De princesas y estereotipos.

Yo no sé por qué tanto alboroto:

http://mx.video.yahoo.com/watch/4916110/13092446
(El video ya no existe, pero les traigo este, que es el tráiler de la película "The princess and the frog": http://www.youtube.com/watch?v=PlfGJopHgTA)

Ya había princesas de todos colores y sólo faltaba una princesa negra. Bueno, ahí está.

Y no sólo es negra, también (¡Oh por Dios!) trabaja y se supera a sí misma. Por fin Disney rompió con los estereotipos, dicen los expertos. Nunca debieron haberle hecho tanto caso, digo yo.

Estados Unidos es un país que guerrea (y mata) con gente del medio oriente para lograr "la libertad" (whatever that means) sin entender que la libertad de unos es diferente a la libertad de otros; pero por otro lado, el de adentro, tiene todavía muy arraigado el segregacionismo y aún los mismos estadounidenses (que no americanos, americanos somos todos los que vivimos en éste pedazote de tierra) no se consideran iguales los unos y los otros.

EE.UU. un país de exageraciones y contradicciones. Si mi vecino pone la música de su casa más alta de lo normal, puedo demandarlo. Se hacen (todavía) sentidos especiales del 11 de septiembre que transmiten a todo el mundo, donde todos lloran y maldicen a las armas de destrucción masiva que nunca encontraron, pero están allí. Buscan drogas en todo el mundo (¡Y dan su aprobación, como el papá de los pollitos!) y se hacen de la vista gorda con las que tienen en casa. Su educación sexual está casi reducida a las películas estilo "No es otra tonta película" pero se espantan de que las hijas salgan embarazadas a los 16. Y desde luego, de dientes pa'fuera están en contra de la discriminación pero siguen dejando los trabajos más pesados para los inmigrantes, mientras el estereotipo del CEO exitoso es güerito de ojos claros.

Y claro, no es de espantarse que para ser incluyentes y abiertos, como dictan las nuevas tendencias políticas, la nueva heroína de Disney sea acabado piano. (¿Qué? ¿A poco creían que era pura buena voluntad?).

La princesa negra es un gran doble discurso: Por un lado, es "romper con el estereotipo" de los negros esclavos o maltratados en las caricaturas, pero por otro es prepetuar el esquema de estereotipos que les funciona por allá: ya ahora tenemos a la princesa güera (Cenicienta), la trigueña (Aurora), la de cabello negro (Blancanieves), la pelirroja (Ariel) y las nuevas adquisiciones políticamente correctas que, coincidentalmente, no tienen más de 10 años de haberse dado a conocer: la del lejano oriente (Mulan), la del cercano oriente (Jazmín), la nativa americana (Pocahontas) y ahora, esta nueva chica que vive en Nueva Orleans. Y sí, a todas (las viejas y las nuevas) las venden en un mismo conjunto.

EE.UU. siempre ha sido un país donde todos, absolutamente TODOS, quieren verse reflejados en los medios y si no, hacen un escándalo. Ahora no se me viene a la mente el nombre, pero recuerdo que hace poco leí acerca de una serie a la que se le criticó duramente por no "tener ningún integrante negro en su casting", como si eso, y no la trama, fuera lo importante. Al final, para los papeles que representan los pobres en las series (el nigga brotha, el dealer, el ratero o el chico chistoso), quizá sea mejor que no estén.

No es malo que todos quieran salir en la foto, pero lo están haciendo de la manera equivocada. En lugar de querer que haya princesas de todos los colores de piel, quizá debería haber princesas de todos los estratos sociales, o de todas las personalidades. ¿Qué tal una chica asmática? ¿O una niña de clase media que le trabaja durísimo para llegar a ser jefa de departamento? ¿Quizá una chica muy pobre, pero con una gran habilidad para los números? ¿O una chava agorafóbica que quiere ser bailarina?

Eso, y no el color de piel, debería ser lo que se les muestre a las niñas para hacerlas mejores, no para dividirlas mejor en segmentos de mercado.


EDIT (28-07-2009):
Confirmando el post, ahora en EE.UU. se rasgan las vestiduras por pequeñeces: Que por que la chica trabaja como sirvienta y eso es "racialmente insensible", así como el hecho de que la trama se centre en Nueva Orleans, lugar del desastre del huracán Katrina que afectó sobre todo a la población negra, y eso también es "insensible".

Esas ya son ganas de chingar, con perdón del respetable: ¿Qué pasaría si la chica fuera igual negra, pero fuera parte del jet set de Holanda (que también tiene una importante población negra)? Dirían que es "racialmente insensible" al poner como estereotipo a alguien de clase alta que no se identifica con las clases bajas de EE.UU. Nadie está contento nunca allá en ese país.



La vida en el espejo

Cuando somos chicos, nuestros papás son todo. Ellos nos cargan las cosas, incluso nos cargan a nosotros, a ellos les contamos los chismes y los volteamos a ver para que nos den confianza para hacer las cosas. Les pedimos dinero para ir a la tienda, y aunque se nos quedan viendo feo al final nos lo dan. Si regresamos a la casa llorando, nos preguntan qué pasó y nos abrazan para que se nos pase el berrinche. Escuchan nuestras mentiras, y de vez en cuando hacen como que nos creen. Nos dicen lo que tenemos que hacer el día de hoy, y nosotros contestamos un "siiii, ya sé" con desgano.

También, cuando lo merecemos, nos regañan y nos hacen ver cuando estamos mal. Incluso, cuando la cosa está muy mal, nos castigan. Y nosotros, haciendo cara de enojo y de "no lo merezco", nos hacemos los ofendidos. No les hablamos un rato y después se nos pasa... todo vuelve a la normalidad.

Pasa el tiempo, y nos hacemos amigos. Los papás ya no educan, sólo aconsejan. Los chismes se hacen compartidos, compramos cosas a mitades, se hablan las diferencias, nos ayudamos mutuamente y a veces nos cubrimos cuando no queremos contestar el teléfono o ir a algún lado. Nos sentamos juntos a ver la tele, puedes hablar con ellos horas y hasta te ofreces a preparar café para todos. Siempre existe el respeto y la jerarquía, pero las fronteras entre padres y amigos se hace cada vez más difusa.

Pero después las cosas, curiosa y lentamente, empiezan a cambiar. Es tan natural que no lo notas hasta que ya sucedió, pero eventualmente pasa: Te vuelves papá de tus papás.

Sí, parece de lo más disparatado, pero así es: ellos se vuelven viejos y, comprobando la sabiduría popular, se vuelven como niños chiquitos y todo comienza a ser al revés:

Les cargamos las cosas para que no se cansen, incluso se recargan en nosotros, ellos nos cuentan los chismes y cuando algo no les sale, acuden a nosotros para pedirnos un consejo. Nos piden dinero prestado para el resto de la quincena y, aunque los vemos feo porque a nosotros nos hace falta, se los damos. Si están enojados, les sacamos la sopa (porque sabemos cómo hacerlo) y los escuchamos hasta que se sienten mejor. Escuchamos algunas de sus mentiras, y de vez en cuando hacemos como que les creemos. Les decimos de los compromisos que hay para la semana, y nos lanzan un "siiii, ya sé" con desgano.

También, cuando hicieron algo mal, los regañamos y les decimos lo que no nos pareció. Y ellos, haciendo cara de enojo y de "no lo merezco", se hacen los ofendidos. No nos hablan un rato y después se les pasa... todo vuelve a la normalidad.


Pero es la época en la que más los disfruta uno. Cuando uno puede platicar más a gusto con ellos, aunque parezcan niños chiquitos y haya que cuidarlos de todo. Y por eso, hay que cuidarlos lo más que se pueda, porque cuando no están, uno los extraña muchísimo...


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Oyendo: Sum 41 - Makes no difference