La triste historia de Toño y su visa desalmada

Bueno,

Después de mucho tiempo, ahora sí tuve chance de escribir la parte del trámite de la visa.   El por qué anduve tan falto de tiempo es cosa de otro post. Mientras, aquí les voy:

Disclaimer (de nuevo):

Esta es mi experiencia al hacer el trámite de la visa de turista para Estados Unidos. Ni garantiza que el trámite es siempre así, ni que por que yo lo haya dicho así tiene que ser. De preferencia llévense todos los documentos probatorios que puedan, es más fácil cargar dos kilos de papel que darse de topes en la pared por que faltó un documento.

De la misma manera, no estoy afiliado, comprometido, amenazado, subsidiado, respaldado, advertido ni nada de eso por la Embajada de Estados Unidos de América en México. Este texto es simplemente para dar a conocer mi experiencia con el trámite y para servir un poco de guía para quien va a hacer su trámite por primera vez. 

No se vale decir "a mí nadie me dijo".

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Parte I: Online
[Ojo: Esta parte es más bien una guía y es un poco larga. Dependiendo de su paciencia pueden saltarse al punto 2 o seguir leyendo.]

Ya tengo el pasaporte, muy bien, pero para mi viaje a Corea el avión hace escala en San Francisco, así que tengo que tener la visa de EEUU para poder ir a zapatear a la más austral de las dos Chinas, Alicia Machado dixit. Yeeey. Igual que con el pasaporte, la visa formaba parte de un wishlist que se convirtió en un must (ando muy internacional hoy, goeeei). Así que para no variar, mi búsqueda empezó preguntándole al tío Google qué sabía al respecto. Una búsqueda de "visas mexico" me mandó derechito a la página del Servicio de Visas de los Estados Unidos para México, que se ve descuadradísima, sin estilos y toda despanzurrada. Quién sabe cómo se me prendió el foco y pregunteme si no tenía que ver con que estaba usando Chrome. Abríla entonces con Explorer y como por arte de magia el sitio apareció elegante y estructurado ante mis ojos. 

Este es un paso importante, niños y niñas, por que más adelante hay funcionalidades que no funcionan fuera de IE. Entonces, para empezar, la recomendación es abrir el sitio de Visas de EEUU en México con Internet Explorer (go figure). Dice ahí que con Firefox 3+ se ve bien también, pero a mí el zorro de fuego no me gusta.

Llegamos a la página de inicio. Abajo a la derecha hay un chico entre hindú y japonés con una lap que te dice "Haga clic aquí". Háganle caso y pasamos la siguiente página, donde nos tenemos que registrar para hacer el trámite, incluyendo nuestro número de pasaporte. Es NECESARIO, no repelen.

Clic en la primera de las opciones de la izquierda. Para sacar la visa necesitamos, según el sitio, el número de pasaporte, el pago de la solicitud de visa y el número de confirmación de la forma de solicitud en línea. Vamos por partes:


  • El pasaporte es necesario por que la visa es, al final, un papel engomado con relieves que se pega en una de las últimas páginas del pasaporte (la del escudo de Yucatán, para ser exactos). ¿Qué? ¿O cómo creían que era la visa?
  • El pago de la solicitud de la visa es de USD $140 para la visa de turista (MXP $1625.54 según Google el 23 de abril de 2011). Se necesita la confirmación del pago para poder seguir el trámite en cierto momento. El precio varía según el tipo de visa que necesiten.
  • Varía, también, la forma de solicitud en línea que se necesite llenar de acuerdo al tipo de visa. Para la de turista (B1/B2) es el formato DS-160.

Lo primero que tenemos que hacer es llenar la forma de solicitud de visa. OJO: Esta parte es larguísima y puede ser muy frustrante de acuerdo a su conexión a internet, así que recomiendo hacerla cuando tengan mucho tiempo libre (de menos dos horas) y una buena conexión. 
Más importante aún: Toda esta parte está en la lengua de Chéicspierr, así que si no tienen mucha idea tráiganse a su tía la que sabe o al cuate nerd (zafo) para que los ayude. Poniendo el mouse encima de los textos se obtiene una traducción rara al español, pero preferiría que un humano se los tradujera.

Para la visa de turista (la DS-160), la dirección de la página donde se llena la solicitud es https://ceac.state.gov/genniv/ . Damos clic ahí y, como dije, sale una página en inglés. Damos clic y sale otra página donde tenemos que indicar de que bonita parte de este mundo globalizado los visitamos y damos clic en "Start application". Aparece en un recuadrito rojo un Application ID que tenemos que anotar. En serio. Es importante para después. También viene una pregunta de seguridad para escoger y un cuadro para escribirla. POR VIDA DE DIOS, ANOTEN AMBAS... las necesitarán las siguientes dos horas.

Antes de dar clic (¡quietos ahí!), recomendaciones. Lo que viene es un tortuoso cuestionario de muchas (como 200) preguntas acerca de su vida. Paranoicos y eficientes como son los gabachos, el cuestionario tiene una sesión activa de 30 minutos, a veces apenas suficiente para cambiar de página. Si se llegan a pasar del tiempo no hay tanto problema: Contestando la pregunta de seguridad (esa que anotaron si me hicieron caso) regresarán a la pantalla donde se quedaron pero con todo en blanco. Lo que hice yo fue salvar al menos cada 15 minutos, me quede donde me quede. Es tediosísimo, lo se, pero es preferible a quedarse atorado y luego soplarse una (o dos o tres) páginas de nuevo. Si se les va la luz o el gato desconecta el cable no pasa nada mientras salven, pueden volver a cargar lo que lleven entrando a la página de inicio de la solicitud, escogiendo "Load application" y escribiendo la Application ID que les pedí acá arribita que anotaran.

También necesitarán tener a la mano los siguientes datos para contestar: Fechas de ingreso y salida de EEUU, dirección del lugar a donde llegarán, nombre/dirección/teléfono de una persona que conozcan en EEUU (si tienen), dirección y fechas de ingreso/salida a la universidad, direcciones y fechas de ingreso/salida de los trabajos a donde han ido. Vayan, aquí los espero.
¿Ya listos? Perfecto. Las siguientes dos horas son de ustedes, yo no me vuelvo a parar por ahí. En serio, acá afuerita me encuentran de salida. 

Una última recomendación: cuando lleguen a la parte "Security and Background information" asegúrense de contestar que NO cuando les pregunten si han sido traficantes de drogas, o de blancas, o han lavado dinero, o forman parte de una guerrilla activa. Verídico, preguntan eso. ¿No me creen? Véanlo. ¿Alguien alguna vez contestará que sí? ¿Qué pasaría en ese caso?

...

¿Cómo? ¿Ya? ¿Tan rápido? ¿Ya tenemos el número de confirmación y todo? Perfecto. Anoten ese también y pasemos de regreso a la página del servicio de visas donde se registraron la primera vez. 

Aquí las cosas se me ponen borrosas (la edad, ya saben), pero estoy casi seguro que el orden es como sigue:

De regreso a la página de inicio debe aparecer el número de confirmación del cuestionario de la muerte dentro de los generales en el recuadro azul. Si no, sálganse y vuelvan a entrar. ¿No? Mmm... entonces después habrá que informarlo, no lo pierdan de vista.

Ya que fuimos interrogados, lo que resta es pagar y hacer la cita (¡Alabado!)

Vamos a la parte donde dice "Programar una cita" y damos clic. Ahí viene un menucito desplegable donde escogemos el tipo de visa que necesitamos. Vamos dando clics donde corresponda y escogemos el consulado donde haremos la entrevista con los funcionarios además de la dirección de la sucursal de DHL donde recogeremos el pasaporte con todo y la visa pegada (por que se lo llevan). 

Luego viene la parte fea de pagar los derechos de acuerdo al tipo de visa. Yo originalmente había impreso la hoja para ir a hacer el pago en el banco (Sólo Banamex o Scotiabank) pero me entró el nervio y mejor hice mi pago en línea. 
CUIDADO AQUÍ: Un amigo tuvo que pagar doble por que su primer pago (en línea) se fue al limbo de los trámites cuando la página se cayó. Yo no tuve problema pero se los dejo para que lo consideren. Si pagan en línea impriman la confirmación (la usaremos en la parte II). Si pagan en ventanilla, hay que introducir los datos del pago en el lugar correspondiente de la página y guardar el comprobante de pago.

Viene lo bueno, escoger las fechas y horas de las citas.  Wait... ¿citaS?

Sí: Aparentemente para reducir tiempos de espera ahora se hace una cita aparte en otro lugar que no es la embajada para la toma de los datos biométricos. Se oye muy posón, pero en realidad es para que te tomen la foto y las huellas dactilares.

Regresando al tema, DEBEN aparecer los calendarios para hacer las citas tanto en la embajada como en el CAS (Centro de Atención a Solicitantes). Si no aparecen hay que revisar las configuraciones del Exlorer para que se quede en "medio-alto". Con esto debe de bastar.  Yo tuve la suficiente suerte de poder hacer citas para dos semanas después de la fecha en la que las solicité, pero se de gente que tuvo su cita seis meses después. Traten de no hacer las citas cerca de vacaciones por que como todo mundo quiere salir hay mucha mucha gente haciendo el trámite.  También, de preferencia, la cita de la embajada hay que hacerla MUY temprano, ya verán por qué en la parte III de este dramón de novela.

Una vez escogidas las fechas y las horas, lo que resta es imprimir el correo que les mandan de confirmación de las fechas (que también usaremos en la parte II) y listo. La parte más tediosa del trámite de la visa está completa. 

Después de tanto desmadre es justo que tengamos una parte más relajada, así que sin más pasemos a la ...

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Parte II: El CAS

El CAS está ubicado en Hamburgo #213 en la colonia Juárez (aka la Zona Rosa). No está del lado de la jotería, si no más bien cruzando Florencia, entre Varsovia y Oxford. Nada dice que sea un edificio de EEUU salvo los chicos que están afuera de playera azul marino atendiendo a los solicitantes.  El día que fui me tocaba la cita a la 1:50 p.m. pero como iba corriendo a solicitar una constancia laboral en mi empresa pasé cerca de la 1:15 a ver si me atendían, y sí. Hay que llevar el comprobante de pago y la confirmación de la cita, y pasar con uno de los mencionados chicos que están afuera para que te revisen los papeles y te pongan un sellito antes de entrar al edificio. Para pasar te registran todo lo metálico y electrónico; si traes celular te piden que lo apagues Y le quites la pila. El poli es bastante necio, así que no vale la pena discutir (además son órdenes superiores).

Pasé a una recepción, me revisaron el sellito y me hicieron pasar a una sala blanca con sillas de espera y ventanillas con cristales antibalas. Como no había tanta gente, me pasaron directo a una de las ventanillas donde me recibieron por tercera vez los documentos, me preguntaron el motivo de mi visita y me sentaron enfrente de una pantalla blanca para tomarme la foto. Después me tomaron las huellas en un aparatito con una pantalla de cristal y me recordaron de mi próxima cita en la embajada. Eso fue todo. Hice diez minutos en todo el trámite y eso exagerándole un poco.

Quizá yo tuve suerte, por que se ve por la cantidad de sillas de espera que puede haber mucha gente en espera. Un amigo me dijo que hizo una hora de fila, así que recomiendo llegar media hora antes de la cita y si tienen suerte salen antes.

Y para finalizar, damas, caballeros y niños que nos acompañan, viene la última parte:

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Parte III: La Embajada

La parte que todos tememos. Sobre la que se cuentan las peores leyendas urbanas. ESA en donde se decide si EEUU te considera digno de entrar o no. Para hacerles la vida más amena (o menos traumática, según) les diré que a mí me pasaron todo tipo de tips para ir vestido (no de traje, no pandroso, no de playera, si de playera pero no con tenis, nada muy ostentoso) pero acabé yéndome con la ropa que normalmente me voy al trabajo, es decir, un pantalón khaki, camisa blanca y saco y suéter café. Muy relajado, pues... supongo que la idea es que te veas cómodo y no quieras aparentar de más.

Mi cita en la embajada era a las 7:30 a.m. Le pedí a mi papá que me hiciera favor de llevarme a la embajada a las seis por que no quería llegar ni tan temprano ni tan tarde, entonces llegué a las 5:45 y para mi sorpresa ya había unas 30 personas antes que yo formadas sobre Río Danubio. 

Pasó un señor con banquitos de plástico en renta, a $10 cada uno. Con el frío que hacía varios decidimos rentarle uno para al menos hacernos más bolita y resistir el airecito. Al poquito rato llegó su esposa vendiendo plumas de tinta negra para firmar adentro. Yo me llevé la mía así que no tenía necesidad, pero siempre hay a quien se le olvidan aquellas pequeñas cosas, como dijera Serrat. También llegó una chica muy flaquita vendiendo café americano, capuchino, chocolate, $15 pesos (Con esa cantaletita, lo juro) y por mucho que me hubiera gustado comprarme uno no me llevé mucho dinero. Ni modo.

A esas horas (cerca de las 6:15), rodeado de extraños y envuelto por el frío francamente no hay mucho que hacer mas que ponerle atención a lo que se platica alrededor de tí, y eso hice: Los viejitos adelante de mí venían de Veracruz y se regresarían tan pronto acabaran el trámite, la señora de atrás y su familia se irían a desayunar a Chapultepec, el chico dos lugares atrás estaba guapo... bueno, el no decía nada pero igual le puse atención.

La gente seguía llegando y para las 6:30 la fila llegaba a Reforma. A esa hora salió un chico de la Embajada a dividir la fila entre los de la cita de las 6:30 y los de las 7 y 7:30, así que el chico guapo se fue a la fila que ya estaba pasando. Mientras estaban avanzando, iba llegando gente despistada y corriendo que con una suerte de perro mojado llegaron derechito a su cita SIN HACER FILA.  Grrrrr.

Acaban de pasar los de las 6:30 y llaman a todos los de las 7 para que vayan haciendo otra fila. En la línea de las 7:30 había unas ocho personas adelante de mí, y como no sabía cómo era el trámite yo esperaba que no saliera tan tarde como me habían advertido. A los de las 6:30 los habían pasado directo a una estructura como una caballeriza de lámina que está anexa al edificio desde donde se oía que les daban instrucciones en voz alta, pero a los de las 7 los formaban en carriles cerquita de la caballeriza para que fueran pasando conforme la estructura de lámina se fuera desocupando.

Acabando de pasar los de las 7 (incluida otra tanda de mugrosos despistados con suerte que aterrizaron derechito a la cita) ahora sí nos llamaron a nosotros. El chico que dirigía el tráfico nos revisó el sellito que nos pusieron en el CAS y nos mandó a los carriles que les digo; desde ahí se ve lo que pasa adentro de la caballeriza: Está la gente formada (¡otra vez!) mientras un poli les da instrucciones y dos chicos les revisan los papeles (¡otra vez!).

Hasta que nosotros pasamos a la caballeriza (adornada con cuadros con los escudos de los estados de EEUU) nos enteramos ahora sí bien qué es lo que pasa. El poli recita en voz alta (quizá demasiado) las medidas de seguridad para pasar al edificio: no geles, no sprays, no comida, no electrónicos, no corro, no grito, no empujo. Para los electrónicos el mismo poli (que supongo que a fuerza de ser la autoridad de la caballeriza se sentía EL poli) tenía ziploc para dejar Blackberries, celulares, Ipods, Iphones y cuestiones similares a cambio de un numerito, como la paquetería del súper. Las laps las pedías con tu numerito nomás. Los chicos que revisan los papeles estaban verificando DE NUEVO el sellito, la fecha/hora de la cita y el comprobante de pago. ¿Qué no se comunican entre ellos?

Al final de la fila, ya para entrar (en grupos de cinco), EL poli nos indicó que para pasar por el escáner teníamos que quitarnos los suéteres/sacos y los cinturones, y tenerlos a la mano. ¡Y con ese frío! Solo se salvaban los viejitos y los niños, que podían quitárselos adentro, donde pasamos primero a una mesa de recepción.

Ahí en la mesa... adivinen. Sí, te revisan los papeles, pero además te preguntan rápido si es primera vez o renovación, y cuál es el motivo de tu visita.  Te asignan un número, te lo engrapan cucamente con la hoja de confirmación y ahora sí te mandan al escáner. Tus cosas pasan en una bandejita.

Mientras te vistes, en una mesita hay puestas muchas revistas de turismo en Estados Unidos que tienen recomendaciones de todas sus regiones. Las revistas están escritas al estilo americano (llenas de adjetivos calificativos muy sonoros y descriptivos, en voz pasiva, directos al punto) y traducidos al español estadunidense.  Sí, no es la mejor de las opciones pero TOMEN UNA, por Dios, que se necesita allí adentro.

Ya que pasamos hay un chico que explica cuál es el procedimiento: Al fondo hay unos cubículos con número, y en la pizarra electrónica que se ve encima de nosotros aparecerá nuestro número junto con el del cubículo al que tenemos que entrar. Mi número era el 108 y apenas iban en el 50 y tantos, así que me senté y esperé... y me di cuenta de qué tan valiosas eran las revistas en ese momento. 

Corrieron los minutos y al fin vi mi turno en la pantalla. Pasé un poco nervioso al cubículo que me tocaba y para mi sorpresa vi de nuevo el aparatito para las huellas dactilares y una cámara. ¿No para eso existe el CAS y la nueva cita? A mí solo me revisaron los documentos y me mandaron a otra fila, pero pensando un poco acerca de la gente que viene de otros lados que no sea el DF no creo que tengan tiempo para venir a una entrevista extra. En cualquier caso debería haber alguna clase de control para que los que ya tengamos el sello del CAS no pasemos por esta revisión extra... y más por que la siguiente fila es para OTRA revisión de documentos (si, otra) antes de que me mandaran a sentarme en una parte de la sala a esperar, con el mismo sistema de numeritos de carnisalchichonería, la entrevista con el empleado consular.

Estoy seguro que esta parte del trámite está diseñada para, si no aterrorizar, de menos intimidar. Al fondo están las ventanillas, sin divisiones entre ellas, donde te entrevistan mientras tu estás parado y ellos te hacen preguntas y te piden documentos atrás de un cristal antibalas por medio de un micrófono. Como es por medio de un micrófono y una bocina se escuchan algunas de las preguntas que le hacen a la gente y curioso como soy puse un poco de atención. Piden cédulas, facturas, actas de nacimiento, boletas, recibos, constancias y preguntan, invariablemente, el motivo de la visita a EEUU y qué haces de provecho en la vida. Pasaron una señora ya mayor, una familia de cinco, los señores de Veracruz, un chico guapo con pinta de empleado (Esperen... ¿no es el de allá afuera?), un señor panzón, un combo de papá e hijo estilo "¿Y la Cheyenne apá?" y mucha más gente antes de que me tocara pasar a mí.

Cuando mi turno salió en la pizarra me sentí como si me llamaran a negociar mi libertad, o a audición, o a audicionar para ser libre o... bueno, ustedes me entienden (espero). Me levanté muy orondo, caminé con pasitos calmados y le di con mucha seguridad el pasaporte y los buenos días en español con una sonrisa al chico que me atendió.

El empleado (un treintañero de pelo corto chino y ojos verdes importado desde allende la frontera), con la flojera que da la rutina de entrevistar decenas de personas al día, me hizo solo CINCO preguntas en español con fuerte acento norteamericano -incluyendo las que puse arriba-, se volteó hacia su computadora y dio varios clics. Un minuto después sacó un papelito de un tarjetero y me lo dio mientras me dijo (imagínenselo hablando como gringou) "Su visa está aprobada. Por favor pase a recogerla de siete a 10 días hábiles. Es todo, buen día.

Ni siquiera me dejó responderle. Yo que iba dispuesto a sacar mi tianguis, pelear por mi visa y seducirlo si era necesario (y si no era necesario pero lo ameritaba también) me quedé con todas mis ganas de echar pleito y con un sentimiento raro entre "¿Qué? ¿Ya?" y "¡A huevo!" en el pecho. Tanto así, que nomás voltearme se me cayó el folder donde traía mis papeles haciendo eco por toda la bendita sala. Ni la mirada de todos los que estaban sentados viéndome hacer el oso me quitó la sonrisa de haber conseguido la visa en un tiempo récord de... ¿eh? ¿CUANTO?

Eran las 9:15 de la mañana cuando salí. El trámite en el que perdería toda la mañana me había tomado dos horas y llegaría, sin mucho problema, a mi trabajo a las 10 de la mañana. Es más, todavía me dio tiempo de ir a hacer un depósito en el banco. Pensé en ir a mi casa a dormir lo que me desmadrugué y aparecerme en el trabajo a las tres de la tarde, pero preferí llegar temprano y salir temprano. Lo que es cierto es que para las nueve que salí, EL poli seguía dando instrucciones pero ahora afuera parecía romería de tanta gente... supongo que en esto de las visas sí aplica lo de "Al que madruga Dios lo ayuda".  

Y vaya que ayudó: Mi visa (que recogí junto con el pasaporte cinco días después) dice que expira en 2021, lo cual me da chance de pisar suelo yanqui mucho más que sólo de tránsito para Corea del Sur. Esperemos aprovecharlo el próximo año.


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Oyendo: Yellow Yesterday - Y es así