24 de diciembre

¿Qué es la Navidad?

Sí, ya se que es cuando viene Santa Claus y todos comemos lomo o pavo hecho con diferentes grados de maestría, pero ¿qué realmente es la Navidad?

En Navidad (con maýuscula) se celebra que Jesús de Nazaret nació hace más de dos mil años. Bueno, lo celebran los que creen que Jesús vino a redimir los pecados del mundo. Para mí, que Jesús solo fue un gran profeta, la Navidad no me significa mucho más que reunirme (a veces sin éxito) con las personas a las que quiero.

Por eso, cuando mi papá si se pudo ir a un viaje que ya habíamos planeado en familia y nosotros no, me entró el miedito de pasar la fecha sin el. ¡La primera vez en mi vida! No sabía si me gustaba o me daba pavor, pero tenía la angustia atorada en la garganta.

Con el paso del tiempo se me fue convirtiendo en morbo de saber qué es una Navidad que no es familiar al cien por ciento. El plan que tenía para con mi hermano eran unos sándwiches y acaso un brindis, pero cuando me dijo que la novia ya lo tenía apartado, vi una oportunidad más extrema: Pasar la fecha solo.

Y así estoy, pese a las múltiples invitaciones. No no, en serio las agradezco, pero el 24 de diciembre sigue (y seguirá siendo) una fecha familiar para mí. Estar de invitado especial en una fiesta en la que la familia debe estar junta es... incómodo. No me lo tomen a mal, solo digo lo que a mí me parece. Además no estoy realmente solo: mi mamá se hizo presente hace ratito tirando el cortinero del baño y abriendo la regadera.

Cenaré pollo empanizado (que es mi plato favorito de la vida), crema de champiñones, un pedazo del pastel que compré en la tarde y harta jartísima sidra de la que me gusta. Prenderé un incienso de canela y cenaré con toda calma, en fachas. Es como una cena romántica con uno mismo, hagan de cuenta.

Pero antes de eso, tengo que confesar que este 2010 que se acaba no fue tan bueno para mí ni para nadie, como parece ser el clamor popular. Tengo de repente flashazos muy duros de mi mamá, nostalgias de tiempos mejores y peores que no puedo decirle a nadie por que son muy mías, que nadie las entiende como las entiendo yo. Saqué una tarjeta de crédito, que ya me trueno los dedos para pagar y aún así me quema en la mano cada que veo un letrero con las mágicas palabras "meses sin intereses". Tengo, con un poco de suerte y mucho de miedo, un poco de más responsabilidades en el trabajo y algunas decisiones no han sido fáciles. La lana, sin embargo, no crece al mismo ritmo y me pone muy nervioso que un día tenga que decir "es que ya no tengo". La danza, mi pasión, como casi todos ustedes saben me dio mas dolores de estómago que satisfacciones en la primera mitad del año. Tantos planes y tantas cosas deseadas desplazadas por esas 3 terroríficas palabras que son "No tengo tiempo". Pocos juegos jugados, pocos libros leídos y muchas cuentas mordiendo la pluma intentando conciliar el "debe" y el"haber". Poco amor, y el que hay al parecer solo es una pizca de espejismo y mucho de ilusión, que se siente más dura cuando arrecia el frío y uno está solo en la cama intentando dormir.

Mucha adultez (que no adulterio) para un solo año. Entré, como suceden las cosas importantes en mi vida, de madrazo a la vida adulta y me resisto todavía. No quiero convertirme en ese señor de eterno traje y cara adusta que no conoce más satisfacción que la de cobrar cada quincena. Me da mucha melancolía de cuando el problema más fuerte al que se enfrentaba uno era la época de exámenes, y aún eso era negociable.

Traigo todo eso en la cabeza, y aún más. Pero escribir siempre fue una buena manera de sacarlo, y además hacía un ratote que no actualizaba el blog. Es mi manera de hacer catarsis y poner las cosas en perspectiva antes de que cambiemos de año.

Ustedes disculparán las frases nerviosas y cortadas, y la depresión que pude haber causado. Yo se que no todo fue malo (hice amigos nuevos, me están promoviendo en el trabajo, estoy bailando de nuevo, quizá haga un viaje importante el próximo año...), pero ahora estoy de chilletas. Déjenme ser.

Prometo que para Año nuevo (que sí me emociona, cabe aclarar) estaré mejor... además para cuando lean esto seguro ya me dormí y amaneceré mejor. Mientras, ojalá hayan aprovechado que este año la víspera de Navidad cayó en viernes, que es día mágico. Aguas con lo que hayan deseado, que puede convertirse en realidad.

Si no, siempre estará el 31 de diciembre. Abusados.


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Oyendo: Ivri Lider - Mike (...can you kiss my hand and make it go away?)



Quickies

No, no son rapidines (yo de dos horas para arriba, si no no me sabe), son post pequeñitos ahora que no ha pasado nada que merezca la pena aparecer por aquí. Va pues:



Si no lo saben, les digo: Yo bailo de todo todo lo de folklor, pero si puedo evitar bailar Veracruz Sotavento y Jalisco, tanto mejor. Y aún así, en el grupo nuevo en donde estoy bailando me van a poner a hacer el solista de La Bamba... ustedes saben, ese baile de Veracruz donde se hace un moñote con los pies. Por un lado está bien, yo tenía que sacarme la espinita de cuando lo bailé hace muchos años y no me salió, pero de todos modos guácala.

Ni hablar, hay cosas que uno no puede evitar.

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Me choca ir al dentista. Bueno, entre que lo odio y me da mucha ansiedad: Lo odio por que la anestesia me dura un suspiro... con decirles que hoy que fui me pusieron TRES cartuchos de la "leve" y no me duraron más de hora y media. La fuerte me hace un poco más (como dos horas).
Por lo mismo, cuando me están fresando siento y me duele, además del sonidito estresante.

En serio hago acopio de toda mi paciencia y mi fuerza de voluntad nomás veo que están preparando la agujita de la anestesia.

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Mi gata debería alquilarse como despertador. Como ya sabe que cuando me despierto le sirvo su comida, TODAS las mañanas a las 5:30 (6:30 con horario de verano) llega a mi cuarto y me muerde suavecito pero con sustancia una mano, o un cachete, para que me despierte y le sirva su atún. Y si no le hago caso y me tapo hasta arriba, empieza a "rascar" con la garrita como para quitar las cobijas, pero en realidad nomás es para hacer ruido y despertarme.

Lo malo es que por mucho que quiera dormir mi gata es más necia. Hablando de animales inteligentes.

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Mi hermano me decía el otro día que por qué ya no jugaba hasta la 1 am como lo hacía hace muchos años. Yo respondí que por que en ese entonces tenía la vida por delante. Y sí: Cuando estás estudiando, podías llegar a hace la tarea a la escuela sin broncas, no tenías problema con acostarte a las 2 y pararte a las 5:30, y en general más que pasar las materias de ese semestre no había mucho más estrés. En cambio ahora, con unos añitos de más y otro tipo de problemas fuera de casa las cosas son muy diferentes: Si un día me acuesto a las 2 am pararse a las 6:30 es cuando menos un acto de heroicismo. Eso, y que además ya no pongo a los juegos como una prioridad tan prioritaria (valga la redundancia): primero hay que ver la ropa de mañana, la comida que hay que llevarse, preparar pendientes, cenar (para que no me duela el estómago) y hasta entonces puedo jugar... pero como ya son cerca de las 11 y eso de dedicarle una horita al Play está feo mejor lo dejamos para mejor ocasión.

Por eso siempre digo que trabajar es malo, pero nadie me hace caso.


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Oyendo: E.S. Posthumus - Antissa



Advertidos todos

La última fiesta de cumpleaños que tuve fue a los 12 años.

Después de eso, por una o por otra, ya no pudo haber festejos. Algunas veces por falta de tiempo, otras por dinero (una ocasión tuve, literal, un Gansito con una vela), y ya mas pa'cá, tenía exámenes o funciones o trabajo (alguna vez salí a las 12 de la noche).
Seguramente el primer año o dos hice berrinche, pero después me fui acostumbrando y ahora, por increíble que parezca, no me gusta festejar mi cumple. Quizá sea la única persona del lado conocido del Universo a la que no le gusta, pero estoy acostumbrado a recibir miradas entre compasivas y nerviosas cada vez que digo esto en público.

Hay gente que se deprime porque no lo felicitan todos sus amigos. A mí me friquea que se acuerden más de dos que cumplo años... qué les puedo decir.

Y si eso pasa con las fiestas, no les cuento con los regalos. Y no nomás de cumpleaños, sino en general; recibir cualquier clase de regalo (hasta un chocolate) me conflictúa terriblemente. Algunos lectores insospechados ya lo intentaron y por poco no viven para contarlo.

Baste un ejemplo: El año pasado me regalaron un juego y un libro, y es la fecha que los veo y me dan nervios. ¿Debo de usarlos, de gastarlos como cualquier otro artículo o los dejo inmaculados como llegaron desvirtuando su fin último? ¿Se enojarían los regaladores si un día llego y les digo "¿Recuerdas tu regalo? Ahora está doblado de las esquinas, con algún restito de comida por aquí o con polvo allá, gracias"? Por si las dudas, el libro tiene el exlibris y un separador y el juego tiene media hora de avance, pero nada más.

En algún momento llegué a pensar que era una cuestión solamente de ego. Que me regalaban cosas como diciendo "Te lo doy por que tu no puedes comprarlo" y mi naturaleza orgullosa se negaba a que me hicieran menos, pero ahora que me administro más y me alcanza para comprarme cosas no tan baratas aún sin ser una fecha especial se me derrumba el argumento. Juro que no tengo la menor idea de qué hacer.

Entiendo que en un mundo donde el cumpleaños es La Fiesta (si te gusta cumplirlos o no es otro cantar) y el cariñómetro se mide por la cantidad de papeles de envolver rotos, afirmaciones como esta resultan extrañísimas y hasta contraculturales. Pero así funciono y me ha resultado.

No pasa así cuando el que regala soy yo. Bueno, he regalado hasta playeras mías sólo por que el que la agarró dijo "me gusta". Creo que cuando me esfuerzo tengo buen tino para los regalos y me encanta hacerlo, y ver la cara de gusto al recibir algo que yo regalé es de mis mayores satisfacciones en la vida.

¿Tengo salvación, doctor?



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Oyendo: Hello Seahorse! - Casa Vacía (acústica)



La sopa de papa

Esta historia empieza con Toño frente a un platote de sopa de papa. Toño ODIA la sopa de papa, pero se la ha comido los últimos meses por que a su mamá le gusta tanto que la ha hecho muy seguido. Con todo lo que la odia, Toño se la come y no dice mucho, pero este día es diferente.

Como el resto de los días, Toño se acabó el plato, pero en lugar de pedir rápido el guisado para quitarse el mal sabor de boca, se arma de valor y le dice a su mamá:

-Mamá, te tengo un secreto
-¿Qué pasó?

Toño traga saliva gruesa.

-...es que no me gusta la sopa de papa.

El tiempo se detiene un momento. Por la mente de Toño pasan cualquier cantidad de cosas, desde esquivar un zapatazo hasta aventarse el discurso de "pues esto no es restaurante", pero no estaba preparado para...

-¿En serio? A mí tampoco
-...¿eh?
-Si, la odio, pero yo la hacía por que pensé que a tí te gustaba.

Si esto fuera un anime, en la frente de los dos habría habido una inmensa gota de sudor. Pero no, es la vida real y sólo hay risitas cómplices y culpables. Y desde ese día, por medio de un pacto no anunciado, de una complicidad divertida, no se volvió a servir sopa de papa en la casa. Hasta hoy, que mi papá nos la sirvió con tanto amor que no me quedó más que llevármela a la oficina.

Ni modo, hay cosas que están condenadas a repetirse.

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Oyendo: A mi gata ronronear



Una de vaqueros... en el Palacio

Todo empezó cuando iba caminando por la sección de electrónicos de un Palacio de Hierro, entre las pantallas y los reproductores, con el Nokia gris plateando que me acababa de comprar hacía minutos. Iba yo muy contento cuando vi venir en mi dirección a un chico con gorra y chamarra verde militar, con una pistola en la mano, y un fajo importante de billetes en la otra: supe de alguna manera que acababa de robar un banco.

En un acto rápido del pensamiento, aventé mi nuevo celular a la base de una de las pantallas que estaban exhibidas y saqué la cartera para que el chico no fuera a desviar la atención. Tan pronto como me lo topé, efectivamente me amenazó con el arma para quitarme la cartera, y mientras me hablaba vi como detrás de el venían sigilosamente tres policías también desenfundando y uno de ellos me hizo la seña de guardar silencio. Yo estaba muy tenso (vaya, me estaban asaltando) pero decidí jugármela: empecé a llorarle (sí, llorarle) al chico que no me asaltara, que me dejara la cartera, que no fuera mala onda. Y el instante preciso en que me ignora y me la arrebata, un poli le salta encima por detrás y los otros dos lo agarran de los brazos mientras salen volando billetes, cartera, gorra y pistola. En la confusión me hago para atrás y estoy a punto de correr, pero como el chico es bastante fuerte y forcejeando está a punto de ganarle a los polis pienso rápido y pateo la pistola, por si las moscas. El chico se desespera y la misma desesperación lo lleva a ser más errático y los polis, más organizados y más en número, finalmente empiezan a amagarlo hasta que lo esposan y se lo llevan, el muchacho con los ojos como demonio. Por alguna razón los policías no recogen el dinero ni la fusca, pero no importa: mi cartera está intacta.

La recojo del suelo y me la guardo, y ya más tranquilo voy a buscar mi celular para irme rapidito... pero no lo encuentro. Lo busco atrás de la pantalla, en el suelo, en el mueble, en los alrededores, pero no lo encuentro. Y justo cuando le voy a pegar a la pantalla de la impotencia... suena el despertador.

Son las 6:40 de la mañana y nadie me asaltó, ni se me perdió el celular nuevo. Estoy tranquilo en mi camita con mucho frío pero la mala noticia es que tampoco me compré un cel. Vaya cosa.


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Oyendo: Bengala - Miente



Son reales

Llegué ya tarde el viernes pasado a mi casa, por eso no me extrañó que la luz de la casa estuviera a medias, quizá mi papá y mi hermano ya estaban dormidos.

Pero no, lo que sucede es que la luz de la casa estaba muy irregular desde hacía como dos horas. Se iba, regresaba, parpadeaba... no se estaba quieta y no dejaba hacer nada que tuviera que ver con electricidad (ni jugar, ni películas, ni leer, ni música).

Yo primero pensé que era un problema de todo el edificio, pero en una de esas que nos quedamos a oscuras la luz de las escaleras se veía fuerte por las rendijas de la puerta y la luz del departamento de abajo era muy clara también. "Entonces es el fusible de nuestro medidor", me dije, "pero a estas horas ya no quiero bajar a cambiarlo".

La fluctuación paró, pero nos quedamos sin luz. Ya que nos quedamos sin el ruido de los aparatos prendiendo cada dos minutos me fui a dormir, con un sueño inexplicablemente pesado, a las 11 de la noche.

Lo que sigue no lo tengo tan claro, pero se que sucedió. No puedo decir que fue un sueño, pero tampoco que hubiera sido real. En todo caso, solo tengo claros algunos momentos muy pequeños de mi mamá, tal como la recordaba con su pelo negro, platicando conmigo. No recuerdo su voz, pero si me acuerdo que me preguntaba de Arturo, de mí, de la danza, del trabajo.

Y de repente me despertó, a las 4 de la mañana, el ruido del regulador recibiendo picos de voltaje que parecía que estaba escribiendo en clave morse. Me quedé dos segunditos en la cama intentando hilar bien las ideas de lo que había pasado pero me preocupaba mucho que la variación de luz no fuera a joder los aparatos. Me paré a poner en off los switches de las extensiones donde están conectados los aparatos, y me regresé a dormir.

A las 9 de la mañana, amanecí muy descansado, en paz y de buen humor.

Todavía dudando de lo que me había pasado, prendí las extensiones de los aparatos y ya no había ninguna variación de voltaje ni la ha habido desde entonces.

¿Todos estamos pensando lo mismo, o alguien tiene una mejor explicación?


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Oyendo: Manuel Santillán, el león - Los Fabulosos Cadillacs



Trivia (inútil) de su servilleta

  • Puedo hacer la lengua de rollito...
  • ...pero no se silbar
  • No se andar en bicicleta
  • De chiquito podía hacer un squat, ahora me faltan como 10 centímetros para llegar
  • Se coser a mano, en máquina y hacer punto de cruz
  • Me preocupa más aprender coctelería que aprender a hacer arroz
  • Sólo me he arrepentido de dos cosas en la vida (y una de ellas a medias)
  • Tengo los personajes, los lugares y el plot general para una novela gráfica desde hace como 8 años, pero cuando intento desarrollarla nomás no sale >.<
  • Lloré sólo con dos películas: Una mente brillante (La de Russell Crowe) y Solos contra el mundo (Ha buah)
  • Me chocan los títulos traducidos al español de las películas
  • Cambié The legend of Zelda: A link to the past por Magical Quest starring Mickey Mouse (SNES) cuando era niño porque me aburrí pasando el rescate de Zelda
  • He ido al cine solito nada más una vez y fue a ver Bichos
  • Me encanta ver el besibol, el golf y el tenis
  • Odio el futbol americano (sobre todo por que no le entiendo)
  • Tengo un oscuro, muy oscuro pasado pop (¿Pulsar, anyone?)
  • Lo más cercano a poner la mente en blanco que puedo hacer es concentrarme en una canción sin letra, por que si tiene letra empiezo a divagar
  • Todavía quiero el castillo y el barco de Playmobil >.< (algún día)
  • Mi fruta favorita es la mandarina
  • Manejar no me emociona: lo hago por necesidad
  • Tengo muchas muchas ganas de aventarme de un paracaídas pero me da pavor el bungee
  • Tengo una política para los juegos de feria: Nada que me ponga de cabeza
  • Mi mamá me enseñó a alburear, pero también muchos MUCHOS dichos
  • Me da morbo besar a un reggaetonero, pero no me atrevería si lo tuviera enfrente
  • Soy la persona más feliz de la vida mojándome en la lluvia... hasta que me da una gripa que no me puedo levantar en dos días
  • Se me revuelve el estómago al ver dos o más faltas de ortografía en una oración
  • Cuando me tropiezo o me caigo, no me da pena, me da mucha risa
  • Me encantan los buenos comerciales (y sí, he ido a La noche de los publívoros)
  • Tengo un gran fetiche con las camisetas de tirantes (las famosas wifebeaters)
  • Me gusta a qué sabe (si: a qué sabe) cuando se está formando una costra y secretas ese liquidito transparente
  • Cambio sin pensarlo una noche de antro por una de retas de Mario Kart en línea
  • Me muero por volver a probar una paleta Escarcha de las que salían en navidad
  • He leído La historia interminable por lo menos 15 veces
  • Siempre me pregunté qué se sentiría tener los ojos de color... hasta que descubrí que los tenía cafés
  • Cuando era chiquito un amigo de mi papá le propuso que me llevaran para ser actor de doblaje, y yo dije que no por que era mucho tiempo lejos de mi mamá >.<
  • Si yo fuera mujer, sería la chica más hippiosa que conocieran
  • Tengo mi cuarto lleno de cuadernos, sólo por que están llenos de dibujos
  • Hablando de dibujos, yo no tengo ninguno que haya hecho bien, en forma: todos los he regalado
  • Me da más miedo que me ladre un doberman que un temblor
  • Tengo más música de la que puedo oir en 3 años sin repetir
  • Todavía tengo mi cobija cunera (y me cuesta trabajo dormir en mi casa sin ella)
  • Nunca me he roto un hueso y me da curiosidad que pase nomás por traer férula un rato
  • Por una broma pesada de mi papá cuando era niño ahora la mostaza me da asco
  • Los horóscopos de Yahoo en inglés son los que más acertados me parecen
  • Este post autoindulgente se planeó, escribió, subió y formateó mientras estaba en el trabajo con algunas cosas urgentes que hacer.


Sugerencia: Si tienes un blog, haz de esto un meme (osea, en tu blog pon una trivia de tí y sugiérele a los lectores que lo hagan en los suyos).


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Oyendo: Temper trap - Down river (via Grooveshark)



Señales

Yo creo mucho en las señales que manda la vida. Causalidad, si lo quieren ver así.

Pongamos dos ejemplos: Un buen día, una pulsera que me regaló mi entonces novio se partió limpiamente en dos, de la nada, mientras la traía puesta. A los pocos días empezamos a discutir y... bueno, ahora es un buen amigo. Otra vez, cuando empecé a estar harto de donde trabajaba y parecía que las cosas no mejorarían, me llegaron de bonche varias ofertas de trabajo y ahora trabajo muy feliz en un lugar céntrico, cerca de todo, con más paga y facilidades de horario.

Es más, una incluso está documentada: El día que nos empezamos a mudar del antiguo depa a donde estamos hoy, la sombra de las toallas del baño adoptaron el perfil de mi mamá. Y vivir aquí ha sido bastante placentero. Al menos no se va el agua de la regadera si abres la llave del fregadero.

Como sea, a mí si me parece que Dios/ el Karma/ el Universo/ Jehová/ Chtulhu/ Como quieran decirle nos avienta señales de cómo es que las cosas se van a ir desarrollando para que nosotros tomemos una decisión al respecto. Solo es cosa de fijarse bien y sentir el significado de las cosas.

¿A donde quiero llegar con esto? Bueno, acaba de sucederme otra de esas entre la semana pasada y esta. Les explico:

Gente que ya me conoce de años sabe que de una manera u otra siempre la mitad del año es terriblemente estresante para mí: Primero exámenes, luego trabajo, y siempre la danza. La danza por que por estas fechas es la función del grupo donde estoy, y eso significa ensayos extra, tensión extra y las maestras-directoras y los alumnos gritando y alegando de cualquier cosita cuando el estrés puede cortarse con cuchillo en los ensayos. Pero este año fue diferente... las hostilidades empezaron por ahí de octubre y vinieron con broncas atrasadas, de modo que para cuando llegó abril ya no nos soportábamos los unos a los otros.

Para no hacerles el cuento largo, una semana antes de la función se me perdió la playera del uniforme del grupo. Así, se perdió. La buscamos en la ropa sucia, en la ropa limpia, en las playeras de mi papá, en los portatrajes con el vestuario, le marcamos a mi hermano a Veracruz para saber si no se la había llevado... en todos lados. Nada. Tuve que ir al ensayo en el teatro y a la mera función con una playera parecida, pero con los antecedentes que ya discutimos ya nomás esperaba el guamazo.

Y el guamazo llegó: Dos días después de la función nos marcaron las maestras-directoras del grupo a los hombres del grupo que hay entre semana para decirnos que ya no podíamos tomar clase en ese horario, que sólo los sábados (a un amigo incluso se dieron el lujo de decirle un "si quieren"). Para mi buena fortuna en ese momento yo estaba en un café con varias de las chicas del ensayo, y evitaron que les mentara la madre a las maestras, o que me deprimiera, o todas las anteriores, pero fue un momento muy muy amargo.

Palabras más palabras menos, todas prometieron apoyo incondicional y hablar con las maestras tan pronto se pudiera... aunque por una o por otra no habíamos visto a ninguna de ellas, como si se estuvieran escondiendo.

Afortunadamente, ayer me pude quedar solo y lloré un ratito acerca de este asunto. La danza es muy importante para mí y acabar mal en este grupo y empezar a buscar otro no es algo que me emocionara, pero esa playera perdida significaba algo grande y no podía ignorarlo.

Pero ayer mismo tuve que ver a una de las maestras en una situación poco propicia para el diálogo. Aún así, sin pensarlo, le dije rapidísimo que queríamos hablar para ver cómo arreglábamos esto, y ella en un tono muy sereno solo dijo "Luego hablamos". La conozco y se que no nos dará la vuelta, solo habría que esperar el momento adecuado. Por fin un poco de luz en medio de toda esta maraña.

Nos despedimos, y regresé a mi casa. Ya aquí, empecé a organizar mis ropa para llevarme hoy al trabajo, y sacando mis chones del cajón vi un bulto negro muy grande para ser unos calzones (ni los de Bridget Jones). ¿Ya adivinaron?

La playera estaba hecha bolas, pero ahí estaba. De una pieza, metida inexplicablemente en donde NO debería estar y donde buscamos varias veces (al simpático que está pensado "¡Duh! Ahí estuvo siempre" yo le respondo: ¿En el cajón de los chones? ¿Ese que abro diario? Lo hubiera notado antes, ¿no?)

Lo dicho: Yo creo mucho en las señales que me manda la vida. Ya me mandó una bastante amarga; veamos si esta vez, así como la playera salió de enmedio de los chones, la solución a nuestro problema en el ensayo sobresale de entre toda la mala vibra de los últimos meses y nos favorece a todos.


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Oyendo: Enya - Book of days



Tres días

Un poco de contexto: El viernes pasado fue el cumpleaños de un chico que trabaja con nosotros, y para celebrarlo fuimos a comer a un restaurante lejos de la oficina, de modo que me fui con la jefa en su coche. Pero con la lluvia inmensa que cayó ese viernes, a la hora de bajarnos corriendo dejé en el coche el morralito que siempre cargo más preocupado por no mojarme que por llevarme mis cosas que, finalmente, estaban a buen resguardo.

Llegamos, platicamos, comimos, cheleamos, y jugamos dominó y Jenga como los profesionales. Vaya, tan bueno estaba el ambiente, que cuando la jefa se tuvo que ir temprano y yo estaba ingeniándomelas para que el de mi derecha sacara su ficha y no cerrara el juego, lo único que se me ocurrió decir es "el lunes me las llevas, por favor".

Aquí es cuando empieza el post de a devis. Ya que nos despedimos (después de algunas chelas más), me quiero poner los audífonos para el viaje de regreso a mi casa y entonces me cae el 20: El reproductor se quedó en el morral. "No pasa nada", pensé, "tres días sin mp3 me sirven hasta de descanso". Tomé el metrobús y emprendí el regreso.

Lo que normalmente es un viaje interesante por la avenida más larga de México, cuando eres un melómano empedernido y no traes música se convierte en un largo camino rodeado de personas grises y el tedioso ruidito sordo del camión que llega a desesperar. Como quiera, sobreviví a eso y al pesero que me deja en mi casa. Ya cansado, voy caminando al zaguán del edificio y meto la mano a la bolsa para sacar las llaves... y no las encuentro.

Ajá: Están en el morral. Y mi papá no estaba en la casa, había ido a recoger a mi hermano a la central.

Le marqué por teléfono para preguntarle si tardaría mucho. "Pues tu hermano viene retrasado, yo creo que como otra hora, más o menos. ¿Por qué no te vas a Blockbuster y escoges alguna película mientras?"

¿Tenía opciones? El plan B era quedarme sentado, sin música, con frío, afuera del zaguán. Entonces me fui a dar mi vuelta para escoger una película esperando que al salir ya hubiera luz en mi casa. Pero no: Una hora y cuarenta vueltas al Block después, "Arturo está apenas entrando a Chalco [la entrada oriente del DF]". Agarré mis dos películas y un pesero, y me fui mejor a la central a esperar con mi papá. De que estemos sentados los dos solos a estar los dos sentados platicando...

Para no hacerles el cuento (muy) largo, Arturo llegó y todos entramos con las mismas llaves. Pero para entonces, como ya había hecho varias llamadas, el celular empezaba a descargarse. ¿Quiere alguien de la audiencia decirme dónde traía el cargador, por favor?

La idea de tres días sin celular si me dio ñáñaras, no por junkie, si no por que justo ese fin de semana le prometí a un amigo que le ayudaría a empezar a cambiarse y sin celular no podría enterarme de algún cambio de planes o algo por el estilo. Además tenía que ponerme de acuerdo con los chicos con los que juego Rol para saber si habría o no. Mejor lo apagué esperando que nadie -como dicta la Ley de Murphy- me fuera a llamar justo en ese momento y me fui a dormir.

El sábado agarré mis cositas (incluido el cel apagado y un juego extra de llaves) y me fui a ensayar. Antes de entrar al ensayo, prendí el celular (dos llamadas perdidas, ¡lo sabía!), les mandé un mensaje a los del Rol con los ojos cerrados y los dedos de los pies cruzados para que saliera un mensaje a 8 personas y no se muriera en el intento y lo volví a apagar.

Acabando el ensayo me lancé a la casa de este monito y, para variar en esta ciudad, me pasé de su calle. Tuve que seguirme tres calles y regresar por una paralela para poder salir, pero eso implicaba otra vez prender el celular y llamar para avisar que ya estaba cerca (dos mensajes: "No habrá rol" y uno de este chico). El resto del sábado estuvo tranquilo y no necesité el celular otra vez.

Ya para entonces, lo que en un principio era algo de miedo por estar incomunicado en este mundo tecnocrático, empezó a convertirse en una paz que no recordaba: Si no iba a recibir llamadas, ¿para que lo cargo? El cel se quedó en el coche mientras bajábamos y subíamos cajas y no me preocupé para nada de el. Llegué a la casa y lo boté vilmente mientras hacía otras cosas. No me preocupaba en lo absoulto tener el celular apagado.

Se fue el sábado y llegó el domingo, sin nada que hacer. Mi papá se había ido a ver el partido de México a casa de un tío y mi hermano estaba con la novia, entonces tenía la casa para mí solito. Tenía que acabar unas listas ñoñas para el rol, y con todo un domingo por delante me decidí a acabarlas, pero... sí, también la USB donde guardo las listas estaba en el morral en el coche de la jefa. Estaba en el hoyo profundo de la huevonería y la situación no ayudaba mucho. Casi como un Deux ex machina, mi gemelo bigotón (ese del post de abajo) me invitó a un evento algo lejos, pero con el suficiente tiempo para bañarme y salir. Sin música, sería un trayecto largo, pero podría hacerlo. El problema es que no había coche, empezaba a llover y había quedado con el por MSN, entonces tuve que prender por última vez del fin de semana el celular (que ya empezaba a quejarse de "Batería baja") para avisar que no podría ir. Solo y cuasi incomunicado, el domingo pasó en la más increíble de las flojeras conocidas por el hombre.

Pero llegó el lunes y hubo que ir a trabajar. El problema no era ir a trabajar, era ir a trabajar otra vez sin música, y si el metrobús con un carril confinado fue tortuoso, un Eje Vial con tráfico de las 8 am de lunes fue morir de a poco. Y el metro otro poquito más.

Hasta aquí, algo no tenía contemplado. Si, no tenía celular. No tenía USB (afortunadamente no tengo ningún archivo de trabajo ahí). No tenía reproductor. No tenía audí... momento, si no tengo audífonos, ¿cómo voy a escuchar música en el trabajo? Esa fue la única oleada de terror que me dio desde el viernes pasado.

Intenté trabajar sin música, juro que lo hice. Pero no me podía concentrar, le di varias vueltas a un mismo archivo sin saber cómo atacarlo y nomás no me hallaba. "La jefa va a llegar con mis audífonos en cualquier momento" -recé- "y entonces todo será diferente"

¿Si? Pues no: Habló para decir que no iba a ir ese día, que me pasaba mis cosas el martes.

Ahí si me dio un ataque de desesperación. Siempre existía la opción de escuchar la música sin audífonos pero a decir verdad con el ruido de la oficina uno se imagina tres cuartas partes. Afortunadamente, un amigo traía dobles audífonos y me prestó unos: El mentado archivo estuvo listo en media hora. El resto del día no fue tan complicado tampoco, salvo el viaje a casa, que si el de ida fue malo, el de regreso fue el doble. Y todavía me aventé el del martes.

Afortunadamente la jefa llegó temprano y me dio mi morralito. Yo supongo que con cara de maniático o una sonrisota (o ambas) saqué mis audífonos, mi USB y el cargador y los puse en acción inmediatamente. Cuando el celular revivió, Murphy se hizo patente una vez más: Dos llamadas perdidas y cuatro mensajes. Pero bueno, no importaba, ahora una vez más el mundo estaba al alcance de mi celular después de que estuve tres días fuera de la civiliación moderna (y sin música, que fue lo peor) y, como las mejores travesuras, lo disfruté muchísimo.

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Oyendo: Utada - Me muero



Pregunta espinosa

Pregunta espinosa, damas y caballeros.

Ayer, en una intensa discusión intercambio de opiniones con mi tocayo, discutía yo que conozco al amor de mi vida, pero no estoy con el y ya no lo voy a estar. Toño decía que eso no era posible: que el amor de mi vida, por definición, tendría que estar conmigo o no sería, como tal, "el amor de mi vida". Yo decía que puedo construir un noviazgo padrísimo con alguien más y que no me quedo con el "si hubiera". Mi gemelo malvado y bigotón decía que entonces el que yo digo que es el amor de mi vida no lo es, puesto que no pude hacerlo con el.

Yo la verdad digo que uno puede conocer a ese significant other pero que simplemente no les toque estar juntos, por una razón o por otra. Pero eso no significa que estés solterón toda la vida: Puedes hacer una relación de pareja padre y respetuosa y cariñosa y de mucho feeling con alguien que, sin embargo, no entra en la concepción del tal para cual que se nos ha inculcado desde siempre.

Es más, puedo aventurarme a decir que conozco varios ejemplos de gente que ya anduvo con EADSV (ay, ya me da flojera escribirlo completo) y ahora no están con el(la). Algunos incluso leen este blog.

Va pues la pregunta: ¿Ustedes a favor de quién están?

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Oyendo: Flumpool - Over the rain (Hikari no hashi)



Sexo y punto

Jóvenes, ¿tienen sexo?

Ah bueno, ya me había preocupado. En caso de que tengan alguna duda al respecto, o conozcan a alguien que tenga, mi hermano tiene un blog que se las puede ampliar (las dudas), así que denle un ojito y pasen la voz:

Sexo y punto

Ahí además pónganle sugerencias para mejorar el sitio.

Se los encargo.


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Oyendo: Hyadain - Crash! (Let's do it)



Los libros usados

Después de comer, siempre es bueno caminar un ratito para que el estómago trabaje mejor; así además no nos da sueño en la oficina y no se nos hace tanta lonja de estar todo el día sentados.

Bueno, pero de eso no se trata este post. Después del comercial (come frutas y verduras), ahí voy: Caminaba yo en la tarde después de la hora de la comida, luego de irme a comprar una nieve triple de zapote, mandarina y pétalos de rosa (en su Tepoznieves favorito), cuando me fui a meter a una callecita atrás del palacio de Correos, acá en el centro, donde venden puros libros usados.

Libros de todo, en realidad: Manuales de "Química moderna" de 1960, libros de catequesis en francés, "De profundis" (de Wilde), "Colección de clásicos de la literatura antropológica en México", "Rayuela" (de Cortázar), los libros de Time Life, Marcel Proust en inglés, "100 héroes nacionales" (un libro como del '50), Sócrates, Burroughs, Pirandello, diccionarios... en fin, me entienden.

De entre todos esos, me llamó la atención un libro que me faltaba de una colección de libros-historieta que me gusta mucho: "México, historia de un pueblo", un esfuerzo de la SEP en 1980 (coordinada por Paco Ignacio Taibo II y dibujada por Sealtiel Alatriste) para hacer la historia más entretenida por medio de algunos relatos sencillos que se cruzan con eventos históricos. Yo compré el tomo 4 ("La venganza del faisán y del venado - La rebelión de Canek") en sólo 40 pesitos. Y el libro, que tiene 30 años, sólo tiene una esquina de la contraportada doblada.

Mas endelantito vi otros dos libros, mucho MUCHO más modernos (digamos, del año pasado) que también llevo tiempo queriendo, "El león y el arcángel, antología de cuentos italianos del siglo XX", y "Diccionario breve de mexicanismos". NUEVOS, les digo. Completos, sin rayar, sin doblar, la pasta todavía brilla... casi recién salidos, pues. ¿Ya vieron el precio en las páginas? A mí me los daban en $60 y $80, respectivamente. Dios, el del puesto donde vi el primero me lo rebajaba a $50 pesos si me lo llevaba. Con el corazón en la mano (y la cartera vacía) dije que no, pero regresaré pasadita la quincena, a ver si los alcanzo.

Aquí es donde lanzo mi pregunta: ¿Cómo es que alguien puede vender sus libros? ¿Quién determina cuánto vale uno y cuánto vale otro, y con base en qué? En internet el tomo 10 de la serie "Historia de un pueblo" se vende en $210 (y ya se ve jodidón) pero estoy segurísimo que revolviéndole en las librerías de viejo lo puedo conseguir en no más de $60.

El por qué venderlos me queda más o menos claro. Yo tengo aquí desde cuando nos cambiamos unos libros de Time Life que no me gustan que, se supone, "iba a vender" par desocupar espacio pero no me animo. No los leo, no me sirven, nomás me estorban, pero prefiero tenerlos acumulando polvo que yendo a una librería de viejo a que me regateen por su precio. Vaya, tengo un libro de 1981 pegado con diurex que todavía releo de vez en cuando.

Esa es otra cosa: El estado de los libros. Conozco dos escuelas de pensamiento al respecto. La primera dice que los libros se cuidan y no se maltratan, y la segunda que los libros son para rayarse, doblarse, hacerse tubito y anexas, pues no son piezas de aparador. A mí mi mamá me crió con la primera y conforme pasó el tiempo me fui haciendo una opinión mas neutra: si, los libros son para usarse, pero no hasta dejarlos inservibles.

Cruzando ideas, si vemos los libros como objeto, el hecho de que los que mencioné arribe estén casi nuevos es como para que se vendan mínimo en $100, ¿no? Pero no, se venden en menos. ¿Es que están tan feos los libros como para que los regateen? Supongo que no (al menos del diccionario se que van por la tercera reimpresión o algo así).

¿Entonces qué carajos pasa que la gente vende sus libros casi nuevos? ¿No les sacarán provecho, no les hallan el modo, no les habrán transmitido nada? Incluso así, yo regalaría el libro, seguro a alguien que conozco el libro sí le diría algo.

Pero eso es lo que yo haría, al final. ¿Usted qué opina?


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Oyendo: Son de Madera - Las olas del mar



Carta abierta contra el movimiento "uno+una"

Un poco de contexto...
uno+una es un movimiento nacional con una página en internet en pro del matrimonio heterosexual y en contra del matrimonio y adopción de homosexuales.

Si no se les han puesto los pelos de punta aún, dense una vuelta por la página. Vamos, vamos.

Si no se pueden meter les doy, a modo de abstract, la misión de la página:

Este movimiento ciudadano se pronuncia en contra de toda forma de discriminación. El estado debe garantizar la igualdad de derechos a todo mexicano. Nuestro movimiento no se opone a que las distintas formas de unión tengan una figura jurídica en la que se sienta protegido. Nuestro movimiento solo pide que el matrimonio sea respetado como la union de un hombre y una mujer y no se pase por encima de los derechos de la parejas heterosexuales y de la niñez mexicana.

Ya estamos mal cuando en un mismo párrafo se dice "no a la discriminación" y "que se respete el matrimonio sólo como heterosexual". Pero lo mejor viene cuando muestran artículos donde dice que "el 75% de la población del DF no aprueba la adopción homosexual". No se si te hayan preguntado, amigo lector, pero a mí ni a ninguno de mis conocidos (que yo sepa) les aplicaron ninguna encuesta y varios de mis amigos votamos por el "sí" en la encuesta que organizó el PAN acerca del tema.

Quería aventar el monitor por allá cuando empecé a leer la página, pero me tranquilicé y decidí ponerles algo de comentario. No hay manera de dejar comentarios en la página.

Gil, que ya había mandado un correo a la página, me pasó la dirección de contacto que encontró quién sabe cómo. Y decidí mandarles una carta que ahora hago pública para que ustedes den su opinión al respecto:


Buenas noches,

Me gustaria hacer algunos comentarios a su página:

Según la descripción que se encuentra en el pie, el objetivo de su movimiento es

"Este movimiento ciudadano se pronuncia en contra de toda forma de discriminación. El estado debe garantizar la igualdad de derechos a todo mexicano"

No me da la impresión de que su página esté respetando este ideal: Organizar un movimiento en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y las adopciones de matrimonios entre dos personas del mismo sexo es estar discriminando a este tipo de relaciones. Si el Estado Mexicano debe garantizar la igualdad de derechos a todos, ¿no es ir en contra del Estado manifestarse en contra de la igualdad en el derecho de formar una familia, fuera del matrimonio heterosexual? Esto, además de censurar a los matrimonios homosexuales, censura a los hijos de padres divorciados, padres/madres solteros/as o a las parejas en unión libre; un gran porcentaje de la población que son ciudadanos de ley, trabajadores y respetuosos de las instituciones. Es una gran cantidad de gente que no están considerando en su definición cerrada de 'matrimonio'.

Después, en el mismo párrafo más abajo se describe:

"Nuestro movimiento solo pide que el matrimonio sea respetado como la union de un hombre y una mujer y no se pase por encima de los derechos de la parejas heterosexuales y de la niñez mexicana."

Nadie, hasta donde sé, está pasando por encima de tales derechos: El matrimonio 'conviencional' (por llamarlo de alguna manera) no está siendo afectado ni en definición ni en estatus jurídico: No va a desaparecer ni a ser obsoleto, pues. De la misma manera, la niñez mexicana entera no pasará a ser parte de familias homoparentales, simplemente se garantiza el derecho (una vez más) de un porcentaje de la población que quiere y está preparado a criar a un hijo o varios.

No conozco ningún estudio que diga que un niño criado en una familia homoparental sea, por norma, homosexual o distinto en su desarrollo en sociedad. Sin embargo, la cercanía con hijos de padres gays viviendo con sus parejas me dice que hijos de personas homosexuales son personas con un desarrollo mental, espiritual, emocional y social igual al de cualquier hijo de una familia 'convencional'. Y en verdad prefiero ver a un niño en una familia de dos padres o dos madres a un niño en una familia con un padre homosexual reprimido y torturado por su condición de "padre heterosexual casado" (con lo cual también estoy familiarizado).

Un comentario más. En el articulo "Paises que han reconocido al matrimonio de uno + una" mencionan dos países que, deben reconocer, están a favor del matrimonio homosexual: Estados Unidos (no todos los estados reconocen el matrimonio homosexual, pero al menos cinco estados lo hacen) y Argentina (donde recientemente se celebró la primera boda homosexual en Latinoamérica. ¿De dónde se obtuvo la información de que se ratificó el matrimonio heterosexual?).
Es cierto, muchos países no está permitido (incluso está penado) pero otros países tienen completamente legalizada la unión civil y/o matrimonio homosexual: Bélgica, Holanda, España, Canadá, Noruega, Australia o Sudáfrica, por ejemplo. Y más países se están sumando: Portugal, Eslovenia o Islandia. ¿Estamos seguros que el "gran retroceso" que describen en su página no es reglamentar en contra del matrimonio y adopción homosexual? No sólo por seguir el ejemplo de otros países, si no por que estos otros países están reconociendo la igualdad de derechos entre sectores distintos de la población.

Me gusta pensar que este caso se parece a otro donde la Iglesia católica también protestó y hubo movilizaciones en contra: El del uso del pantalón por las mujeres. Mi madre nos contaba que al principio, la gente la veía con desprecio y curiosidad y los padres le murmuraban la bendición a sus espaldas, pues era pecado. Ahora, ¿quién ve feo a una mujer con pantalón? ¿Quién protesta al respecto?

Una idea novedosa siempre es polémica, pero no es necesariamente 'pecaminosa' ni 'equivocada'. Nadie está reescribiendo el estatus actual de la familia, sólo se están incluyendo a personas que hemos esperado por una igualdad completa en términos sociales y jurídicos.

Para cerrar, debo decir que no me queda claro de dónde se tomó la información del 75% de gente en contra. El 100% de mis conocidos (familia, amigos, compañeros de trabajo y de clase) están a favor y estoy casi seguro que dentro de mis amigos y familia el 100% de sus conocidos también lo están. Quizá su muestra demográfica no sea representativa o está sesgada o, esperemos que no, los datos están alterados.

Sin embargo, les deseo suerte en el movimiento. No veo muchas personas integradas a el, pero de cualquier manera en este país la libertad de expresión permite que todos digamos nuestras opiniones sin el más mínimo temor a ser rechazados.

Quedando de ustedes y mandándoles un afectuoso saludo,
Antonio Pérez



Por cierto, si quieren mandarles correo, su dirección de contacto es ciudadanos@unomasuna.mx


Comenten, por vida de Dios. Que se oigan esas voces de descontento con un movimiento purista y retrógrada.


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Oyendo: Final Fantasy VII - Jenova Battle (Además de puto, freak)



Océano y Mar

Hace muchos, muchos años, cuando las cosas sólo tenían un nombre, vivía en una villita a un lado del Océano una joven.

La joven se llamaba Mar y dicen que era preciosa: de ojos del color del lirio fresco y pelo del color de la noche; decían incluso que una mirada de sus ojos de palmera joven podía calmar al Oceáno, que por entonces no era como lo conocemos hoy.

El Océano, que por entonces sólo era de un azul intenso, era violento y celoso de los hombres. Todo dentro de él lo tenía identificado, de modo que no le gustaba que las cosas tuvieran un nombre, y los hombres se lo ponían a todo. Sin embargo sabía que los hombres eran débiles e hizo un trato con ellos: En ciertos momentos, se calmaba y dejaba que algunos de los hombres tomaran unas pocas de sus cosas para que hicieran su comida, sus redes y tuvieran, al final, una vida cómoda. A cambio, los hombres no nombraban nada de lo que sacaran del Océano. Así era y así había sido desde que los viejos recordaban.

Así pasaba el tiempo en aquella villa, todos en comunión y respeto. Mar seguía siendo una joven preciosa y sus ojos aún intimidaban al Océano de vez en cuando. Los hombres lo sabían y todo marchaba bien.

Pero resultó que uno de los hijos favoritos del Océano sintió curiosidad de los hombres, y en un descuido de su padre, cuando todo estaba en calma, se acercó a unos de los barcos y los hombres, que no lo habían visto nunca, lo sacaron del agua para llevárselo. El Océano se dio cuenta en el último momento y ya no pudo hacer nada para evitarlo, pero se puso furioso a tal grado que se empezó a mover con tanta fuerza que el barco apenas se veía.

La gente en la orilla estaba aterrorizada, y alguien le gritó a Mar para que pudiera ir a calmar al Océano. Ella salió corriendo a la orilla a clavar su mirada verde y a soltar de gritos para que el Océano cediera, pero él estaba tan ciego por la furia que no notaba su presencia.

Impotente, Mar cerró sus ojos, respiró fuerte y, ondeando su cabellera del color de la noche, con paso ligero, se fue desnudando y metiéndose en el Océano sin miedo pero sin prisa. La gente le gritaba, pero el Océano gritaba más fuerte y no se oía nada más que su bravura.

Y cuando de Mar ya no se veía ni la punta de la cabeza y todo parecía perdido, sucedió el milagro: el Océano, que por entonces sólo era de un azul intenso, se fue tornando verde cerca de la orilla, y sus gritos y lamentos cedieron hasta que estuvo en completa calma. Despacito, los hombres regresaron a la orilla con lo que habían conseguido del Océano, que seguía manso, ante la mirada incrédula de la gente de la villa, pero de Mar ya nada se supo.

Dicen los viejos, que mucho de eso saben, que dormida en el fondo del Océano está Mar, que desde entonces son uno y lo mismo para recordárselo a cada momento. Y en su honor, los hombres llamaron al hijo predilecto del Océano marlin, empezando entonces la costumbre de nombrar las cosas que vienen del mar.

Dicen, nomás dicen, que el mar de vez en cuando manda a sus demás hijos, los marlines, a saltar por encima del agua para buscar a su hermano perdido. Y los hombres, que ya olvidaron sus promesas, los pescan sin saber que ellos sólo buscan a uno de su misma especie para regresarlo a donde pertenece.

Quizá cuando el marlin original regrese, también lo haga Mar, con su cabello negro como la noche y sus ojos de lirio fresco.


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Empezamos bien el año: tenía mucho (haciendo cuentas, como 4 años) que no escribía un cuento. Esto fue cocinado en Barra de Coyuca, cerca de Acapulco, donde el mar es de dos colores y a 50 metros hay una laguna. Ojalá les guste tanto como a mí y comenten algo.

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Oyendo: Enjambre - Suspira