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Mostrando las entradas de agosto, 2010

Una de vaqueros... en el Palacio

Todo empezó cuando iba caminando por la sección de electrónicos de un Palacio de Hierro, entre las pantallas y los reproductores, con el Nokia gris plateando que me acababa de comprar hacía minutos. Iba yo muy contento cuando vi venir en mi dirección a un chico con gorra y chamarra verde militar, con una pistola en la mano, y un fajo importante de billetes en la otra: supe de alguna manera que acababa de robar un banco.

En un acto rápido del pensamiento, aventé mi nuevo celular a la base de una de las pantallas que estaban exhibidas y saqué la cartera para que el chico no fuera a desviar la atención. Tan pronto como me lo topé, efectivamente me amenazó con el arma para quitarme la cartera, y mientras me hablaba vi como detrás de el venían sigilosamente tres policías también desenfundando y uno de ellos me hizo la seña de guardar silencio. Yo estaba muy tenso (vaya, me estaban asaltando) pero decidí jugármela: empecé a llorarle (sí, llorarle) al chico que no me asaltara, que me dejara…

Son reales

Llegué ya tarde el viernes pasado a mi casa, por eso no me extrañó que la luz de la casa estuviera a medias, quizá mi papá y mi hermano ya estaban dormidos.

Pero no, lo que sucede es que la luz de la casa estaba muy irregular desde hacía como dos horas. Se iba, regresaba, parpadeaba... no se estaba quieta y no dejaba hacer nada que tuviera que ver con electricidad (ni jugar, ni películas, ni leer, ni música).

Yo primero pensé que era un problema de todo el edificio, pero en una de esas que nos quedamos a oscuras la luz de las escaleras se veía fuerte por las rendijas de la puerta y la luz del departamento de abajo era muy clara también. "Entonces es el fusible de nuestro medidor", me dije, "pero a estas horas ya no quiero bajar a cambiarlo".

La fluctuación paró, pero nos quedamos sin luz. Ya que nos quedamos sin el ruido de los aparatos prendiendo cada dos minutos me fui a dormir, con un sueño inexplicablemente pesado, a las 11 de la noche.

Lo que sigue no lo tengo tan…