta más el acento británico que el americano en el inglés.

5. De igual manera el humor, y sospecho que por eso me aburrí como vil ostra las dos semanas que duré en Estados Unidos.

6. No me se estar quieto, y no tiene que ver necesariamente con estar en movimiento. Aún sentadito viendo una película estoy pensando en la escena, la música, el diálogo, la iluminación, eso estaría padre si uno lo pudiera hacer en la vida real, lo que tengo que hacer mañana, como se llamaba esa canción que escuché en la mañana y probablemente planeando la hora de dormir. Quiero ver el primer valiente que me logre hacer que ponga la "mente en blanco".

7. Tengo un caso ligero de claustrofobia. Por supuesto, fue una completa pesadilla cuando me tuvieron que meter en una máquina para tomografías. Dos veces. En una casi me salgo a la mitad.

8. Hablando de trastornos nerviosos, también soy un poco hiperactivo (muerdo todo lo que sea mordible) y me da por organizar las cosas, aún las ajenas (creo que eso es T.O.C.). Ya me ha causado problemas, claro.

9. A partir de que mi mamá murió, para estar más cerca de mi papá me empecé a interesar en el futbol y ahora puedo decir que me gusta verlo pero no soy exactamente fan.

10. Me da la más grande de las flojeras bailar Jalisco o Veracruz académico/Sotavento.

--

11. Tengo una obsesión con encontrar gente zurda. Obsesión, no pendejadas: voy por la vida viendo la mano que más mueven las personas.

12. Casi no lloro; bostezo en su lugar.

13. Empiezo una cosa y la dejo a la mitad para seguir otra. Este era el punto 6, por ejemplo.

14. Me gusta aprenderme los nombres completos de la gente a mi alrededor, y salvo raras excepciones le digo a la gente por su nombre o hipocorístico (el "nombre cortito", pues) y no por su apodo, o su apellido.

15. Asocio números con colores. Y van cambiando.

16. Los idiomas "raros" (coreano, hebreo, hindú, rumano) me llaman la atención. Los comunes (francés, italiano, and the like) me dan una flojera INMENSA.

17. Si algo no me gusta acerca de mí es verme en video. En foto no tengo problema.

18. Tiendo a asociarme con gente sumamente extrovertida para que no se note que yo no lo soy.

19. Tuve pesadillas la noche del día que vi por primera vez un fatality de Mortal Kombat (el de Sub-zero, para ser exactos).

20. Mi primer beso sí fue de película: fue en el cine del W.T.C. cinco minutos antes de empezar "Mi vecino el asesino" ("The whole nine yards") con Bruce Willis... zurdo, claro.

--

21. No es jalada: después de regresar de Japón yo sí pienso en tres idiomas. Aunque lo haga mal.

22. Pero eso no significa que pueda hablarlos con fluidez. Ni el español. Pienso más rápido de lo que lo puedo poner en palabras y -en una analogía burda- ese tren se descarrila de tanto aumentarle y quitarle vagones antes de que llegue a la estación.

23. Tengo cuatro enfermedades crónicas perfectamente identificadas. A tres las tengo al margen, una me sigue ganando la batalla.

24. Tengo el peor timing del mundo para hablar por lo bajo. Pero así malo con ganas.

25. (Vea el punto 13, por favor) Que no llore seguido no significa que en algunos momentos no especialmente sensibles se me salga alguna lagrimita.

26. Me apasiona saber el origen/etimología de las palabras.

27. Algo que siempre he querido hacer (pero se que jamás podré) es doblaje.

28. Empecé a usar lentes en la universidad, después de rogar por un examen de la vista al mes de dolor de cabeza imparable cuando leía.

29. Los tres segundos al año que verdaderamente no hago nada estoy en modo automático. Así, floto por la vida. Toño necesita una cantidad no tan moderada de estrés para funcionar.

30. Soy la peor persona para autoestudiar que se puedan encontrar.

--
Y pues ya, no prometo escribir más seguido pero se hará lo posible.

---
Oyendo: Astrud con el col·lectiu Brossa - Hay un hombre en España



Miedo

Hablando con un ex novio salió el tema de que tengo un poco de miedo de lo que viene para mí en la vida. El chaparrito me responde esto: "¿Te digo algo? se me hace raro oirte decir 'me da miedo'; tengo la idea que eres de esas personas que no tiene miedo."

No voy a mentir, es una fama que me he ganado a pulso. Otro amigo me ha descrito incluso como "insensible"... si bien la realidad es bastante diferente.

En algún temblor en la secundaria en el que ayudé a evacuar, la maestra de la clase donde nos agarró (el temblor) lo describió a la perfección: "uno tiene que ser fuerte y reaccionar, aunque se esté haciendo pipí de los nervios".

Incluso en lo que más me gusta hacer, que es bailar en un escenario, soy el primero en calmar a la gente que va a bailar conmigo aunque yo le esté rezando a Yisuscráist, Vishnú y Buda juntos y ya estando arriba vea a un punto no fijo directamente enfrente de mí (gracias, técnicas teatrales) por que cuando veo a alguien especial en el público me equivoco, como ya ha pasado varias veces.

Especialmente tengo problemas cuando hablo enfrente de mucha gente. Por cuestiones de trabajo me ha tocado ser intérprete arriba de un escenario y la parte más difícil no es escuchar (o hablarle) a quien debo ofrecer el servicio, si no hacerlo enfrente de 500+ personas que quieren saber qué dijo su ídolo o quieren que lo que ellos sienten por el/ella sea transmitido con fidelidad.

Pero no nada más se trata de presentaciones en público; cualquier cambio en mi vida (como dije en la primera línea de este proyectado post) me aterra durísimo, empezando en cambios de escuela pasando por mudanzas DENTRO DE LA MISMA COLONIA, un nuevo trabajo, un cambio de hábitos o que me diagnostiquen alguna enfermedad que yo no haya tenido contemplada.

Por eso siempre trato de tener el control de todo, para que lo que sea que venga ya no me agarre por sorpresa. Claramente he fallado en mi intento de dominaciDigo, de controlar todas las variables a mi alrededor, y aunque ya me he relajado bastante, aun hoy puedo decir que el futuro incierto y yo no somos amigos. Ni nos saludamos, pues.

Sin embargo, cuando todo pasa (o todo ha caído estrepitosamente) me procuro un lugar y un momento solo -donde no me vea nadie conocido, al menos- y lloro, al menos una vez por mes, como Shakira. Creo que solo me he derrumbado bien enfrente de tres personas y no es algo de lo que me encante hablar.

Hablando se entiende la gente, dice el dicho, pero para mí no vale eso. De modo que la próxima vez que me vean, un abrazo tronador (o un besote ídem, dependiendo de quien sea) se agradecerán bastante. En mi caso necesito cosas un poco más concretas todo el tiempo.

En serio, todo el tiempo tengo miedo y necesito un abrazo. Aunque los haga a un lado (salvo que no me dejen respirar o algo así).

---
Oyendo: Guardians of the Galaxy (es muy divertido ver a Batista hablar como todo un caballero en inglés)