El taxi colectivo (La bonita reflexión de fin de año)

No morí. Aquí sigo, pero estos dos meses corrí como idiota para todos lados.

Tuve mi certificación de japonés, hubo mucho trabajo, tensión en el ensayo, varias cosas se descompusieron y hubo que mandar repararlas... pero sobreviví. Lo malo es que no tengo una pizca de inspiración; la musa quizá anda de vacaciones y la muy jija ni una postal manda.

En fin. Anoche me pasó una cosa harto curiosa y esa es la que quiero que sirva de reflexión para el (quizá) último post del año.

Viene de ái:


___xXx___

Lunes, 12:15 am. Bueno, técnicamente ya es martes, pero la cosa es que estaba helando.

Yo me bajé del metrobús Perisur para tomar el pesero que pasa por Periférico (la vía rápida que rodea al D.F.) que me deja en mi casa. En vía rápida con el frío de invierno y los coches a toda velocidad el aire azotaba la piel como látigo. Y ahí estaba yo en el parabús, esperando el pesero, temblando, cargando mi morral, la laptop y un póster que me acababan de regalar, escuchando mi reproductor más por miedo a que me entrara el aire frío a los oídos que porque estuviera poniéndole atención.

En esas estaba cuando se acerca un chavito a la parada y me pregunta "¿No sabes si todavía pasa el que va a Canal de Chalco?" -"Es el que espero yo, entonces esperemos que todavía pase", le dije con la mandíbula trabada y los dos nos quedamos viendo hacia el arroyo, esperando que viniera el pesero.

A los cinco minutos se me queda viendo y me dice "¿Para dónde vas?" -"Para Vaqueritos [a unos 10 kilómetros de donde estábamos], ¿Y tú? ¿Hasta la base?" -"Más allá, voy a Tulyehualco [Unos 25km desde el parabús]". Entendí la idea abajo de la pregunta: No pasaban peseros, nos congelábamos y los taxis no dejaban de pasar aventándonos las luces. Pero nos vimos con cierta desconfianza y de él surgió la corrección: "Vamos a esperar otro rato a ver si pasa".

Ese otro rato signficaron 10 minutos de canciones que realmente no estaba oyendo, manos entumidas y coches que no dejaban de aventarnos el aire frío a la cara. Pasaron dos camiones, pero sin gente y por los carriles centrales, esto se veía cada vez más complicado.

Nos volteamos a ver el chico y yo una vez más, y se va acercando un chico como de 30 años por atrás de nosotros, y como en película, la suelta:

-"¿No saben si todavía pasa el pesero para Chalco?"

Sonreímos y le respondimos, palabras más palabras menos, que se uniera al club. Este muchacho se veía con más ganas de llegar a su casa (miraba nervioso la hora en su celular) y nos preguntó directo que a donde íbamos. La Fortuna quiso que los otros dos chavos fueran más o menos para el mismo rumbo y yo quedara de paso, entonces el plan para tomar un taxi y pagar la parte correspondiente iba cobrando fuerza, aunque al parecer ninguno de los tres estaba muy emocionado, pero las ganas de salir del frío eran más fuertes, creo.

Pero a lo lejos se vieron las luces de un camión alto que venía por la lateral. Los tres pusimos atención para cacharlo en caso de que corriera, y ya cuando estaba cerca... el camión se descubre como un camión pero de carga. Seguíamos como al principio.

Ya desesperados, ahora sí pusimos el plan en marcha. Discutámos, pues, de si los taxis subirían hasta Tulyehualco, de si quisieran bajar a uno antes, de cuánto nos cobrarían o cuánto pagaríamos... y como un real Deus ex machina, se acerca un taxi a nosotros, se nos orilla, baja la ventana y nos pregunta que para dónde vamos.

-"Dos a Tulyehualco y uno baja en Vaqueritos"
-"25 pesos por cabeza, ¿van?"

Más tardó en dar el precio que nosotros en subirnos. Todo lo que nos habíamos estado poniendo a la defensiva se nos quitó cuando tuvimos la oportunidad enfrente y era bastante razonable.

Subió enfrente el primer chavo, y atrás subimos el otro monito y yo, peleándome con la lap y el póster (al maletín de la lap le di un llegue con la puerta abierta, pero el póster no se maltrató). Ya en marcha, el que venía a un lado de mí, mandaba un mensaje y me preguntó "¿Y ya de la escuela?" Yo reí un poquito y dije "No, de trabajar y de ver a unos amigos". Se apenó un poco y respondió "Ah, perdón, es que como traes unos planos y eso..." y me señaló al póster. Yo sólo sonreí y me alegré de que ninguno de los dos fuera asesino serial o algo así.

El taxista iba platicando con nostros, pero iba también atento a la gente en los parabuses. Dos veces se paró junto a una persona sola diciendo "A Tulyehualco, 20 pesos, ¿vas?" pero ninguno hizo caso.

Al cabo de unos 6 minutos llegamos a mi destino. Y ahora, el momento incómodo de la noche: Pagué mi parte y era el momento de despedirse. ¿Qué se dice en estos casos? ¿"Mucho gusto, hasta luego"? ¿"Cuídense, felices fiestas"? Resolví un "Buenas noches, gracias" y el taxista, que éstaba demostrando un colmillote largo y retorcido, me dejó justo donde estaba un chavito parado. Misma cantaleta del destino y precio. El chico iba para Cuemanco (unos 3 kilómetros adelante de donde me bajé) y ya no supe cuánto le cobraron, pero el ocupó mi lugar en el taxi, cerró la puerta y se arrancaron. Yo caminé a mi casa un poco asombrado, reconozco, de haber tenido una experiencia rara pero enriquecedora como ésta.

¿Enriquecedora, pregunta la amable concurrencia? : Tres extraños decidimos ponernos de acuerdo en algo que nos ponía nerviosos a los tres, pero era para un bien común. Vimos una oportunidad y en lugar de darle veinte vueltas la tomamos. Todos pusimos la misma cantidad de dinero y nadie alegó que uno iba antes o dos después y que la cuenta está mal repartida. Fuimos amables en todo momento y hasta pudimos convivir en paz. Y al final, el resultado nos convino a los tres.

Ya vimos que se puede en escala micro, ¿por qué no habríamos de poder a escalas mayores? Es decir, ponerse de acuerdo entre vecinos para podar el pasto, hacer fila sin colarse y sin meter de codazos, tener unas elecciones en paz y con responsabilidad, no acusar al de enfrente de hipócrita esclavo del sistema sólo por que no hace lo que nosotros queremos que haga, ser un país que respeta a su gente y a sus instituciones y jalar todos para el mismo lado, viendo el esquema grande antes que jalar cada quién agua para su molino.

Llévenselo de tarea y pongan un comentario cuando quieran que el mundo sepa lo que piensan.

Mientras, coman, beban, bailen y rían todo lo que puedan en éste fin de año. Acuérdense que nos quedan nomás dos más para que se acabe el mundo... al menos que nos encuentre bien divertidos, ¿no?

Que tengan un gran inicio de 2010.


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Oyendo: Utada - This one (crying like a child)



La gata voladora

~Prólogo~

Desde que nos cambiamos a donde vivimos ahora, mi gata no había salido de la casa por que todavía no se había acostumbrado al cambio. Pero un martes que llegué de trabajar, hace ya como un mes, algo le llamó la atención de afuera y tan pronto abrí la puerta se salió. Digo, es bueno, así checaba el nuevo edificio, a los “chicos de la cuadra” y reconocía su nuevo territorio.

Siendo francos, no nos acordamos que la gata estaba fuera (siempre había estado adentro desde que llegamos, repito) y nos fuimos a acostar. A la mañana siguiente cuando no vimos a la bola de pelos nos cayó el veinte, pero como no era raro que la gata durara la noche fuera no le dimos importancia.

Pero en la noche que llegué pasó algo raro: Un gato negro que ya habíamos visto estaba en la puerta de la casa, y más que querer entrar o querer comida, me maullaba y se me quedaba viendo. En ese entonces pensé que sólo me quería hacer enojar, pero ahora creo que me estaba tratando de llamar la atención. Como sea, lo corrí a gritos (se trae pleito casado con mi Gordita) y no bien me metí a la casa me preguntaron por la todavía desaparecida gata. Ahí ya me empezaron a dar ñáñaras, pues ella todavía no conocía bien a los gatos que hay por ahí y como son territoriales se pueden poner muy agresivos.

De cualquier manera hice mis cosas y así pasó esa noche y otro día más. Sí, pensaba en la gata pero no estaba tan angustiado, de todas maneras tendría que regresar y para eso siempre se había pintado sola, como la primera vez que salió: Se perdió dos semanas y regresó con seis gatos en la panza.

No se con qué soñaba, pero un maullido conocido me despertó en viernes a las 5 de la mañana. Como todavía estaba medio dormido, me paré lo más en friega que pude a abrir la puerta, pero mi gata no estaba ahí. Pensé que lo había soñado, o que mi gata se había desesperado e ido y regresé refunfuñando a la cama, pero volví a oír a mi gata maullar un poco desesperada (y ya más despierto, la ubiqué más lejos), y ahora yo le devolví el maullido (desde que era chiquita se acostumbró a tener unos sesudos diálogos con nosotros a base de puros “ñá”). Ella maulló de nuevo, y yo se lo regresé hasta que la ubiqué bien… a la mitad de un árbol atrás de mi edificio.

¿Cuánto tiempo llevaría ahí? No se, pero cuando menos dos días era seguro. Sin comer, sin dormir y sin manera de bajarse, ya sus últimos maullidos de auxilio se oían muy desesperados. Fui a despertar a mi papá (sí, como a las 6) para decirle dónde estaba la gata y aunque descansó un poco (pues aunque no se vea también a él le preocupaba), de todas maneras como que no me creía que la gata estaba a la mitad del árbol hasta que la oyó maullar con sus propios oídos. Mi papá me prometió que haría lo posible para bajarla cuando fuera una hora decente, y me dejó en mi cuarto para dormir la hora que me faltaba. Pero como la gata ya nos había oído, estaba maullando muy desesperada algo que quizá en lenguaje gatuno era un SOS; el caso es que con la gata maullando en mi ventana y yo sin poder hacer nada estaba muy inquieto y no me podía dormir, entonces me fui a hacer bolita al cuarto de mi papá un ratito, y cuando dio la hora mi hermano y yo nos preparamos para el trabajo y nos despedimos de mi papá, recordándole que tenía una gata trepadora medio mensa en el árbol de atrás del edificio.

Lo que sigue, so pena de decirle mentiroso a mi papá, pasó tal cual lo relato aquí.



Por ahí de las 8:30 mi papá llamó a la subestación de la policía de mi colonia y le explicó a la operadora cómo estaba el asunto. Ella dijo “Sí, no se preocupe, enseguida le mandamos a la patrulla 060 para ayudarle”, se dieron las gracias y colgaron. Muy cordial y muy fácil todo hasta el momento. Mi papá se vistió para bajar a ayudar con lo que hiciera falta y esperó a la patrulla, sin saber que la mañana sería de lo más cómica.

La patrulla 060 llegó a los cinco minutos, pero no llegó sola: Atrás de ella venía la 061, y ambas traían dos oficiales además de la conductora. ¿Seis policías para bajar un gato?

No: Seis policías respondiendo a un llamado para verificar un cadáver en mi departamento. Bajó mi papá a recibirlos y se lo informaron con la precaución de quienes están viendo a un posible familiar (o matón) de una víctima. Mi papá juró y juró que no era un muerto, que era una gata en un árbol pero aún así los polis tenían que verificar la información. Y ahí van, cuatro policías con la pistola lista como en serie gabacha para cualquier emergencia a mi departamento en el tercer piso, por un muerto que no existía. Abajo, las dos polis estaban en las patrullas para servir de refuerzo.

Papá: En serio, no reporté ningún muerto, sino a mi gata en el árbol de atrás, pero revisen mi casa si quieren.
Poli: Entenderá que tenemos que revisar, señor, nosotros recibimos una llamada con ese reporte.
- Si, claro, pásenle, pero el único muerto que van a encontrar es éste de aquí (y les señala un mosquito aplastado en la pared de la entrada)

Ellos se le quedan viendo al mosquito (¡real!), pasan, revisan los cuartos, ven el baño, la cocina y no ven nada. Pero…

- Oiga mi don, huele a zacate… ¿No le quemarán las patitas al diablo, verdad?
- (Riéndose entre dientes) Ay no, mi poli, es el repelente de mosquitos que usamos; mire, ahí está la espiral.
- Ah, sí, es eso. Bueno jefe, gracias, no encontramos nada.
- Pues sí, yo decía, pero bueeh...
- (Al radio) Falsa alarma, falsa alarma, no se encontró al cadáver del occiso, ahora procederemos al rescate del felino.

Como pudo, mi papá se aguantó la risa ante el occiso y el felino y se llevó a los seis policías a la base del árbol donde estaba la gata, a un lado del árbol que nos tiró las ventanas. Junto con ellos llegaron los bomberos, que la vecina de debajo de nosotros había llamado para que bajaran al gato que no la había dejado dormir. Vaya cosa: Mi gata era famosa ahora, aunque no se si a mí me gustaría esa fama.

Total que ya estaban ahí juntos la vecina, mi papá, los seis policías y cuatro bomberos con sus trajes de lana gruesa viendo al árbol e ingeniándoselas para poder bajar a mi gata. La primera idea fue sacarla del árbol por arriba, es decir, subirse a la azotea e intentar llegar a la gata desde ahí. Subieron mi papá y un policía (los bomberos ni se movieron, al fin que la policía ya estaba ahí) y vieron que no iba a ser fácil, entonces bajaron para ver si había alguna otra opción.

Desde luego, para esas horas (como las nueve), con la policía y los bomberos en medio de un andador, ya estaban los vecinos de mi edificio, del de al lado y los de las casas asomados a las ventanas como la familia Burrón, adivinando (supongo) de qué se trataba este lío.

Bajaron pues mi papá y el poli a hacer consenso. En vista de que los bomberos NO se quisieron mover ni para sacar una escalera para subirse al árbol, los polis tuvieron que improvisar. Uno de ellos, morenito y con cara de brodi, aplicó la más básica: Se quitó el gorro, la casaca y el cinturón con la pistola y con la habilidad que le da la genética en menos de dos minutos se trepó al árbol hasta acercarse a mi gata lo más posible. Pero no pudo: El árbol ya está muy viejo y tenía muchas ramas secas, que no dejaban que el poli avanzara. Pero ya que estaba el allá arriba, otro de los oficiales que perseguían al cadáver del occiso (bajito, gordito, muy blanco y en fin, chistoso) que andaba echando desmadre desde hace rato, le estaba gritando al que estaba arriba “¡Órale brodi! ¡Bájate unoj cocoj pué!” y cosas de esas que hacían que todo mundo (mirones incluidos) se estuvieran riendo, menos el que estaba trepado.

Un vecino muy amable (chismoso, pero amable) le gritó al poli, y éste bajó por un machete que el vecino le prestó para hacerle al Indiana Jones. Toma dos: Ahí va el poli para arriba y a machetazo limpio tiró las ramas que no lo dejaban seguir, pero ya cuando tenía a mi gata al alcance, diva como es la Gorda se hizo para atrás en la rama en la que estaba, y ésta empezó a crujir.

Como la gata se puso reina y no se dejaba alcanzar, además de que si el poli seguía los dos iban a azotar como changos viejos, el brodi les pidió (espero que con un grito) a los bomberos que le armaran una pértiga. Y ahí van los bomberos (¡por fin!) corriendo al camión para armar la pértiga y dársela para bajar a mi gata. Ni modo: la gata tenía que volar.

Mi papá se quitó la camisa y la agarró a modo de sábana para cachar a la bola de pelos trepadores. El poli toma la pértiga, le mide, se prepara, pone la punta de la pértiga en la panza de la gata y… pa’ arriba.

Sale mi gata disparada con un “¡ñáaaaa!” muy sonoro y ya de caída, en la mejor imitación de Scrat de la Era del Hielo, abre las patitas y pela los ojos, como gritando “¡Echen pajaaaaaa!”.


Scrat o mi gorda cayendo del árbol



Pero mi papá que es muy hábil, le calcula, le calcula, le calcula y… ¡paf! le atina a mi gata, que con la bola de pelos y la velocidad pesa más de lo que él hubiera creído, y entonces la camisa con la gata llegan al suelo donde ella, antes de que otra cosa sucediera (no vaya a ser), sale corriendo espantadísima mientras los policías, los bomberos, mi papá y todos los vecinos aplauden y gritan que mi gata ya está abajo, confirmando que mi gata era famosa y ahora hasta fans tiene.

Y dado que la gata salió del árbol por los aires, el poli chaparrito se agarró a una de las oficiales y empezó a bailar y a cantar “¡El gato volador! ¡El gato volador!” mientras todos seguían aplaudiendo y comentando, sólo que el poli no se fijó… y pisó caca de perro con el talón en una vuelta con la poli.

Cuando se dio cuenta, él se doblaba de risa pero ella no; más bien se puso verde, morada y azul (digo, sigue siendo humana y por lo que se ve medio asquerosa) mientras se aguantaba las ganas de volver el estómago intentando decirle al oficial gordito “Tu así no te subes a la patrrrrb, a la patrrrrrb, a la… a la” lo que hacía que el poli se riera aún más. Con todo y su risa la oficial mandó al poli a lavarse la bota, y ahí va él a tomar una de las ramitas caídas del árbol y a quitarse la bota y lavarla con la ramita en la toma de agua más cercana, obviamente todavía con la cara roja de la risa.

Bueno, este jolgorio se había acabado. Mi papá se puso la camisa, el poli se puso su bota y los vecinos-fans regresaron a sus actividades. Ya todos se estaban despidiendo con las cortesías de siempre, cuando de repente se oye una voz igual de desesperada que mi gata en la cima del árbol (yo supongo que con marcado acento acapulqueño):

- ¡No sean cabrones, échenme una escalera!

Sí amiguitos: Nuestro poli bajacocos había estado arriba sin poderse bajar todo este pedazo de historia, viendo la fiesta y todo el griterío desde arriba del árbol. Cómo es que la primera vez se pudo bajar y la segunda no, va más allá de mi entendimiento.

Fueron los bomberos por la escalera y se la pusieron al oficial para que se pudiera bajar. El recíen bajado regresó el machete, los bomberos desarmaron la pértiga y, tan contentos, se fueron después de casi no ayudar en nada. Mientras el brodi se acababa de vestir, mi papá les agradeció y preguntó si por todo este show cómico-mágico-musical involuntario se les iba a dar algo de lana, pero los policías, muy honrados, dijeron que no pues ése era su trabajo, ayudar a los vecinos. Con todo y que la oficial seguía gritando “¡ASÍ NO TE VAS A SUBIR, YA TE LO DIJE!”, los policías se encaminaron al rondín de la mañana cerca de las 10. Y esto, que parecía sacado de alguna muy bizarra película, se había acabado.


~Epílogo~

Mi papá habló al poco ratito a la subestación para reportar y agradecer la asistencia de los policías:

- …muchas gracias señorita, todo salió bien, les agradezco mucho.
- Qué bien señor. ¿Hubo algún incidente o contratiempo?
- No señorita, ninguno. O bueno, sí: Los policías que me auxiliaron llegaron con un reporte de un muerto en mi casa. ¿Usted sabe algo?
- Ay no señor, no: Yo les pasé el reporte de su gato, pero nadie ha reportado un deceso, al menos que yo sepa.
- …bueno, pues ni hablar. Gracias de nuevo, que tenga un buen día.
- Para servirle señor, hasta luego.

La gata regresó a las dos horas maullando como de costumbre, con un rasguño en la nariz que ya estaba cicatrizando y flaca flaca de no haber comido nada. Así como entró, fue directo sobre sus Whiskas, comió como por ocho y se fue a su rinconcito favorito (debajo de la colcha de mi papá, justo donde da el sol) a dormir, mientras mi papá bajaba a la tienda. ¿Adivinen con quienes se encontró?

Sí: los seis estaban en un pequeño break de desayuno y lo saludaron con una sonrisota, preguntando por la gata. Mi papá les dio razón, y además les puso para un refrescote, que era lo menos que podía haber hecho dado el solazo que hacía y después de que hicieron malabares para bajar a un gato de un árbol. Y así fue como una gata peluda de Villa Coapa voló desde lo alto de un árbol, con testigos, y vivió para contarlo.

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Oyendo: Mando Diao - Gloria



Breves brevísimas

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Según ésta nota de El Universal, en EE.UU. se lanzaron a la venta unas pastillas que le dan un sabor y olor frutal al semen. El frasquito promete "Hard apple".
Cierto, la mayor parte de los gays y quizá (no tengo seguro el dato) algunas mujeres heterosexuales nos hemos malviajado con la posibilidad de que algo así sucediera. ¿Se lo imaginan ahora?

Chouch y yo tuvimos un lapsus con esa nota. ¿Qué pasaría si más adelante, con más tecnología, también se pudiera cambiar el color? Imagine usted, bella dama o guapo caballero (o cualquier gama de gris en medio) que en el momento más emocionante de la noche su acompañanto gime, ruge, suda, se pone tenso y... eyacula rosa. Y con olor a cereza.

Yo lo mato, o me río hasta llorar y que me duela el estómago, o las dos al mismo tiempo. ¿Qué oso, no?

Una pregunta al aire: ¿Cómo serían los niños concebidos con semen de olores/sabores/colores? Quizá los japoneses siempre tuvieron la respuesta y por eso en el anime todos tienen el pelo azul, amarillo, gris y verde.


-2----

Con el mismo Chouch fui a ver a principios de mes a Paté de Fuá en el lanzamiento de su disco nuevo, "El tren de la alegría" al Lunario.
Con todo y que a Chouch se le andaban olvidando los boletos en su oficina y -afortunadamente- se dio cuenta en el metro y con tiempo de sobra, entramos puntuales y agarramos lugar como a 10 metros del escenario.

Si en disco se oyen muy bien, en vivo son treinta veces mejores y más fuertes. Y Yayo más guapo (^^). Tocaron las nuevas y las viejas, y faltaron sólo pocas canciones. El lugar muy a gusto, la acústica perfecta y todo en orden, fue un show bastante bastante chido.

Hubo venta del nuevo disco que costaba $100 pero incluía firma del disco por todos los integrantes más fotos. Yo como soy muy vivo (y muy fan) me llevé el disco anterior, compré el nuevo y me formé mi hora y media para que me firmaran ambos. Chouch (que también es fan) hizo lo propio.
Cuando finalmente pasamos los últimos, tuvimos un poquitín más de tiempo para platicar con cada uno de los integrantes y de que además de la firma nos regalaran una sonrisota. Pero a la hora de la foto, Chouch y yo, como vil groupies, casi lloramos cuando abrazamos a Yayo para la foto. Una chela más y lo agarramos a besos, lo juro.

En fin, les dejo fotos del chou, la de los groupies y el setlist en foto también:


Yayo 'el guapo' Gonzalez

La banda tocando

La foto salio padre sin querer

Aqui se ven mejor

El setlist del show

Dos groupies con Mario Bros.



-3----

Se me ocurrió ayer en la mañana preguntarle a mi papá cómo íbamos en el pago de cierta tarjeta para la cual yo le doy puntualmente $1,500 desde hace 6 meses. El señor, con la naturalidad del que hace las cosas sin problemas, me dice "Bien, mes con mes les pago puntualmente los $1,200".

Casi me voy de boca. "¿$1,200? Pero te doy $1,500... ¿Y los otros $300?"
-¡Ah! ¿Qué era todo para esta tarjeta? Los otros $300 son para otra.
-(Ya casi enojado) Eh... pues sí. Ese fue el trato desde el principio. A ver el estado de cuenta, a ver cómo vamos.
-No llegó este mes, pero el del mes pasado está ahí en esa carpeta.

ESTADO DE CUENTA:
-Pago mínimo: $1,275.00
-Saldo del mes anterior: $14,500
-Saldo de éste mes: $14,999

-(Ahora sí histérico) ¿YA VISTE CUANTO ES EL PAGO MÍNIMO? ¡NO LE BAJAMOS NADA, MÁS BIEN SIGUE SUBIENDO! ¿PERO QUÉ NO LEES EL ESTADO?
-Ay, pues es que no llegó este mes. Además, me da flojera; con que pague y no me molesten por teléfono...
- !!!


Sí, el coraje me duró todo el día. Ya planeo una reestructuración del pago (incluido pedirle el recibo a mi papá)


-4----

En una aplicación del Facebook, me salió la consulta a un cliente que dice:

"Pues tu eres el experto, pero a mí me gusta más en verde limón, y manuscrita"

Lo malo es que realmente los clientes en sistemas son así. "Sí sí, me queda claro lo que dices de funcionalidad y costo y licencias y tiempo de respuesta, sí, pero quiero que mi aplicación se vea como Hi5 y funcione como Hotmail y además me traiga una tabla de 5,000 registros en menos de dos segundos. ¿Qué no se puede?".

Creen que uno les dice que no a sus propuestas por soberbia, por venderles algo más caro o simplemente por joder, pero en serio que no: Hay una razón estudiada y fundamentada por la cual rosa NO va encima de naranja, la tabla no traerá mas de 100 registros por página, o Comic Sans NO IRÁ JAMÁS en ninguna aplicación que yo haga.

(Sí, es una breve para quien entienda de sistemas, pero completamente basada en peticiones reales de los clientes)


-5----

Mi fin de semana pasado estuvo matador, de ésas veces que no quieres volver a repetir. A saber:

  • Viernes a las 8 p.m.: La noche de los publívoros. Fui con Chouch y David (que llegó tarde por la balacera de Balderas, cabe aclarar). Éste año no estuvo tan bueno, en realidad, pero aún así estuvo divertido. Salimos a las 2 a.m. del teatro Metropólitan y los fui a dejar a sus casas. Llegué a las 3 a la mía.
  • Sábado a las 6:30 a.m.: Me paré para ir a dar una clase de japonés que mi amigo David no pudo por ir a sufrir a Cancún. Después de salir tarde, correr como desesperado y perderme un poco, llegué puntual a la clase a las 8 a.m. y sin desayunar.
  • Sábado a las 10: Hice un break para desayunar o le mordía un brazo a la única alumna que fue a la clase.
  • Sábado a la 1: Acabó la clase y corrí como desesperado al otro curso, al de preparación para el examen oficial de japonés de diciembre. Pude dormitar 40 minutos y comer un chocolate con una Coca fría.
  • Sábado de 2:30 a 5:30: Clase. Moría de sueño a las 4 pero en general la clase estuvo interesante.
  • Sábado a las 6:30: Sin comer y desvelado, llegué a mi casa a comer lo que fuera y a dormir para luego hacer otras cosas. Ahí acabó mi día en la calle.
  • Domingo a las 12: Cita con mi dentista para cambio de ligas. Llegó CASI UNA HORA retrasada.
  • Domingo a las 4: Una vez más mordiendo gente del hambre, salí del dentista y se frustró mi salida a un museo. Lo bueno es que Leo fue a la casa a ver una serie conmigo ^^.

En serio, planeen sus fines de semana para que no les pase ésto. Llega uno a una edad...


-6----

No se ustedes, pero entre mi gente más cercana (dígase los compañeros de trabajo y la familia) éste fue un mes de muchísimo trabajo y poquísimo dinero.
Es una queja generalizada, en realidad, pero al menos de quien tengo constancia es de la gente con la que más convivo. ¿A ustedes cómo les fue?


-7----

Ya viene, lo siento cerca... el post de La Gata Voladora.
Es todo un show: Está mi papá, mi gata, un árbol, un muerto desaparecido, policías, bomberos, bailes y vecinos chismosos. Y todo ello en una tragicomedia de la vida real.

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Oyendo: Giovanna - Hasta mañana



Domingos

Los domingos siempre me han parecido un día de lo más raro. Es un día de descanso, sí, pero a veces me gustaría que tuvieran un poco más de acción.

Como los sábados siempre he tenido cosas que hacer (en algún momento el japonés o la escuela, y desde hace un rato la danza y/o las retas de videojuegos), se que es un día de descanso pero no pasa tan lento como un domingo.

Desde que tengo memoria, los domingos son el día que se me hace más lenta la vida. Empieza temprano, como a las 8 a.m. (nunca dormí mucho) y como a todos les encanta dormir, usualmente la calle está muy callada y mi casa empieza a tener vida por ahí de las 10:30. Yo puedo hacer varias cosas, que pueden ir desde tender mi cama (pues usualmente es el día que quito las sábanas y las vuelvo a poner completas), leer, ver mi correo, ver una película o jugar algo.

Cada quien desayuna a la hora que le da hambre, lo que hace también que las cosas se muevan al ritmo que cada quien decide. Mi hermano usualmente está con la novia los fines de semana, entonces para fines prácticos desaparece de escena desde muy temprano.

Cuando hacemos algo, mi papá y yo nos vamos como desde las 12, ya sea a comprar ropa o a ver algún lugar nuevo, pero no siempre (es decir, casi nunca) sucede eso. Otras veces vamos a visitar a la familia, pero no es tampoco una prioridad, lo hacemos a lo más una vez al mes. El día transcurre tan en paz como puede pasar a la mitad de mi colonia, que es casi casi un pueblito.

Callado como es, Coapa es un lugar de los que se ven poco en el D.F. Rodeado de árboles, a un lado del periférico, cruzado por un eje vial y cerquita del estadio Azteca es, como dije, tan callado como un pueblito, lo cual se agracede entre semana cuando uno viene harto del tráfico y la oficina, pero en fin de semana es demasiado tranquilo. Tan tranquilo, que uno que vive en tercer piso puede admirar sin problemas el atardecer desde la ventana prácticamente sin ruidos alrededor.

Lindo como se oye (lo es, no lo niego), la poca luz y las nubes color gris y naranja le dan a la tarde del domingo un aspecto muy melancólico, y teniendo en cuenta que básicamente no se hizo nada empieza a ser francamente triste. No triste en el aspecto negativo, más bien como en el de añoranza.

Y así corre la tarde-noche, jugando o viendo otra película o leyendo con música de fondo y un café al lado hasta que llega la hora de dormir, como 11:30, descansado y mentalizado a que el lunes el caos de la oficina, los clientes y las llamadas volverá.

Pero cuando menos, ya tuve una tarde de domingo para disfrutarme a mí mismo y dedicarme a mis pensamientos.

¿Y ustedes, qué hacen las tardes de domingo?

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Oyendo: Nina - 99 lufballons



Servicio a domicilio

  • Toño: Si bueno, buenas tardes.
  • David: ¿Bueno? ¿¿Bueno?? ¿A dónde hablo?
  • Casa de citas "Jali y sus muchachos", buenas tardes. Hoy tenemos de promoción el paquete especial que le consta de 2 titeras por el precio de 1, y refresco gratis. ¿Desea ordenar?
  • Mmmm, ¿Puedo cambiar una titera por aros de cebolla?
  • Para compensar el precio le podemos mandar también un brownie, ¿Quiere hacer el cambio?
  • Si, estee... ¿La titera qué contiene?
  • Le lleva lo que es pantalones con mantequilla (Si no no entra), playera comestible, un sello especial para entrar a todos los Titos, lubricante sabor a menta-chocolate y tres condones.
  • ¿Cuánto me sale hacer el upgrade al paquete con boa de plumas y tirantes?
  • ¿Sólo una titera, verdad? Unos 50 pesos más, si seguimos con el paquete de aros de cebolla y brownie.
  • ¿Se puede personalizar el nombre de la titera?
  • Claro, le ponemos el nombre que guste de entre 30 disponibles en una pulsera quitapón.La lista incluye 'Byron', 'Harry', 'Pepe', 'Brian', 'George', 'Ibrahim', 'Haseo' y 'Vladimir'. ¿Quiere que le mandemos la lista completa?
  • A mi secretaria si es tan amable. Entonces va a ser la titera, el brownie, aros de cebolla y mi refresco ¿Correcto?
  • Absolutamente. Por ser un cliente especial, le incluimos una cena gratis en Vips de Niza sin costo adicional. ¿A qué dirección desea el pedido?
  • Que me llegue a mi loft en la Regis Tower en Reforma if you please. Querida, ¿Cómo te llamas?
  • Yo no estoy dentro del catálogo, señor, pero gracias por el interés. ¿El refresco de qué sabor?
  • Pepsi if you please. Haha, nooo querida, un malentendido; digo, eres adorable cariño, pero yo preguntaba para mandar una carta de felicitación a tu supervisora, corazón.
  • Ay señor, que amable. Oscar Sosa, si es tan gentil.

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Salvo la formateada (acentos, comas, correcciones de 'q' y cosas de esas), el texto es íntegro a como los escribimos en el messenger David y yo. Hay dos nombres que son chistes locales, ignórenlos por favor.

Notas pertinentes:

Titera: Gay al que le gusta ir a bailar a una cadena de antros llamada "Cabaré-Tito" ("Tito"). Por lo general son muy afeminados, por eso la A en "TiterA".

Vips de Niza: Vips enclavado en la calle de Niza, casi a las afueritas de Zona Rosa. Ergo, visitado por muchos muchos gays.

¿Y si sí hubiera servicios de éste tipo (refresco incluido)?

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Oyendo: Select Start - Filmore



Un policía bruto y un muchacho inteligente

Cierto sábado se me hizo tarde para el ensayo. Muy tarde. Tan tarde, que tomé el coche que no circulaba ese sábado en especial y ni me acordé... hasta que me paró un oficial, DOS semáforos antes de llegar.

El poli, que ahora por disposición oficial (y por miedo, según yo) tiene que ser muy correcto, sólo me dijo que ese día el coche no circulaba y me dijo que me diera la vuelta en U para la infracción, pero antes me pidió la tarjeta de circulación, para evitar que me le fuera a pelar.

Se la di, me di la vuelta en U y me orillé (a mi orilla y frente a un coche verde que, supongo, tampoco debía circular) para esperar las disposiciones del poli.

Lo de costumbre: Enséñeme su licencia, le muestro el reglamento, ¿Está usted de acuerdo? Bien, ahora esperamos a la grúa para que se lo lleve al corralón y usted tenga que ir el lunes a pagar la infracción, el derecho de arrastre y el derecho de piso del corralón.

"Ya qué", pensé. No soy del tipo que dé mordidas (bueno... si, pero no a los policías) y mejor le marqué a mi papá para decir que me habían detenido y que el chiste nos saldría como en cuatro mil pesos. No estaba contento, desde luego, pero tampoco me iba a arreglar con ellos.

El chico del coche verde pasó de noche las clases de Civismo en la primaria y tal parece que si se arregló con los policías (ya había llegado un refuerzo), que le regresaron su tarjetón y se piró. Después, me fueron a visitar a mí para ver "cómo le hacemos" pero como vieron que yo no daba mi bracito a torcer y además, hacía mucho mucho calor y no querían ir a acompañarme al corralón, me dejaron ir en un acto de flojera disfrazada de benevolencia que sólo los policías pueden ofrecer.

Pero acá viene lo bueno: Uno de los policías, el de mayor rango, me regresa el tarjetón y me dice "Revíselo". No lo iba a hacer, en realidad, pero por quedar bien lo chequé... y no era el mío.

"Pero este no es el mío", le increpé al anonadado guardián del orden público mientras descendía de mi vehículo automotor para exigir que me fuera devuelta la documentación correcta, mientras dábale yo la que él me había proporcionado. El poli desde luego, también estaba de a seis, pero estaba seguro que era la única tarjeta de circulación que tenía y me lo demostró sacudiendo su periódico (ese que traía bajo el brazo desde que me detuvo) y el reglamento.

Mientras la discusión del "dónde quedó la bolita" avanzaba, yo me les adelanté a pensar lo que pudiera pasar (como que me la estuvieran escondiendo para una lana extra) y apliqué la más básica de las reglas de la psicología: Para dominar mentalmente al de enfrente, hay que dominarlo físicamente. ¿Qué hice? Me bajé del coche y me senté en la cajuela, para verlos desde arriba y directo a los ojos.

El golpe de gracia se lo ganó el segundo poli a pulso:

-¿No lo tendrá usted en el coche, joven? Revise bien, a lo mejor ya lo tiene y no se acuerda.
-No poli, ya revisé bien; creo que me acordaría de haber recibido mi tarjeta de circulación. A lo mejor se la dieron al del otro coche.
-Eh... ¿Cuál coche?
-El coche verde que estaba atrás de mí hace ratito, antes de que usted le diera algo y se arrancara.

Los dos se quedaron helados. Fríos en serio. El de más rango hasta tartamudeó y el otro mejor se fue a seguir checando coches a la esquina, dejándome al que bien podría haber sido su jefe solito y a mi merced.

El oficial no podía quedar como un idiota, de modo que seguía negando los hechos pero ya bajando la mirada. Y como se hacía tarde y ni él ni yo cedíamos, el poli me acabó por dar la razón parcialmente:

-Híjole joven, pues esto sí está complicado, no puede circular sin tarjetón...
-...ni me pueden llevar sin él al corralón, si no, ¿cómo lo recupero?
-Pues sí joven, tiene razón. Bueno bueno bueno, supongamos que fue mi error, la verdad es que si siento que es mi responsabilidad darle al menos una contraseña para que de camino a su destino ya no lo paren otros policías.
-No se me apure poli, de todos modos ya no llego [Y era real, llevábamos una hora de discusión]. Ahorita lo dejo aquí a la vuelta de la esquina estacionado y vengo mañana por él.
-¿De verdad? Es que mire, sí siento pena por lo que pasó aunque pues los dos cometimos un error, ¿verdad?
-[¿Los dos?] No poli, para nada, de verdad no se preocupe.
-Bueno, al menos déjeme decirle cómo es el trámite para sacar de nuevo su tarjetón: tiene que ir con el juez cívico y [...]. Para agilizar un poco el trámite, pues tiene que darle unos cien pesitos al juez, ¿no?
-Aaaah, bueno, está bien, gracias por el dato.
-Mire joven, como no supimos si usted o yo perdimos la tarjeta, le coopero con $50 para lo que le de al juez, tome.
-[¿¿ô.ó??] ¿Perdón?
-Sí joven, mire, ya que no puedo hacer nada por la tarjeta, al menos sí para la nueva.
-No poli, ¿cómo cree? ¿Cómo me va a estar dando dinero usted? En serio, déjelo, ya me voy [Me bajo de la cajuela].
-Mmm... bueno, joven... [ve mi licencia] Pérez. Antonio, perdón. Que tenga una buena tarde. Váyase con cuidado.
-Gracias mi poli. Con permiso.

Al final, hasta de apretón de manos nos despedimos.

Y ya que andaba yo de suerte, en lugar de dejar el coche en la siguiente cuadra, me aventé a llevármelo hasta mi casa sin poder circular y sin tarjetón, con tanta fortuna que no me tocó ninguna otra patrulla.

Claro, ya estacionando el coche en mi casa me temblaban las patitas.


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Oyendo: Miranda! - Yo te diré



4 fotos y un Borrador

Resulta que sí había fotos de lo de las ventanas rotas: Mi papá las tomó para enseñárselas a Protección Civil y meter un escrito que tardaría 15 días en ponernos las ventanas... entonces las fotos durmieron el sueño de los justos. Aquí les pongo cuatro de ellas (Si usted, estimado lector, no tiene la más repuñetera idea de por qué pongo fotos de mis ventanas, sírvase leer el post de abajo):

Los fierros retorcidos de mi ventana

No se aprecia tan bien, pero la ventana ya no tiene vidrio

El vidrio cuarteado de mi papá

Así quedaron los pedacitos del árbol

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También releí un post que había dejado en borrador y me gustó cómo quedó, pero como un post antes me había quedado muy denso, no lo puse. Ya lo volví a habilitar, se llama "De princesas y estereotipos", del 23 de abril. Ahí denle una checadita y comenten, por favor.


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Oyendo: Ivri Lider - Melatef umeshaker



Rompiendo el silencio

Verán: Parece mentira, pero las secuelas de la mudanza todavía se sienten por aquí.

No parece, pero cuando uno vive en una casa toda la vida y sin poner un peso las cosas son muy relajadas. Ahora que nos toca a los tres entrarle a partes iguales, uno entiende la angustia de los papás por no dejar que las cosas se lastimen o se descompongan.

Gastamos una muy buena lana en la mudanza y lo que vino con ella: Un monitor nuevo, un dvd nuevo, cortinas, focos, una recámara, colchón y sábanas, reinstalación de servicios, cosas del baño, sacar, clasificar y tirar basura, regalar libros... en fin, varias cosas. Pero todavía no acabamos: todavía hacen falta las persianas (tenemos unas cortinas hechizas por mientras), la compostura de un estéreo, una resanada, cambiar un vidrio, y otros asuntos que requieren de dinero.

Por cierto que lo de los vidrios está bueno. La historia es la que sigue:

Mi papá dormía en la sala, junto con la gata, en una tarde de lluvia. Dos de las ventanas, las del fondo del edificio (a la postre, la de él y la mía), estaban abiertas, pero él no lo sabía. De repente, ¡BROOOOOM!, cae un rayo en un árbol a un lado del edificio, que lo cimbra completo. El árbol se cuartea, se cae, y... se lleva las dos ventanas, las únicas abiertas en todo el edificio.

Ambos, desde luego, despiertan completamente sobresaltados pero todavía no entienden lo que pasa. Hasta que se oye cómo cae la lluvia se dan cuenta que ya no teníamos ventanas y de que teníamos que hacer algo para taparlas en lo que se le ponía un vidrio nuevo a la de él y se ponía una ventana nueva en mi cuarto, pues ni el marco de metal sobrevivió. Eso ya quedó, pero ahora falta poner otro vidrio de la ventana de mi papá que se cuarteó completo.


También resultó que un amigo para variar infectó su computadora de virus no una, sino tres veces seguidas, y la misma cantidad de veces tuve que formatear su computadora. La última vez se echó la Master Boot Record (para los que entiendan qué es eso) y, como suele suceder en estos casos, "él no hizo nada". El reto era recuperar los datos, pues ahí tenía todo su proyecto de tesis. Fueron tres fines de semana intensos, donde ya tenía de cliente a su compu junto de la mía.


Por último, debo decirles que bailé con una amiga para su fin de cursos. Mi amiga, expliquémosle al respetable, es la directora de una secundaria, y su maestra de danza. Ya tengo algunos años ayudándole a bailar con ella para que sus alumn@s se alcancen a cambiar, y ésta vez no fue la excepción, sólo que ahora al salir (caliente, sudando) me agarró una lluvia torrencial y creo que me afectó de nuevo a la garganta, que ahora mismo la traigo irritada. Si me pasan las fotos del baile, las publico aquí mismo.


¿A qué vino todo este choro? Pues, estimado, estimadísimo auditorio de diez personas, nada más y nada menos que a decirles que por eso no he posteado, por que he estado con la cabeza en otras muchas varias cosas y la inspiración no había llegado. Pero ya estamos de regreso y con una historia divertida por contar, además de publicar las fotos de la mudanza.

Pero eso será en otra ocasión, que ahora son las 2 de la mañana y me muero de sueño.


No estaba muerto, andaba... pues... básicamente en chinga.



Seguimos por acá.


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Oyendo: Los gavilanes de Palapo - La media calandria



Una sombra misteriosa

SombraBaño



Dicen que los muertos no nos abandonan.

La sombra que ven ustedes se apareció en el baño el día que empezamos a mover cajas del departamento en el que vivíamos al que tenemos ahora.

¿Mera conjunción curiosa de objetos? ¿Quizá mi mamá que nos vino a echar porras?

Juzgue usted.



Villa Quietud (Ten cuidado con lo que deseas)

Nunca pensé que me alegraría tanto de ver mucha gente en el centro.

A estas alturas del partido para nadie en el planeta es un secreto que el D.F. estuvo en contingencia unos días, y que pocas cosas estuvieron abiertas.

En esos días, que también coincidieron con el primero de mayo (Día del trabajo) y el cinco (Día de la batalla de Puebla), al chilango se le ocurrió que si de todos modos estaría de vacaciones forzadas en la Ciudá Capital, ir a la playita o con la tía de Aguascalientes no afectaría en nada.

Y pues por un lado, fue cierto. Fueron días en los que el cielo se veía de un azul intenso por la falta de contaminación y el viento que de por sí había. Uno se paró tarde y las cosas parecían más relajadas, más tranquilas. Así deberíamos estar todos los días, sin tanto smog ni tanto estrés.

Había comercios abiertos, sí, pero eran poquitos. Suficientes, al menos. Las calles eran transitables y en general, como un puente común y corriente.

Pero entre más pasaban los días, menos gente había en la calle. Más y más negocios cerraban y había menos cosas por hacer. ¿Qué pasa cuando no hay restaurantes, bares, cines ni Blockbusters? ¿Qué haremos en casa, o con los amigos? ¿De qué platicamos si en la tele y el radio sólo se habla de la influenza y pasan las mismas recomendaciones cada 10 minutos? Yo apagué la tele y me dediqué a jugar, aunque sólo salí de mi casa el domingo en la tarde para ir con un amigo. Fue un fin de semana de verdad aburrido.

Pero lo peor estaba por venir, y no lo sospechaba.

Lunes y martes fueron los días en los que la contingencia obligó a cerrar TODOS los establecimientos no vitales para la economía, y con la gente esparciendo el virus en Cancún y Acapulco y los ejecutivos de cuenta en sus sillones en los bancos, el lunes habíamos tres gatos que salimos a la calle.

Desde que me subí al tren ligero y me tocó un asiento libre debí haberlo sospechado, pero no, no me di cuenta que algo andaba mal. Llegué al metro y habíamos no más de 20 personas esperando que llegara el tren... y no me di cuenta. Caminé por el centro y ví poca, poquísima gente, pero se lo atribuí a la hora (había llegado temprano pues el metro se paraba menos tiempo en las estaciones). Nada me previno para lo que vería en la tarde, a la hora de comer.

Después de que como, siempre salgo a caminar para que el intestino se mueva. Y ese día no fue la excepción: fui a ver si había un juego que quiero a una tienda cerca de mi trabajo, para lo cual tenía que caminar sobre Eje Central entre Mesones y Madero (Para quien no conozca, es la zona donde más ambulantes hay, y siempre tiene mucho tráfico).

Y de repente, me golpeó en la cabezota como una cubetota de agua glacial: No había gente. No había puestos abiertos. La mitad de la Plaza de la Computación (usualmente un hervidero de gente) estaba cerrada. Había tres coches esperando el semáforo. Cerrados el cine Teresa, la librería del Fondo, el Erótika, la torre Latinoamericana.

NO HABÍA GENTE EN EJE CENTRAL. EL FIN DEL MUNDO COMO LO CONOCIMOS HABÍA LLEGADO.

A los primeros minutos de asombro general y sonrisa maliciosa de ver el Eje Central vacío para contárselo a mis nietos, siguió una franca sacudida de pánico. Para entonces, aunque sabía que no estaría abierta, seguía caminando hacia la tienda mientras el morbo me movía a seguir viendo la calle sola, desierta.

Como evidentemente no encontré la tienda, me regresé al trabajo, esta vez por Bolívar, una paralela al eje. Y si el eje estaba vacío, Bolívar estaba peor, verdaderamente desierto, ni uno solo de los comercios de artículos musicales estaba abierto, y eso le daba un aspecto muy sombrío a lo que usualmente es el agitado centro del Distrito Federal.

Regresé a mi trabajo a seguir con lo que tenía pendiente. Y a la hora de la salida, al caminar hacia el metro Zócalo para irme a mi casa, volvió a pasar lo mismo: La calle vacía, los negocios cerrados, y unos pocos y tristes transeúntes buscábamos signos de vida donde la influenza (todavía porcina) nos la había quitado.

El Zócalo también fue impactante. Usualmente con un plantón (o dos o tres) de guardia (uno pensaría que ya a veces la gente está ahí por pura idiosincracia) taxis, bicitaxis, coches, policías, danzantes y niños corriendo, ese día, de no ser por las tres estructuras semipermanentes que pusieron ahí hace como un mes, hubiera estado completamente vacío.El metro, igual: tres personas en el vagón, y al salir a Tlalpan, la otrora tapadísima calzada estaba transitable como domingo a las 8 de la mañana. Hasta sentado me tocó irme en el pesero de regreso.

En una temporada normal, uno desea con todas sus fuerzas que esto pase. Pero ya cuando sucedió, dos días seguidos, uno empieza a arrepentirse de haberlo siquiera pensado.

Cuando vives en la ciudad más poblada del mundo, que tu ciudad esté viva, los niños corran, los pubertos se rían, los conductores se la mienten, el ambulante te grite "llévele llévele" en el oído y en general, que todo lo que está a tu alrededor haga ruido, es algo a lo que te acostumbras y que (oh sí) extrañas cuando no lo tienes.

Piensen, por ejemplo, cuando van al pueblo de algún familiar de visita una semana. Pasa algo similar: Los primeros dos días escapas del ruidal inmenso de la ciudad, pero para la semana esperas estar de regreso pues no hay nada que hacer, y ya te aburriste.

Afortunadamente, se decretó que el miércoles las cosas volverían a la normalidad. Y cuando saliendo de apretujarme en el metro casi me estampo de frente con un cargador que iba corriendo a dejar mercancía y vi la calle llena de gente otra vez, me alegré de estar rodeado de bullicio y de haber sobrevivido al día en que la Ciudad de México estuvo desierta.


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Oyendo: Joujouka - Acid Line (RoboZ stage)



De princesas y estereotipos.

Yo no sé por qué tanto alboroto:

http://mx.video.yahoo.com/watch/4916110/13092446
(El video ya no existe, pero les traigo este, que es el tráiler de la película "The princess and the frog": http://www.youtube.com/watch?v=PlfGJopHgTA)

Ya había princesas de todos colores y sólo faltaba una princesa negra. Bueno, ahí está.

Y no sólo es negra, también (¡Oh por Dios!) trabaja y se supera a sí misma. Por fin Disney rompió con los estereotipos, dicen los expertos. Nunca debieron haberle hecho tanto caso, digo yo.

Estados Unidos es un país que guerrea (y mata) con gente del medio oriente para lograr "la libertad" (whatever that means) sin entender que la libertad de unos es diferente a la libertad de otros; pero por otro lado, el de adentro, tiene todavía muy arraigado el segregacionismo y aún los mismos estadounidenses (que no americanos, americanos somos todos los que vivimos en éste pedazote de tierra) no se consideran iguales los unos y los otros.

EE.UU. un país de exageraciones y contradicciones. Si mi vecino pone la música de su casa más alta de lo normal, puedo demandarlo. Se hacen (todavía) sentidos especiales del 11 de septiembre que transmiten a todo el mundo, donde todos lloran y maldicen a las armas de destrucción masiva que nunca encontraron, pero están allí. Buscan drogas en todo el mundo (¡Y dan su aprobación, como el papá de los pollitos!) y se hacen de la vista gorda con las que tienen en casa. Su educación sexual está casi reducida a las películas estilo "No es otra tonta película" pero se espantan de que las hijas salgan embarazadas a los 16. Y desde luego, de dientes pa'fuera están en contra de la discriminación pero siguen dejando los trabajos más pesados para los inmigrantes, mientras el estereotipo del CEO exitoso es güerito de ojos claros.

Y claro, no es de espantarse que para ser incluyentes y abiertos, como dictan las nuevas tendencias políticas, la nueva heroína de Disney sea acabado piano. (¿Qué? ¿A poco creían que era pura buena voluntad?).

La princesa negra es un gran doble discurso: Por un lado, es "romper con el estereotipo" de los negros esclavos o maltratados en las caricaturas, pero por otro es prepetuar el esquema de estereotipos que les funciona por allá: ya ahora tenemos a la princesa güera (Cenicienta), la trigueña (Aurora), la de cabello negro (Blancanieves), la pelirroja (Ariel) y las nuevas adquisiciones políticamente correctas que, coincidentalmente, no tienen más de 10 años de haberse dado a conocer: la del lejano oriente (Mulan), la del cercano oriente (Jazmín), la nativa americana (Pocahontas) y ahora, esta nueva chica que vive en Nueva Orleans. Y sí, a todas (las viejas y las nuevas) las venden en un mismo conjunto.

EE.UU. siempre ha sido un país donde todos, absolutamente TODOS, quieren verse reflejados en los medios y si no, hacen un escándalo. Ahora no se me viene a la mente el nombre, pero recuerdo que hace poco leí acerca de una serie a la que se le criticó duramente por no "tener ningún integrante negro en su casting", como si eso, y no la trama, fuera lo importante. Al final, para los papeles que representan los pobres en las series (el nigga brotha, el dealer, el ratero o el chico chistoso), quizá sea mejor que no estén.

No es malo que todos quieran salir en la foto, pero lo están haciendo de la manera equivocada. En lugar de querer que haya princesas de todos los colores de piel, quizá debería haber princesas de todos los estratos sociales, o de todas las personalidades. ¿Qué tal una chica asmática? ¿O una niña de clase media que le trabaja durísimo para llegar a ser jefa de departamento? ¿Quizá una chica muy pobre, pero con una gran habilidad para los números? ¿O una chava agorafóbica que quiere ser bailarina?

Eso, y no el color de piel, debería ser lo que se les muestre a las niñas para hacerlas mejores, no para dividirlas mejor en segmentos de mercado.


EDIT (28-07-2009):
Confirmando el post, ahora en EE.UU. se rasgan las vestiduras por pequeñeces: Que por que la chica trabaja como sirvienta y eso es "racialmente insensible", así como el hecho de que la trama se centre en Nueva Orleans, lugar del desastre del huracán Katrina que afectó sobre todo a la población negra, y eso también es "insensible".

Esas ya son ganas de chingar, con perdón del respetable: ¿Qué pasaría si la chica fuera igual negra, pero fuera parte del jet set de Holanda (que también tiene una importante población negra)? Dirían que es "racialmente insensible" al poner como estereotipo a alguien de clase alta que no se identifica con las clases bajas de EE.UU. Nadie está contento nunca allá en ese país.



La vida en el espejo

Cuando somos chicos, nuestros papás son todo. Ellos nos cargan las cosas, incluso nos cargan a nosotros, a ellos les contamos los chismes y los volteamos a ver para que nos den confianza para hacer las cosas. Les pedimos dinero para ir a la tienda, y aunque se nos quedan viendo feo al final nos lo dan. Si regresamos a la casa llorando, nos preguntan qué pasó y nos abrazan para que se nos pase el berrinche. Escuchan nuestras mentiras, y de vez en cuando hacen como que nos creen. Nos dicen lo que tenemos que hacer el día de hoy, y nosotros contestamos un "siiii, ya sé" con desgano.

También, cuando lo merecemos, nos regañan y nos hacen ver cuando estamos mal. Incluso, cuando la cosa está muy mal, nos castigan. Y nosotros, haciendo cara de enojo y de "no lo merezco", nos hacemos los ofendidos. No les hablamos un rato y después se nos pasa... todo vuelve a la normalidad.

Pasa el tiempo, y nos hacemos amigos. Los papás ya no educan, sólo aconsejan. Los chismes se hacen compartidos, compramos cosas a mitades, se hablan las diferencias, nos ayudamos mutuamente y a veces nos cubrimos cuando no queremos contestar el teléfono o ir a algún lado. Nos sentamos juntos a ver la tele, puedes hablar con ellos horas y hasta te ofreces a preparar café para todos. Siempre existe el respeto y la jerarquía, pero las fronteras entre padres y amigos se hace cada vez más difusa.

Pero después las cosas, curiosa y lentamente, empiezan a cambiar. Es tan natural que no lo notas hasta que ya sucedió, pero eventualmente pasa: Te vuelves papá de tus papás.

Sí, parece de lo más disparatado, pero así es: ellos se vuelven viejos y, comprobando la sabiduría popular, se vuelven como niños chiquitos y todo comienza a ser al revés:

Les cargamos las cosas para que no se cansen, incluso se recargan en nosotros, ellos nos cuentan los chismes y cuando algo no les sale, acuden a nosotros para pedirnos un consejo. Nos piden dinero prestado para el resto de la quincena y, aunque los vemos feo porque a nosotros nos hace falta, se los damos. Si están enojados, les sacamos la sopa (porque sabemos cómo hacerlo) y los escuchamos hasta que se sienten mejor. Escuchamos algunas de sus mentiras, y de vez en cuando hacemos como que les creemos. Les decimos de los compromisos que hay para la semana, y nos lanzan un "siiii, ya sé" con desgano.

También, cuando hicieron algo mal, los regañamos y les decimos lo que no nos pareció. Y ellos, haciendo cara de enojo y de "no lo merezco", se hacen los ofendidos. No nos hablan un rato y después se les pasa... todo vuelve a la normalidad.


Pero es la época en la que más los disfruta uno. Cuando uno puede platicar más a gusto con ellos, aunque parezcan niños chiquitos y haya que cuidarlos de todo. Y por eso, hay que cuidarlos lo más que se pueda, porque cuando no están, uno los extraña muchísimo...


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Oyendo: Sum 41 - Makes no difference



Dos problemas de SQL 2005 resueltos

Tuvimos dos problemotas en la oficina que tenían que ver con la base de datos, y hoy ambos se solucionaron. Los documento acá para que en caso de que alguien tenga los mismos problemas tenga las soluciones.

Problema 1: Collate de SQL 2000 a SQL 2005
El equivalente del collate "SQL_Latin1_General_CP1_CI_AS" de SQL 2000 (o de SQL 7) en SQL 2005 es el que tiene las opciones "Dictionary order, case-insensitive, for use with 1252 Character set". Intentamos con varios otros collates (o "intercalaciones") y ninguno funcionó.

Problema 2: SQL 2005 se cuelga con el ODBC 3.51 de MySQL.
Éste problema sí nos trajo de cabeza. Resulta que aunque se hacía la liga con el ODBC correctamente, se configuraba bien el Linked Server y aparentemente la prueba de conexión era satisfactoria, cuando se hacía cualquier query desde SQL 2005, aún tan sencillo como

select * from openquery(LinkedServer, 'select @@trancount')

el query seguía andando y andando y jamás terminaba.

Intentamos de todo: seleccionando la opción "Allow inprocess" en las opciones del Linked Server, indicando la conexión en el query, actualizando al Service Pack 2, etcétera.

Al final, el problema resulto ser de configuración: MySQL NO debe estar instalado en el Servidor de Aplicaciones, ahí sólo va el SQL 2005 y el ODBC. MySQL debe estar instalado sólo en el Servidor de Base de Datos. Además, el ODBC de MySQL para hacer conexión con SQL 2005 es el 3.51, con cualquiera de sus revisiones menores. Aparentemente, el 5.1 no funciona para SQL 2005.

No sé qué tanto ayude que SQL 2005 esté actualizado con el SP2 y que al Linked Server se le haya seleccionado la opción "Allow inprocess", pero valdría la pena también realizar esos pasos.

Ojalá que ahora que éste error está documentado AL MENOS en un lugar (no había nada en ningún foro, se los juro), a la siguiente persona que le manden investigar se las vea menos negras.

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Oyendo: Okami - Giving Kushinada a ride



Autojustificación cursi

¡Bienvenidos todos!
...incluyéndome a mi. Relativamente nuevo en la blogósfera, estoy abriendo un espacio para escribir las cosas que me pasan y que quiero compartir en la www. Siéntanse como en su casa, pásenle a la cocina por un tecito de yerbabuena (o por un vodka tonic, según el gusto) y vámosle dando forma a esto.



Así empecé el primer blog que tuve, hace ya casi cinco años.

Impulsado por el blog de un amigo, que ya no existe (el blog, no el amigo... espero), y con algunos antecedentes de cuentos cortos y versitos que ya había escrito, decidí que quizá podría mantener un blog y contarle al mundo lo que me pasaba. Con suerte, lo encontrarían interesante.

La gente que tiene blog, lo sabrá: Uno quiere ser famoso en dos meses. Que te lean desde Tierra del Fuego hasta el País Vasco (los tres que hablan español) y que referencias a tu blog se vean en todo internet. Escribir tres veces a la semana (¡ajá!) y siempre tener algo divertido que contar.

Evidentemente no sucedió, pero el blog siguió, con los mismos tres lectores, con pausas largas y temas no tan buenos, mientras yo afinaba la pluma (¿o el teclado?) y contaba lo bueno, lo divertido, lo malo y lo feo de lo que me pasaba.

Al final, en una época de presión psicológica por parte de algunas personas y una depresión severa y paralizante, cerré el blog. No tenía sentido, no hallaba inspiración por ningún lado y había cosas más importantes que resolver.

Y así pasó un rato. Un ratote, en realidad: casi un año de silencio. A decir verdad, lo extrañaba, pero mientras no tuviera la certeza de tener cosas buenas que contar, no lo iba a reiniciar, aunque el gusanito siempre estuvo.

Finalmente un día, como todas las decisiones importantes de mi vida, lo decidí al chingadazo: Quería volver a escribir. Para los mismos tres, quizá, pero con temas nuevos, menos tristeza, menos pretenciones y más madurez al escribir.

Y por-eso llegó. Y ahora estoy retecontento acá: quité los apodos, me hice más cínico, me reí de mí mismo y traté de ser más ligero en lo que escribía. Haciendo promoción de a poquito, entre cuates, ahora me sorprende que algunas personas lean esto y sin preguntarles me digan que les gusta. Intercambiando links, confío en que más gente me puede leer.

Todo este choro cursi (sí, yo solito sé que es cursi) viene a cuento por dos cosas. La primera, que de repente me dió por leerme (y criticarme) a mí mismo en el blog viejito: A veces se me hace tan pesado, tan triste y tan pretencioso que me da flojera. Algunos post son definitivamente infumables, queriendo ser tan rebuscados que acaban siendo simplemente feos.
Tiene joyitas, pero no son las más frecuentes. A fuerza de leerme lo viejo y lo nuevo, me dí cuenta que cambié radicalmente mi estilo (me gusto más ahora), y es cuando dice uno "Qué razón tenía mi mamá: La práctica hace al maestro".

¿Y la segunda? Bueno, es derivada de la primera: A éste blog le faltan cuentos. Y a mí también, después de años (reales y literales) de no escribir uno solo. Quizá próximamente, cuando desarrolle bien la idea que me dio mi gata, como suele suceder, en el momento menos pensado.


Nótese cómo estuve pensando en voz alta: Éste post es para mí, esperando que todos lo lean. Pero estuvo padre, por que los lectores viejos me darán su opinión y los nuevos verán que el camino ha sido largo.

Aunque igual nadie deje comentarios... ya me acostumbré.


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Oyendo: Everything but the girl ft Deep Dish - The future of the future (stay gold)



No es Vel Rosita

Osea, estamos estrenando imagen del blog. Si algo no les gusta, o algo les gustaría ver, díganlo.
(Mientras no tenga que ver con el error de 'Unterminated string constant' que es bronca de Blogger, no hay problema).

Algunas cosillas variarán estos días, veremos cómo evoluciona esto.



No lo vuelvo a hacer

Hay cuatro lugares en la vida en los que no me puedo meter sin el riesgo de comprar compulsivamente: Una chocolatería, una tienda de corbatas, una papelería y una librería.

De verdad, meterme a alguno de esos es siempre una tortura para mí: todo quiero comprar, todo quiero ver, y todo, por alguna razón rara, de repente me sirve.

Hace dos semanas estuve en curso. El curso en realidad era de 9 a 5 con una hora de comida, pero acordamos con el instructor que nos saltaríamos la hora de la comida para salir a las 4. Le hicimos así, y entonces toda la semana tuvimos la tarde libre.

Una de esas tardes comí sushi en una plaza y como todavía me sobraba mucho tiempo para ir al ensayo, me fui caminando. Caminando, pasé enfrente de una librería del Fondo de Cultura Económica. Tenía ya mucho tiempo queriendo un libro ("After Dark", de Haruki Murakami) y con mucha desidia, me metí a buscarlo... mala cosa. No estuvo el libro, pero salí de ahí con otros dos a los que le tenía ganas ("Mujercitas" y "Orlando").

Ya picado, como a 200 metros hay otra librería, un Gandhi, y como ése Gandhi nunca me ha fallado, pues me metí a buscarlo. Y tampoco lo hubo, pero no me salvé y salí con ¡otros tres libros! (ésta vez de diseño). Sin embargo, la chica que me atendió me dijo que en el Gandhi de enfrente (Gandhi Oportunidades, se llama) seguro lo tendrían.

Me metí al Gandhi de enfrente a buscar el libro, pero tampoco lo había. Al parecer estaba agotado en todos lados, pero eso no me impidió ver si algún otro libro me hacía ojitos, e incluso planeaba ir a otra librería, El Sótano, que queda más adelante, nomás a ver... lo malo es que para esos entonces ya se me había hecho tarde y tenía que correr al ensayo. Si no, con toda la calma del mundo hubiera comprado más libros.

Total que ese día salí con cinco libros, y ninguno estuvo planeado.

El de Murakami lo acabé comprando la semana pasada acá cerca de mi trabajo en una Porrúa, una librería chiquitita... y ahora ya volví a tener fila de cosas que leer, pero estoy bien contento con mis libros nuevos.

Veamos, en orden de aparición:

  • Yo robot - Isaac Asimov
  • Mil soles espléndidos - Khaled Hosseini
  • La hora de las brujas - Anne Rice
  • Mujercitas - Louise May Alcott
  • Orlando - Virginia Woolf
  • After Dark - Haruki Murakami
  • El Hobbit - J.R.R. Tolkien (que me lo prestaron hace aaaaños y le he sacado).
¿Alguna sugerencia? ¿Alguien ya leyó alguno?



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Oyendo: S.S.H. - The decisive battle (from Final Fantasy IV)



15 de febrero

Arcadias


Pocos días de San Valentín he tenido como éste, aunque haya sido en 15. Desayuno, cafecito del Jarocho, y, por qué no, una reta en unas máquinitas.

No puedo pensar en nada mejor. ¡Y eso que no lo estábamos celebrando!


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Oyendo: Abba - The winner takes it all



Here I stand

Hace poco, en un foro de discusión gay donde estoy metido, se publicó una encuesta con título "¿Es falta de respeto mostrarle a tu novio que lo quieres en público?".

Desde "Claro que no, cómo crees" hasta "No hay problema, pero con cuidado" las respuestas todas iban en la misma sintonía. Incluso se manejó una versión en la cual se preguntaba qué pasaría si un niño que está acompañado de sus papás ve a dos chicos besarse. Todo iba bien... hasta que respondió un chico.

El chico dice básicamente que como el rol de los hombres en la sociedad es ser hombres, cualquier muestra de cariño en público es mal vista, y uno tiene que ver su "posición como individuo en la sociedad" antes de que los "actos de valemadrismo" de uno provoquen una "discusión innecesaria" del niño con sus papás, y que eso contribuye a que cada vez se nos tenga menos respeto. También sugirió que como actuaba como hombre, no había sufrido el rechazo de nadie (eso pueden verlo más abajo, sigan leyendo).

Cuando me contaron esto (por que me lo contaron por MSN) se me pusieron los pelos de punta. Simplemente no podía creer que todavía hubiera quien pensara ésto. Mi primera reacción fue mandarle una respuesta agresiva diciéndole "¡negado!" "¡reprimido!" o cosas por el estilo, pero como tenía mucho trabajo no pude escribir nada.

No fue sino hasta unas dos horas después que pude escribir. Naturalmente, tenía ya algunas respuestas y casi todas (sólo una trató de conciliar a todos) se le iban a la yugular. Yo ya estaba más calmado y en lugar de ponerme agresivo, di mi punto de vista acerca de lo que me ha funcionado a mí y de lo que creo.

Lo que escribí en realidad es mi posición ante el mundo en éstas cuestiones.

El resultado me gustó tanto (y les gustó a los demás en el foro) que lo publico aquí, íntegro, sin cambiarle ni quitarle nada, incluyendo la cita del comentario del chavo en la que me basé para contestarle.

Va pues:


--xXx--

Citar

Muy probablemente pensaran que soy un ¨mamon¨ por andar escribiendo esto pero es mi opinión acerca del tema y es tan válida como el anterior y el anterior a ese mismo, ahora quien tenga la razón de las cosas pues cada quien actúa y hace lo que quiere, alguien que prefiere tener la libertad de gozar y de ser reconocido por ser homosexual entonces está en su derecho de serlo más sin embargo ese orgullo de ¨ser gay¨ para la sociedad misma no está muy bien vista y lamentablemente es algo que ya lo sabemos todos pero de igual manera uno escoge ignorarlo o simplemente recurrir a ese ¨vale madrismo¨ que ténganlo por seguro no te va a llevar a ningún lado y en sociedad seguirán siendo otro ¨maricon¨ en las calles de nuestro gran país.

Por mi parte es todo por el momento y espero que al menos a alguien le sirva esta pequeña reflexión o de perdida al que pregunto esto originalmente tenga algo entretenido para pensar.

Mientras tanto yo seguiré con mis mismas ¨ideas erróneas¨ que desde mi punto de vista muy personal han hecho que llegue a donde estoy y que el adjetivo calificativo al cual me soy referido no es al cual llaman a muchos si no es que a todos en este sitio, porque soy conocido en la sociedad y si mis acciones lo permitan llegare a la tumba conocido como hijo/padre, amigo/compadre, estudiante/empresario, amante y esposo y la mas importante como hombre

Y no un joto más del montón.




En éstos casos, nadie está errado ni nadie está bien. Decía Kevin Spacey en "Medianoche en el jardín del bien y el mal":

"Truth, like art, is in the eye of the beholder"

Lo que sí puedo objetar es que califiques a todos partiendo de tu experiencia.

Cierto, la sociedad en general (y mucho más específicamente, la mexicana con toda su carga ideológica/cultural/religiosa) no nos quiere. Ni siquiera nos respeta, nos tolera. Generalizo porque ya sabemos todos que tenemos amigos, padres, maestros, jefes, hermanos y compañeros que no les molesta, pero la mayor parte de la gente nos ve con miedo, con suspicacia, como si fuéramos enfermos diseminando un virus que no sabemos cómo nos contagiaron pero nos esforzamos en compartirlo.

Pero cambiar eso depende de nosotros. Escondiéndonos, actuando como algo que no somos, complaciendo a la sociedad esperando que no nos vean como "un maricón más en la calle" (ay, lo siento, no pude contener la cita) y en general, autoreprimiéndonos, lo único que estamos haciendo es contribuir a la imagen del jotito que 1) sigue siendo un fenómeno y 2) no tiene los pantalones para decir, simplemente "respétenme como soy".

Cierto es también que hay lugares y momentos. ¿Cuántas veces no se nos ha antojado echarle agua a una parejita buga que se está fajando en la calle o en un parque? Eso no se ve bien sea uno buga, gay, pescado o quimera, simplemente, porque no es el lugar ni el momento. Con nosotros debería aplicarlo mismo: No se trata de dar exhibiciones en plena vía pública, pero yo no veo problema en ir de la mano por la calle, o que mi novio me abrace, o hasta saludar a mis amigos de beso. Simplemente estoy demostrando que quiero a mi novio y que me da gusto ver a mi gente. Si hasta los psicólogos recomiendan no reprimir muestras de afecto a otra gente, ¿por qué alguien tendría que venir a decirme que no lo haga sólo por que se ve 'mal'?

Tan válido es el gay que no le gusta jotear como la loca perdida de extensiones rubias y pantalones entallados que van por la calle. Lo único que están haciendo es hacer válido su derecho primordial a la libertad de ser. Y si en el camino todos podemos hacer que los demás nos vean como lo que somos, algo normal, mucho mejor: nos hacemos respetar como individuos y como grupo social.

Piensen en esto: Si ahorita ven a una mujer en la calle con pantalones y echándose un cigarrito, ¿es malo o antinatural o pecaminoso? Hace cuarenta años lo era. Y también eran víctimas del escarnio y la burla y las miradas inquisidoras. Pero no se echaron para atrás porque, sin más ni menos, no tenían por qué hacerlo: No le hacían daño a nadie y tenían muy claro que no se iban a dejar más.

Después de mucho choro, por mi parte puedo decirles que no me reprimo de ser como soy en ningún lugar, y eso que no soy precisamente el más macho de sus conocidos. Pero en tanto yo me he respetado a mí mismo, he respetado a los demás y mis acciones como PERSONA no dañan a nadie, los demás (amigos, maestros, familia, compañeros de trabajo...) no me ven como un freak, sino como un amigo, un alumno, un compañero, un hijo o un hermano.

Y eso, con toda seguridad, me permite no ser un joto más del montón.


En cuanto al pobre chavito que ve a dos chicos besándose, pues... no puedo hacer nada por él. Sus papás, su educación y (más tarde) su propia ideología le dirán si lo que ve es normal o no le gusta. Y si no le gusta, que no lo vea.


Saludos, besos, abrazos y bufes para todas.


--xXx--

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Oyendo: Son de Madera - El Siquisirí



Placeres que todos debemos conocer antes de morirnos

  • Tomar un café al aire libre
  • No pensar nada durante 10 minutos
  • Que pase algo que te recuerde que no has perdido la capacidad de asombro
  • Leer un libro que te atrape tanto que ansíes llegar al final
  • Comer hasta sentir la comida en la garganta
  • Reír hasta que duela el estómago
  • Sentir que te caes al mecerte en un columpio
  • Que te aplaudan más de 20 personas
  • Bailar y cantar en tu casa en calcetines (y si se puede acompañado, mejor)
  • Sentir la lluvia fría sin paraguas o capucha
  • Un baño de tina hasta que se te ponga la piel arrugada
  • Acabar un videojuego
  • Decir "te quiero" sin esperar que te lo digan de regreso
  • Manejar en carretera (o en su defecto, viajar por carretera)
  • Llorar hasta dormir del cansancio
  • Hacer algo que te gusta tanto que olvidas la noción del tiempo
  • Caminar en un bosque
  • Maravillarte por un relámpago
  • Dejar que el mar te moje los pies
  • Hacer ejercicio y quedar adolorido
  • Tener sexo en un lugar comprometedor
  • Bailar y bailar y bailar y no cansarse
  • Viajar en una lanchita, ya sea en mar, río o lago
  • Reír más que un niño cuando veas una película para niños
  • No contestar el teléfono (ninguno) un día
  • Comprar algo rico de comer en una plaza pública
  • Que una canción te ponga chinita la piel
  • Ver a varios niños correr a ver quién llega primero
  • Escribir una carta cursi y no entregarla
  • Verte al espejo y verte muy guap@
Si a alguien se le ocurren más, coméntenlos, por favor.

¿Y ustedes, cuántos llevan?


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Oyendo: Utada Hikaru - Kiss n' cry