Youth of the nation (3 historias de niños)

--1--

Desde hace años le ayudo a una amiga, que entonces era maestra, a bailar con ella y con sus alumnas de folklor en su festival de fin de curso. Este año, su segundo como directora, bailamos un solista de Jalisco.

Estoy acabando de ponerme la pachuqueña y antes de ponerme la chaquetilla del traje de charro saqué el desodorante en spray que traía, me puse un poquito y lo dejé en la barra frente a mí. No había visto a los dos amiguitos de prepri que estaban preparados para bailar Chiapas con sus trajecitos de manta hasta que uno de ellos me preguntó:

-Oiga, ¿ese no es Old Spice?
-Sí, ese es
-¿Y por qué se lo pone usted si no es un campeón?
-(¬¬*) Pero no nada más es para campeones, sirve para que no huelas a sudor 
-Aaaah. Pero usted todavía no se suda, ¿para qué se lo pone?

En ese momento los llamó mi amiga la directora al escenario a marcar y yo me quedé sin palabras dentro del camerino. No supe si gritarles "¡CHAMACOS TROLLS!" O esperar que la mercadotecnia esté mandando los mensajes correctos a targets incorrectos.


--2--

Cierto viernes en la tarde-noche salí, como es costumbre, al centro de Coyoacán por mi Jarocho. Entre mis múltiples vueltas al jardín Hidalgo acabé cerca del arco que antes delimitaba el amplísimo atrio de la iglesia de San Juan Bautista (osea, el arco ese que está cerca de la fuente de los coyotes). Iba yo con mi capuchimoka frío y atrás de mí, pegaditos al arco, venía una pareja en las melosidades y cursilerías propias de los enamorados. 

Yo con mi café y ellos con sus arrumacos veníamos en paz hasta que...
-"¡CUIDADO!" -gritó desgarradoramente un niño. 

Volteamos, por supuesto, preocupados para todos lados y resulta que el nene estaba encaramado en el arco viendo casi con terror hacia abajo. El novio acabó de dar el paso que dejó a medias y la cara del niño pasó de preocupación a una tremenda frustración mientras con mucho pesar en la voz decía "Aaay, ya lo pisaron". De haber sido un cómic en su globito hubiera salido un " :'( ".

Ahora, a voltear al piso. Ni perros, ni gatos, lagartijas, caracoles, corcholatas, juguetes, ramitas... nada que pisar. Es más, ni plantitas salían de las baldosas. Pero el niño se dio la vuelta, muy indignado, y no parecía tener intenciones de bajarse pronto.

El mundo nunca sabrá qué fue lo que el novio destruyó tan casualmente al pisar una baldosa desnuda.


--3--

Un día de reunión familiar llegaron con una prima una de sus amigas y su hija. La nena, como todos a esa edad, tiene doble pila recargable con el sol y en una aburrida reunión de adultos la pobre ya no se hallaba. Su mamá, para calmarla, la hizo bailar, le dio una florecita de alambre con peluche y finalmente le hizo un acto de magia, desapareciendo y volviendo a aparecer entre sus manos una moneda de $5.

La nena fue entonces de uno en uno con los adultos (los conociera o no) sin soltar su florecita, diciéndoles "hazme magia" y todos, que se habían fijado en el truquito, repetían la misma suerte mientras la peque con todos se asombraba.

Yo, sin embargo, que estaba revisando el celular, no vi la lógica del truco y cuando me tocó mi turno de hacerle al Chen Kai tuve que responder "ay nena, pero yo no se hacer magia".

Ella nomás peló los ojos, se me quedó viendo y corrió flor en mano a pegarme en el hombro a la voz de "¡¿Como?! ¡¿Como?! ¡¿Coooomo?!" para diversión de chicos y grandes.

Total que le hice el truquito como Dios me dio a entender y me salió. La nena puso cara de "guau" como con el resto de los magos de la sala y después de haberme golpeado en público, corrió y me abandonó por el siguiente en la fila.

Mujeres. Por eso no ando con ellas.


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Oyendo: SBTRKT - Hold on



We can be heroes


Cuando se puede, y a veces hasta cuando no, los viernes en la noche acabo mi semana tomándome un café de El Jarocho, sentadito en alguna de las bancas del centro de Coyoacán.

Uno de esos viernes me tocó sentarme en las escaleras que dan al quiosco, que tiene tiempo cerrado por remodelación. No era yo el único sentado en las escaleras y, como todos estamos ahí para disfrutar de una de las plazas públicas más bonitas de la ciudad, estábamos todos en sagrada paz viendo a los niños jugar correteando palomas o jugando con los globitos.

Estábamos, pues, disfrutando de la vida contemplativa cuando pasó una parejita de enamorados y el chico, con todo el desparpajo de quien está seguro de que lo que hace está bien, tiró su envase de refresco al piso. Así, sin más. Los que ya teníamos conciencia de que el muchacho era un absoluto puerco pusimos cara de infinito desprecio, pero seguimos sentaditos y en lo nuestro. 

Sin embargo, el ruido del PET al caer hizo que volteara un chiquitín de no más de cuatro años y baberito amarillo. Arrastrando a su Rayo McQueen y con los pasitos de cuando uno apenas está empezando en el noble arte de caminar erguido, corrió hacia la botella y la levantó del suelo. Nada fuera de tono: uno esperaría que se pusiera a jugar con ella, o la lanzara, o le gritara a sus papás para que vieran su tesoro, pero el tenía otros planes.

Sin pensarlo mucho corrió dando de gritos, por supuesto seguido de sus nerviosos papás. Y así dando de gritos alcanzó a la parejita (que ni cuenta se había dado) y le extendió al chavo la botella en completa actitud de darle algo que se le había caído.

El muchacho se puso de veinte colores cuando vio a un nene regresándole la botella que había tirado en la calle, pero tomó el envase un segundo antes de que los papás del bebé llegaran por el gritando "¡No! ¡Espera!". El niño no entendía el alboroto y cuando lo regresaron al piso siguió jugando con McQueen, tan fresco el. Algo se dijeron los papás y el novio y lo unos regresaron a su labor de guardaespaldas mientras los otros siguieron caminando fuera de la plaza.

Los que vimos la escena nos quedamos helados. Sin saberlo, el amiguito había hecho lo que veinte adultos a su alrededor pensamos pero no nos atrevimos a hacer. Ya no supe si el chavo fue a tirar su botella a un bote o al piso dando la vuelta a la calle, preferí quedármele viendo a nuestro héroe ser feliz persiguiendo palomas.

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Oyendo: Arcade Fire - Sprawl II (Mountains beyond mountains)



30 días, 30 juegos: Último nivel (Mi juego favorito)


Así es como llegamos al final del conteo. Han sido todos muy amables en llegar hasta acá y dedicar su tiempo a leerme.

Pero ahora, a lo que nos truje.

Con un gran GRAN diseño de dungeons y de escenarios, una historia fenomenal con muchos subplots igual de interesantes, uno de los mejores OSTs que se han creado, personajes carismáticos (aun los NPCs), un malo que no es tan malo y acabas por entenderlo y un replay value altísimo, no es que yo sea fan, pero es uno de los mejores juegos de todos los tiempos.

¿Recuerdan que puse que la frase de JENOVA era mi segunda favorita? La mera mera viene a continuación en las palabras de su enigmático creador:



Lo único que no tiene Chrono Trigger para Super Nintendo, es una secuela a Cross (que es un gran juego también, aunque no como el primero). Pero no importa, seguirá siendo mi juego favorito por muchos, muchos años más.



30 días, 30 juegos: Nivel 30 (Mi juego más odiado)


La entrada del día de hoy, damas y caballeros, tiene que ver más con las propias habilidades que con el juego en sí.

Verán, yo soy bastante bruto para los movimientos rápidos de cámara. Y más si los tengo que controlar yo, además de ponerle atención a otras tantas cosas como el enemigo, el mapa o disparar. Mi cerebrito puede procesar las siguientes tres tiradas de un RPG, pero nomás no puede jugar un FPS. En lo que ajusto la cámara, saco el arma (o le cambio el cartucho), identifico al más cercano... ya me mataron tres veces.

Así que trato de evitar el género. Pero para tener un culpable a quien decirle que es mi juego más odiado les propongo este, que tuve que jugar en campaña un día que no podíamos hacer otra cosa (y por supuesto perdí todas las veces):



Sí chiquitines, Halo para Xbox nos sirve de chivo expiatorio en esta ocasión. Ni modo, no es monedita de oro.

Último nivel: Mi juego favorito



30 días, 30 juegos: Nivel 29 (Mi personaje favorito)


Muchachos van, muchachos vienen. Han estado Link, Zelda, Mario, Cloud, Aeris, Locke, Terra, Quistis, Boo, Vivi, Zero.

Pero este muchacho siempre me cayó bien. Aún cuando lo único que hacía era parpadear.

Con el tiempo fue aprendiendo nuevas habilidades y, para cuando llegó el tiempo en que podía disparar una carga importante de energía y barrerse, me cayó mucho mejor: Era poderoso, ágil y carismático.

Ya después pasaron una serie muy chafita de el, pero de esa tratemos de no acordarnos por favor. No me gusta recordar a Megaman, de Megaman 4 para NES con el doblaje angelino que le pusieron.

¿Pero a poco no les cae bien? Aun cuando solo sonríe en sus iconitos de 1-up.



Tiempo después salió la serie X, pero yo seguí siendo fiel a la saga clásica. Es más, después de X4 ni me acuerdo ni me interesa acordarme... esa historia valió completamente. En cambio, el blue bomber de la serie original siempre será mi personaje favorito.

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30 días, 30 juegos: Nivel 28 (Mi banda sonora favorita)


Antes de que los soundtracks de los juegos se hicieran con orquesta y calidad estéreo, y antes incluso de que las canciones que oíamos en las escenas tuvieran un nombre por sí mismas, hubo una época en que éramos muy felices con los bleeps que salían de las consolas. Aunque nuestros papás seguro no tanto.

Como sea, desde que Mario Bros. nos hizo oír su famosa melodía han habido soundtracks que nos han emocionado muchísimo. El que yo vengo proponiendo, damita, caballero, tiene más de 20 años y me sigue gustando cantidad.

Me lo se de memoria, desde la elección de escenario hasta la música para los passwords. Tengo las canciones originales en el iPhone y muchos, MUCHOS remixes: desde rockeros hasta de piano pasando por cosas muy raras.

Seamos honestos, una de las canciones que componen mi banda sonora favorita es sin duda una de las más remezcladas en la historia de los mixes de música de juegos. ¿O no?

Y sin embargo, cuando me preguntan cual canción de entre las poquitas que tiene Megaman 2 para NES es mi favorita, siempre responderé que es esta:


Yo no se que tiene esta bonita colección de sonidos que la sigo oyendo con el mismo gusto que cuando lo jugué por primera vez. Hace unos 18 años.

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30 días, 30 juegos: Nivel 27 (Mi frase favorita)


Esta es mi segunda frase favorita de un juego. Pero qué hacer, el otro juego ya está en esta lista.

Para el caso, lo que me gusta de esta frase es que hasta antes de leerla el juego iba bien. Después de leerla, hacerte preguntas de cómo, por qué y a qué chingada hora, y que no te quede claro que lo que acaba de suceder en los últimos 10 minutos es real, el juego toma una dimensión diferente.

"Beacause you are... a puppet."
- Jenova, Final Fantasy VII (Playstation 1)
(Sí, así dice. Ustedes discúlpenla, el inglés no se hablaba en la época de los Cetra)



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30 días, 30 juegos: Nivel 26 (Juego que conozco de memoria)


Dios sabrá cuantas veces he jugado este juego. Junto con otro juego, más mainstream, comparte el top 1 de mis favoritos de esta saga.

Me llevaba la consola a la escuela para avanzarle y es, según mis cálculos, el único juego por el que saqué el Game Boy de mi casa para poder seguir jugando y no perderme detalle. Sufrí con el jefe final gastando flechas a lo idiota hasta que descubrí que con tres boomerangs se muere y da paso a uno de los finales más tristes de la historia. DE LA HISTORIA, LES DIGO. Estoy seguro que puedo jugar la cadenita de trueques casi sin equivocarme, conseguir todos los caracoles... bueno, jugarlo al cien.

Y si me ponen esta canción chillo. Sin broncas.


The legend of Zelda: Link's awakening para Game Boy es un juego que conozco de memoria a tal grado que la última vez que lo agarré llegué al dungeon nuevo, sin exagerar, en menos de tres horas.

Y me sigue gustando un montón.

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30 días, 30 juegos: Nivel 25 (Juego que nunca pude jugar)


Para efectos prácticos, digamos que nunca lo pude jugar.

Pero la verdad es que lo jugué. Una vez.
Lo renté y recuerdo que mis primeras cuatro batallas fueron contra monnos que parecían ser jefes finales, así grandotes y super ojeis. Y luego, la historia dentro del juego me dijo que sí, eran los jefes finales... si el juego hubiera ocurrido cien años antes.

El juego me enganchó pero tuve que regresarlo. Cuando pude volver a convencer a mi mamá de llevarme a rentar el juego... ya no estaba.

Y así, perdido, ha estado los últimos 15 años. Lo he tratado de localizar en Pericoapa, en Blockbusters, con amigos, en internet... y parece que la única copia en México de Lufia & the fortress of Doom, para Super Nintendo, me tocó de chiripa. Y mientras no lo encuentre (o no hagan un port para DS) no se me va a quitar la espinita de jugarlo de nuevo. Mientras tanto, seguirá estancado como un juego que nunca pude jugar.



¡Bueno, mejor le hicieron un remake a Lufia II para DS! Ahí si lo ven avísenme, ¿no? Mi SNES todavía funciona.


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Estudiábamos juntos. Éramos buenos amigos. Y además, teníamos el mismo juego.

La única falla es que yo le dedicaba más tiempo al juego que el, entonces iba más adelantado.
Y digo falla porque, para variar y citando al Chapulín Colorado, se aprovechaban de mi nobleza.

La mitad del juego la pasó el conmigo al teléfono soplándole los cuartos de los calabozos de memoria (qué memoria, oiga usted... eran otros tiempos y había menos en qué preocuparse). Hasta que un día nos agarramos de malas y el me exigió que lo ayudara en un momento en donde estaba ocupado, yo le dije que no tenía por qué ayudarle, me dijo egoísta, algo más habré dicho yo y colgamos, muy enojados. 

Y el Ice Palace se le quedó a la mitad. No se si lo haya pasado pero de que es difícil, lo es.



En fin. Con todo y que The legend of Zelda: A Link to the past para Super Nintendo es el juego gracias al cual me peleé con alguien, fue de las primeras veces que defendí mi posición y evité seguir dando mi tiempo contra mi voluntad. 

Y la costumbre ya no se me quitó.

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Es muy extraño que dos ex y un, eh, ¿pretendiente? estén ligados por la misma saga de juegos. Debería enfrentarlos o algo.

Pero bueno, no es el objetivo de este post. Casi.

Estudiaba japonés y con nosotros estudiaba con un güerito que venía de Veracruz. Un día me invitó a repasar para un examen a su casa, y luego a comer, y luego a ver Locomotion, y así ya una temporada de la escuela mejor me pasaba a su casa directo. El no me dijo nada nunca de alguna intención nonsancta conmigo aunque yo no me hubiera opuesto, aun cuando era muy notoria esa tensión de los silencios incómodos.

Pero lo interesante es que, después lo pude racionalizar, no me lo decía pero me lo demostraba con cositas. Tan raras y tan sutiles que pasaban desapercibidas: el me hacía de comer, ponía mi -nuestro- anime favorito en japo para practicar, y me enseñaba lo que era importante para el: las luchas y las maquinitas.

Y entonces tardes enteras las pasamos en The king of fighters '99 en la farmacia de la esquina. Yo medio enamorado y el medio bruto, que no se daba cuenta. Con el aprendí como Whip puede ser una gran perra, bien manejada, mientras me contaba a qué huele el tamarindo cuando se está cosechando.



El tiempo nos alejó, desafortunadamente. Dejé de estudiar japonés y me volqué de lleno en la danza, perdiéndole el rastro. Pero aunque el juego gracias al cual conocí a alguien sale cada vez menos en las retas, cada que hago un cancel con Whip en versiones posteriores me acuerdo de un veracruzano de ojos color miel y risa coqueta.

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Algunos de ustedes ya lo sabrán y para los que no, mi mamá hace un rato que en estas partidas de la vida decidió ya no hacer respawn.

Pero no importa, los detallitos me la recuerdan (en el buen sentido) todos los días.

Verán: Mi mamá, ya se los conté, me enseñó a jugar Backgammon. Mi papá me enseñó a mover las piezas del ajedrez y entre los dos me enseñaron a jugar dominó y cartas. ¿Qué pasa cuando a estos dos señores les pones un control en las manos?

Se ponen a jugar Tetris para Nintendo, por supuesto. 

Entre los cuatro de la casa se organizaban retas de Tetris. Arturo, que debió tener 10 años o algo así, perdía y se desesperaba. Yo daba un poco más de batalla pero casi siempre las retas acababan en encarnizadas batallas entre mi papá y mi mamá que terminaban, siempre, con un beso. O con ellos jugando por la noche ya acostados y en pijama hasta que decían "basta"... hasta el día siguiente.

Y entonces se oía a mi mamá tararear por el pasillo de la casa esta bonita canción:



Y si les contara, además, que mi papá es la única persona que he visto llegar a nivel 11 en Tetris de Game Boy, creo que sí me entienden por qué el invento de Alekséi Pázhitnov es un juego que me recuerda a alguien en especial.

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Ya hablamos ayer de Mario, que lo jugábamos cuando mi hermano y yo éramos unos polluelos, pero hay más juegos que nos podían divertir por horas.

El juego que nos reúne hoy, amiguitos y amiguitas, venía en double pack en el mismo cartucho. Pero las reglas nos dejan poner solo uno, así que después de una consulta rápida acerca de cual nos apendejaba más les traigo esta bonita reseña.

El concepto es simple: En la pantalla te ponen varios de entre cuatro ingredientes para hacer una hamburguesa y luego, de memoria, tienes que replicar el orden de los ingredientes. ¿Fácil, no?

Ahora háganlo brincando encima del Power Pad.


Short Order para NES (que salió junto con Eggsplode!) es de esos juegos de mecánica extra simple pero con un alto nivel de diversión que tan bien le han salido a Nintendo desde siempre. Tan adictivo y tan familiar, que mi mamá se sentaba en la sala a vernos jugar y (en nombre sea de la verdad) a soplarnos cuando ya no nos acordábamos del ingrediente número 5. Si ella hubiera sido más hábil físicamente, no tengo duda que se hubiera trepado al tapete a intentarlo ella misma.

Este, por supuesto, es solo un juego que recuerdo de la infancia, hay muchos más. Pero estoy seguro que de este no se acordaría nadie y en este momento alguien tiene una sonrisota diciendo para sí mismo "¡Si es cierto!".

PD.- No le digan a Saucedo: http://www.youtube.com/watch?v=jQpBX4W_1GU

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30 días, 30 juegos: Nivel 20 (Juego que me recuerda un lugar)


Tuvo muchas configuraciones mientras estuvimos ahí, pero la que tengo pegada a un videojuego es más o menos así:

Junto a la ventana, en una esquina, la tele Sony café, grande, de botones plateados con plantilla, encima de una mesa con una mantilla que había tejido mi mamá. A un lado un librero café de novopan delgadito que apenas aguantaba varias enciclopedias y figuritas de porcelana. Los sillones de peluche negro, desvencijados, rotos de las esquinas, pero comodísimos. A modo de mesa de centro, un terrario redondo, grande, con una planta en medio que estaba a punto de secarse entre que no le daba el sol y que me trepaba encima. Unas cortinas amarillas plegadas adornaban la ventana por donde todas las tardes entraba el sol. Y en esa sala que nos vio hacer mil travesuras y sufrir con las tareas, estábamos mi hermano, mi papá y yo, entretenidísimos intentando pasar el nivel 1-3 de Super Mario Bros. para Nintendo, el juego que me recuerda un lugar que ya no existe más.



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Recuerdo una cocina. Recuerdo horas y horas en la madrugada compitiendo a ver quien ganaba más veces. Recuerdo un "¿como va ese combo?". Recuerdo un beso en cada Player Select

Recuerdo unas máquinas en Plaza Río. Recuerdo un "déjame a Kula y escoge los otros dos". Recuerdo que entre los dos le ganamos a cinco, seis, varios chavos al hilo. Recuerdo la cara que pusieron cuando nos fuimos del lugar mientras nos dábamos un beso.

Recuerdo que pensé que tenía el novio más increíble del mundo, que partía madres con Iori mientras me decía "te quiero".

The king of fighters 2002, el juego que me recuerda un momento especial (o muchos).



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30 días, 30 juegos: Nivel 18 (Juego más raro que he jugado)


A M.C. Escher, muchachos y muchachas, lo conocemos todos. Quizá no por nombre, pero sí por alguna de sus obras.

Bien. Ya que lo vimos y lo recordamos, ahora visualicen ese concepto en un juego. ¿Ya? Bueno, ahora háganlo blanco y negro, muy minimalista. ¿Correcto? Por último, pónganle de fondo música de violín. ¿Listo? Bueno: Existe. Se llama Echochrome, para Playstation 3 y PSP.


El juego, como pueden ver, es complicado al principio ya que tanta no-linealidad lo apabulla a uno. Pero una vez que le hallas la lógica, es terriblemente divertido y muy adictivo... aunque el soundtrack con violín (muy bueno, nadie lo niega) a veces choca con lo que estás viendo en la pantalla. Por eso se gana, creo que por mucho, el título del juego más raro que he jugado.

Si tienen chance de conseguirlo, háganlo; vale la pena poner a correr a la ardilla un rato.

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Desde que me dijeron que tenía que ver con la mitología japonesa, tan simbólica, me dio curiosidad. Cuando supe que era en cel-shade, me emocioné mucho. Cuando me dijeron que estaba buenísimo, corrí a comprarlo.

Y la verdad es que ni necesité leer reseñas. El/la protagonista es muy carismático a pesar de no decir nada más que ladridos (pero da mucha ternura verlo bostezar), la historia que atrapa, los cinemas grandiosos y la estética como de un rollo de Sumi-e continuo bien complementado de CINCO discos de un maravilloso soundtrack. Armas, gags, competencias, sidequests, replay value... todo está ahí, bien hechecito.

Pero lo más sorprendente es la manera en que acomodaron las leyendas japonesas para que formaran un continuo de la misma historia: Amaterasu, Urashima Tarou, Orochi y Susano-wo, los doce animales del zodiaco, Izanagi e Izanami, los Hakkenshi (ocho guerreros caninos). Mas aún, todos sirven a una historia más grande en la que todos tienen que ver, de una manera u otra. Eso de darle un toque pop a la mitología, darle un twist a las leyendas para que quepan en el mismo jarrito y además no morir en el intento es de esas cosas que se aplauden de pie. Y es bien divertido.

Entonces, gamers y geekettes, acabamos por concluir que el juego que más me ha sorprendido es Ôkami para Playstation 2.

¿Y como no, con maravillosas escenas de batalla como esta?

(La canción en 1:48 se llama "Twin devils Moshirechik and Kotanechik", en caso de que quieran)

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30 días, 30 juegos: Checkpoint (Niveles 1 al 16)


Pues sí, muchachos, muchachas y… bueno, todos en general.

Hemos llegado a la mitá del conteo. Y como en todo buen juego de plataformas hay que tener un checkpoint por cualquier cosa que suceda de aquí al final.

Revisemos pues la lista de niveles que hemos avanzado hasta ahora:

Nivel 1: Mi primer videojuego
» Backgammon (Intellivision)

Nivel 2: Juego que estoy jugando
» The elder scrolls V: Skyrim (Playstation 3)

Nivel 3: Juego más adictivo
» Bejeweled (iOS)


Nivel 5: Juego más desesperante
» SailorMoon Super S (Super Famicom)

Nivel 6: Juego que me ha hecho reír
» 3D dot game heroes (Playstation 3)

Nivel 7: Juego que me ha hecho llorar
» Final Fantasy IX (Playstation 2)


Nivel 8: Juego que me ha espantado
» Mortal Kombat (Arcade)


Nivel 9: Juego que nadie creería que me gusta
» International Super Star Soccer De Luxe (Super Nintendo)


Nivel 10: Juego que jamás creí que me gustaría
» The legend of Zelda: Windwaker (GameCube)

Nivel 11: Juego que me apena admitir que juego
» Gardens of time (Facebook)


Nivel 12: Juego que me recomendaron y me gustó
» Bust-A-Move/Bust-A-Groove (Playstation 1)

Nivel 13: Juego que me recomendaron y NO me gustó
» Parasite Eve (Playstation 1)


Nivel 14: Juego que me obligaron a jugar
» WarioWare: Smooth moves (Wii)


Nivel 15: Logro más grande que he hecho en un juego
» Teenage mutant ninja turtles IV: Turtles in time (Super Nintendo)

Nivel 16: Juego que más me ha decepcionado
» Final Fantasy X (Playstation 2)

Falta la última parte del conteo. ¡No se despeguen! Hay emociones para todos.

Y si quieren entrar en la convocatoria del conteo, no es tarde aún. Revisen las bases acá y cuéntenle al mundo de los juegos que los han marcado



30 días, 30 juegos: Nivel 16 (Juego que más me ha decepcionado)


Lo que es, es. Y lo que no, pues no.

Después de un juegote como Final Fantasy VII (hasta acá se oyen las voces de ¡sobrevalorado!) hubo un tropiezo ligero con FF8. Al final resulta ser un juego bueno, a secas. Pero después vino el grande, grandioso FF9 y todo fue risas y llantos.

Muy bien. Al parecer Square aprendió la lección ¿verdad? ¿VERDAD?

Pues no, no lo hizo. Viene Final Fantasy X para Playstation 2 y el diseño de personajes es bueno, pero le falta carisma. Los cinemas, aceptémoslo, se ven plásticos. La historia es floja y está manejada ambiguamente. Es un juego mayoritariamente lineal (preludio a FF13), NO TIENE MAPA (really? ¿En un FF?), los Al-Bhed no tienen peso (aunque podrían haberlo tenido), el sistema de peleas está de hueva, el Sphere grid es el peor sistema de grindeo de un FF, las voces en inglés están espantosas y... bueno, ¿el Blitzball QUÉ?

Con todo y que Jecht sea un gran DILF, a FFX le resultaron contraproducentes las "mejoras" que pusieron para modernizarlo o distinguirlo del resto de la saga, amén de que la música no resulta tan memorable. Creo que esta es de las pocas, poquísimas canciones que se salvan del juego:


(La canción se llama "Movement from green")

Se nota mucho la ausencia de Hironobu Sakaguchi y Nobuo Uematsu. Y por eso, de la saga, este es el juego que más me ha decepcionado.

De su secuela pop idol style mejor ni hablemos.

Siguiente nivel: Juego que más me ha sorprendido




¡Más noventas para ustedes!

En esos tiempos cuando si querías jugar con alguien tenías que ir a casa de ese alguien, un amigo iba a mi casa a jugar conmigo en el Super Nintendo y en algún momento nos hicimos realmente buenos.

TAN buenos, que un día vimos un récord del menor tiempo en acabar un juego (lo que en 201x sería "speedrun time") que yo tenía, dijimos "nosotros lo podemos hacer mejor"... y lo hicimos.

Verán, cuando Club Nintendo era buena en algún momento hubo una sección de récords donde la gente mandaba sus mejores logros por correo postal apoyados con una fotografía impresa de la TV de rayos catódicos (si alguien se perdió en los anacronismos, googléele). El récord del que hablamos era terminar el juego en 30 minutos y nosotros, lo recuerdo aún, lo hicimos en 28:31 minutos.

Lo único que falló para documentar el logro más grande que he hecho en un juego es que no teníamos una cámara a la mano. Así fue como nuestro récord en Teenage mutant ninja turtles IV: Turtles in time para SuperNES nunca oficialmente sucedió.


Pero bueno, están ustedes que lo están leyendo ahora. 15 años después.

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30 días, 30 juegos: Nivel 14 (Juego que me obligaron a jugar)



Hace una cantidad no tan grande de tiempo entré a una comunidad de asiduos jugadores de videojuegos cuya característica en común es que todos gustan de constituir relaciones de pareja homoeróticas. Gaymers, pues.

Algo que no sabía es que tenían una novatada. Cuando un nuevo muchacho entra a la comunidad y va a una reta por primera vez, en ese tiempo se acostumbraba que pasara a bailar este juego y pasara los tres niveles de dificultad sin perder más de tres veces. En caso de que no quisiera (o perdiera sus tres chances) se le hace la atenta invitación a dar un karaoke show cantando una canción de pop de plástico. No se qué pase ahora (pues ya me salí) pero la verdad es que cuando uno lo ve es extremadamente divertido.

Yo, por fortuna, no tuve que dar show enfrente de todo mundo: El primer día que yo fui a una reta se les olvidó que era nuevo y nadie me dijo nada. Ya fue hasta una reta en petit comité que alguien se acordó que yo no había pasado y tuve que tomar mi turno. Pero todo estaba controlado: Es un juego de ritmo y peores cosas me han hecho seguir en los ensayos de folklor:



No me hizo feliz el momento de "TIENES que pasar esto" pero cuando vi de que se trataba con gusto lo hice a la primera. No lo había jugando antes pero después de probar varios minijueguitos de WarioWare: Smooth moves para Wii, el juego que me obligaron a jugar, se convirtió en un asiduo de esas retas.

¿No lo han jugado? Están rebuenos los juegos, y de a cuatro personas es un desmaaadre.


Siguiente nivel: Logro más grande que he hecho en un juego




Un caso más de los noventas llega para ustedes cortesía de 30 días, 30 juegos, damita, caballero.

Venía yo de Final Fantasy VII, que además de ser de los primeros juegos que me compré con el sudor de mi frente lo exploté hasta decir basta. Era normal que alguien dijera "Hey, te gusta Square, ¿verdad? Acaban de sacar un RPG, o esas cosas que te gustan a tí" y yo corriera a comprarlo.

¡Dos discos! Mi madre, debe de ser un gran juego. El intro, al menos, lo es:



...pero el resto del juego no. A mí me parece que es flojo, cuando menos. Como libro (ya que está basado en uno) seguro es interesante, pero creo que no es lo mío correr y correr por habitaciones vacías hasta ver si encuentro algo, además de que las esporádicas apariciones de Eve no le dan emoción al juego y sus diálogos son sosos.

Así fue como después vendí (o intercambié, ni me acuerdo) Parasite Eve para Playstation 1. Creo que lo vendí en un GamExpress por 200 pesos o una cosa por el estilo.

Fue entonces, hasta que jugué un juego que me recomendaron y no me gustó, que entendí que Square no siempre podría hacer juegos buenos, cosa que corroboré muchos años después y será documentado en esta lista a su debido tiempo.

Siguiente nivel: Juego que me obligaron a jugar




Ya no recuerdo quien me lo recomendó, pero estoy seguro que fue en la secundaria. Ya saben, esa época cuando no había IGN, GameInsider, Meristation ni Twitter. Ah, 1998.

Los movimientos eran divertidos, y los personajes rechistosos. Recuerdo que traía pleito casado con un amigo que siempre me ganaba avendándome un especial para no dejarme hacer mi solo, haciendo que perdiera. Y la música. ¿Que sería de estos juegos sin una música espectacular? No había torrents, o MediaFire, o Amazon, pero sí Sound test dentro del juego. Conectando la salida de audio a una grabadora me hice de todas las canciones en un cassette que ponía en mi walkman una y otra vez. Los noventas, les digo.

Por si no lo han notado, era yo muy feliz con el juego que me recomendaron y me gustó lo suficiente para comprar la segunda parte también: Bust-A-Move (Bust-A-Groove) para Playstation 1.

Mi canción favorita del juego, por si tenían el pendiente, es esta. Sin asociaciones raras, gente, por favor.



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Hay que empezar con una aclaración. Eso de los gustos culpables no se me da a mí. No me da pena decir, por ejemplo "Me gustan los primeros dos discos de Fey", en primera, porque los demás son terribles y en segunda porque nadie debería avergonzarse de lo que le gusta.

Pero eso es otro tema. En cuestión de juegos tampoco tengo empacho en decir lo que juego. Sea bueno o malo, trillado o desconocido.

¿Es que la categoría se va a quedar desierta? No, le tenemos un juego para hoy también. Pero la pena no viene del juego per se, sino del hecho de que criticaba los juegos de su estilo, y al final me he quedado rezagado de mis vecinos por mucho.

¿"Vecinos", dijo? Si, en este juego también hay vecinos, pero no es una granja; es un jardín pero que tiene la misma mecánica de Farmville: Para construir más cosas necesitas pedirle a tus vecinos materiales, aunque el juego en sí se trata de descubrir cosas escondidas y encontrar diferencias.

Altamente adictivo y con un nivel importante de reto (además de misiones divertidas), el juego que me da pena admitir que juego (porque ya hace tiempo que lo tengo un poco abandonado) es Gardens of time, para Facebook.

Si por ahí algún alma caritativa también lo juega... agrégueme, ¿no? Me quedé a un vecino de tener mi jardín de 19x19.



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Había una gran campaña de desprestigio contra este título. "Demasiado aniñado", le dijeron. "No sigue la tendencia actual", gritaron. Y a todos se nos olvidó que Nintendo hace juegos divertidos, que no necesariamente significa juegos visualmente impactantes.

Así que me fui con la finta y no quería entrarle. Después de dos juegos de gran realismo, lo veía como un retroceso. Pero mi hermano no lo vio así, afortunadamente. 

No estoy seguro de como llegó el juego a la casa, pero un buen día llegué y mi hermano lo estaba jugando, ya empezado. Nomás por chismoso me quedé, a ver que era lo que iba a criticar después (en ese entonces el verbo trollear no había nacido). Pero me gustó el gameplay, la música y el manejo del personaje. Así que ya luego pedí permiso para jugarlo. Hice un archivo y fue después de ver esto que dije "de aquí soy":



Sobrepasé a Arturo. Recorrí todas las islas Dominó. Acabé el juego y me sorprendí mucho con las revelaciones de los últimos 20 minutos. Y así fue como un juego que jamás creí que me gustaría acabó siendo uno de mis Zeldas favoritos, The legend of Zelda: The windwaker para Gamecube.

Y ahora me sorprende que tanta gente lo desprecie solo porque los personajes se vean "deformes" o "chibis". Lo mismo pasó con FF9 y quien no lo ha jugado se pierde de un titulazo.

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Si usted me conoce de tiempo atrás, o me sigue en las redes sociales, no ha visto nunca que yo hable de este juego. Es más, ni siquiera del género.

Pero por increíble que parezca este juego me divertía mucho back in the day. Como con la mayor parte de las cosas que juego, no era bueno pero me divertía horrores. Y eso que jugaba nada más con los mismos tres monitos, mi hermano y dos amigos.

Nunca entendí mucho del sistema de juego y de la asignación de estadísticas, pero creo que ellos tres tampoco, así que solo nos limitábamos a hacer modificaciones a los colores predeterminados y jugábamos a nuestro propio torneo, con público chiflando y árbitro mala onda y todo.

Ningún otro juego de futbol (quizá con la excepción de Mega man soccer) me atrapó de esa manera después, con todo y las gráficas ultrarealistas y las narracioneeeees mexicanas. Este título, estarán de acuerdo los que lo jugaron, tiene ángel.

Así es como, damas y caballeros, llegamos a la conclusión de que el juego que nadie creería que me gusta (y a veces ni yo) es International superstar soccer deluxe para Super Nintendo.

¿A poco no era redivertido oír ladrar al árbitro perro?



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30 días, 30 juegos: Nivel 8 (Juego que me ha espantado)


Es menester empezar diciendo que soy la peor persona para ver una película de terror. Soy de los que grita cuando salta algo en la pantalla, sea un gato o un asesino serial. Más aún, a la hora de jugar me clavo tanto que si en la pantalla sale algo que no tenía previsto y el control tiembla pego un gritito. Así como Flanders.

Pero basta de mí. Para bien o para mal, el juego de hoy no es propiamente de terror, pero en su época no había nada, así nada, para compararlo y por eso es que era tan impactante.

La primera vez que me acerqué a ver jugar este título en arcadias debería tener cerca de 10 años. Recuerdo que el principio de la pelea me pareció absolutamente normal, pero al terminar... bueno, digamos que entre el realismo de las gráficas y el primer Fatality que vi en mi vida me costó trabajo dormir. Mucho.

Con el paso del tiempo me fui acostumbrando y ahora me gusta mucho jugar la saga de peleas (el spinoff de Plataformas no me hizo feliz) pero siempre recordaré que el primer juego que me ha espantado fue Mortal Kombat para arcade.

¿Cual fatality fue el que me causó ese trauma hace casi 20 años? Se lo muestro a continuación:



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30 días, 30 juegos: Nivel 7 (Juego que me ha hecho llorar)


Leyendo un poco los demás posts del día 7, veo que a la gente le cuesta trabajo aceptar que ha llorado con un juego, así como se llora con la novela o con una película. Yo, como soy recínico, no tengo empacho en decir que he estado cual Magdalena con el control en la mano.

¿Con cual juego? Bueno, con varios. Pero como no se puede poner mas que uno en esta categoría escogí del que tengo más claras las referencias que me han hecho llorar.

Empezando con un sacrificio que convierte en piedra a un amigo, con unas criaturas construidas por el hombre acercándose por primera vez al concepto de "muerte", con un protagonista que aprende el valor de la individualidad y cerrando con su final que derrite al más estoico, sin pudor puedo decir que un juego que me ha hecho llorar, y de que manera, es Final Fantasy IX para Playstation 2.

Creo que es importante mencionar que FF9 es un juego que le da vueltas muy evidentes a la idea de Muerte como siguiente paso de la vida (y como vivir después de la muerte de alguien), y de búsqueda de identidad. A veces, incluso, al mismo tiempo. Sí, el tono del juego es melancólico y ligeramente oscuro, pero no lo hace mucho más espeso que el resto de los Finals. Solo quiere decir que el tema está mucho más presente.

Ahí les dejo el final. Si no lo han jugado, no les va a decir nada más allá que "Final de telenovela A". Si ya lo jugaron... bueno, se vale chillar y culpar a los ninjas cortando cebollas.



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30 días, 30 juegos: Nivel 6 (Juego que me ha hecho reír)

Quizá mas de uno de ustedes no lo conozca y no los culpo, yo llegué a el por casualidad. Algunos que si lo conocen quizá le hagan el fuchi por sus referencias-plagios descarados, pero la verdad es que yo los tomé como eso, como una gran parodia y no como algo de lo que debería de ofenderme.

Si no lo conocen, aquí les va: Resulta que el reino de Dotnia (got it?), que por decreto del rey cambió de ser 2D a ser 3D pero sin modificar su apariencia pixelada, se ve amenazado por el Dark Bishop Fuelle, que intenta revivir al Dark King Onyx, sellado desde antaño en un orbe. El protagonista, como nieto del héroe que selló al Dark King, tiene como su deber hacerse con el poder de los otros 6 orbes (guardados por sabios) para tener la habilidad para derrotar a Fuelle.

Si usté es gamer y tiene más de 20 años, ¡felicidades! Ha usted leído la historia de Zelda: A Link to the past. Pero las referencias no acaban ahí: Hay boomerangs, arcos, un grappler, una especie de Death Mountain, un Forest Maze... me entienden.

Lo chistoso del juego es, creo, precisamente que estás jugando Zelda pero llevado al absurdo. Tiene algunos diálogos retebuenos (una chica se queja de que a partir de que se ven en 3D  tiene que barrer más porque se ve más polvo), situaciones fuera de lo común (como un par de bailarinas exóticas perdidas que en un subquest te piden sales para baño), la capacidad de crecer de nivel tus cerca de 30 espadas (que pueden abarcar el total de la pantalla) y la búsqueda por tener lleno tu bestiario equipando tal libro como espada y dando de librazos a los enemigos hasta que los registres.

Con todo, es un juego que tiene su grado de dificultad y que disfrutas mucho si la musiquita (acorde al tema) no te cansa. Tiene ángel, pues. No por nada un juego que me ha hecho reír (y mucho) es 3D Dot game heroes para Playstation 3.

¿Mencioné que en las pantallas de loading hay referencias a juegos retro como Double Dragon o Mega man?



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30 días, 30 juegos: Nivel 5 (Juego más desesperante)

Hay juegos que representan un gran reto pero lo hacen de manera que no lo sientes tedioso, sino como un "por mis pistolas que puedo". Este no.

Independientemente de que esté basado en mi serie favorita, debo de reconocer que es un título malito malito: Es un juego de peleas con una dinámica extraña; en algún momento puedes determinar las estadísticas de tu personaje (ya saben, stamina, fuerza, etc.), el control es PESADO y poco responsivo, los valores de los golpes son extraños, tiene varias escenas (incluyendo las mismas pero de día o de noche) pero solo como 3 o 4 tonadas y no muy buenas, y el diseño de "voz" (si se me permite la licencia) es malo.

Aun así, ver los poderes en acción es algo que los fans agradecemos, pero para sacarlos correctamente había que rezarle al santo de su preferencia. Ah, ¿mencioné además que el juego no salió oficialmente en América y estaba completamente en japonés?

Por todo esto, sin mucho temor a equivocarme, puedo decir que aunque he jugado títulos de peleas más pesados, el juego mas desesperante que me tocó fue Sailor Moon Super S para SuperFamicom.

¡Cuidado! ¡Tiene un modo de historia! Lamentablemente como no entendía una gota de japonés en ese momento no le entré pues había que leer lo que ponía en la pantalla. ¿Me pregunto quién será el jefe final?



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30 días, 30 juegos: Nivel 4 (Juego más aburrido)


Ah.

Usualmente a todos los juegos les encuentro algo divertido o algo que me haga regresar a ellos. Pero con este juego definitivamente no pude, por más que lo intenté.

Un amigo me lo intercambió por Okami para Wii (que, dicho sea de paso, no me gustó en la consola de Nintendo) y como nunca le había entrado a un juego de esta serie pero oía buenos comentarios de ella le entré para que no me contaran.  Aparentemente empecé con el pie izquierdo.

El prólogo no me atrapó, la primera persona es MALÍSIMA, los diálogos gachos, y en un momento dentro de las primeras dos horas decidí que este juego no era para mí, cosa que jamás hago en un RPG aunque todos sepamos que la historia arranca después de 10 o 15 horas de juego.

Y sin embargo ahí sigue, en la colección de juegos en la casa. No me animo a intercambiarlo por temor a que alguien más se arriesgue a jugarlo. Quizá un día que verdaderamente no tenga nada que hacer le entre de nuevo, pero por ahora es sano decir que el juego más aburrido del que tengo memoria reciente es Dragon quest swords: The masked queen and the tower of mirrors para Wii.

Tiempo después una amiga fan de la serie (que no tenía en ese momento) me dijo que ni ella le había entrado al juego. Eso debería decir algo.



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30 días, 30 juegos: Nivel 3 (Juego más adictivo)

Ya empezamos, damitas guapas y caballeros formales, con las dificultades.

La única restricción en la convocatoria de 30 días, 30 juegos es que no se repitan los títulos, así que para algunas de las categorías que vienen hubo que tomar decisiones acerca de si un juego quedaba mejor aquí o allá. Fue un ratito de acomodar títulos pero creo que salimos airados.

Como sea, aquí iba originalmente otro juego pero ya que estaba mejor en otro lado me quedé con este juego que, en sus múltiples avatares, me ha divertido muchas veces y me mantiene pegado a la pantallita un buen rato.

Curiosamente, su abuelito -Dr. Mario- no me capturó en su momento. Vaya, si era entretenido pero no me enajenaba como ahora. No fue sino hasta que un amigo me prestó su Blackberry y me enseñó a jugarlo que me di cuenta que era verdaderamente divertido, y en más de una ocasión me dijo "ya, suéltalo".

Cuando tuve un Nokia al que se le podían bajar los juegos desde la página de Telcel fui a buscarlo a la página... pero no estaba. Tuve que bajar una versión parecida, que tenía un modo de historia bastante cotorro que acabé rapidito rapidito. Ahora que traigo un iPhone creo que fue de las primeras 5 apps que bajé para mi teléfono y aun ahora cuando estoy sin mucho que hacer me meto al modo endless y me desentiendo del mundo un rato, no por algo el juego más adictivo que puedo jugar en un rato de ocio es Bejeweled 2 para iPhone.

Como suele pasarme con la mayor parte de los juegos, no soy bueno pero me divierto mucho. ¿Ustedes con qué juegos casuales se entretienen?



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30 días, 30 juegos: Nivel 2 (Juego que estoy jugando)

La gente que me tiene en Facebook lo sabe de sobra. Conseguirlo fue una verdadera odisea (involucró meses de espera y varias consultas al soporte de Amazon) pero valió la pena cada centavo de la espera. En realidad cada minuto, pues me salió gratis pero llegó 4 meses después de lo planeado.

El mes pasado, y con toda seguridad los dos o tres siguientes, casi todas mis actividades post-trabajo y post-ensayo estarán paradas tratando de exprimirle cada pedacito a este juego, que tiene un engine gráfico increíble, una historia central sencilla pero rodeada de historias secundarias y sidequests fenomenales, y una música que si bien no es tan buena es adecuada para el mood general del juego. Al principio le entré con miedo pues en general soy bastante malo con la cámara de los FPS pero después de un rato creo que me estoy haciendo bueno (o me estoy acostumbrando de menos).

Lástima que aparentemente escogí la versión que contiene más fallas. Dos o tres veces tuve que reiniciar la consola debido a pantallas congeladas, pero por el otro lado un glitch me permitió subirme a donde no podría y desde ahí maté a un bandido que me había estado costando trabajo. Unas por otras, pues.

Así que ya saben. La mayor parte de las noches de aquí a agosto que no esté en Facebook o Twitter es porque estoy matando dragones, pues el juego que estoy jugando es The elder scrolls V: Skyrim para Playstation 3.

Dato que a nadie le interesa: Mi arma favorita son los mazos y me estoy haciendo bueno en arquería. Digo, por si tenían el pendiente.



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30 días, 30 juegos: Nivel 1 (Mi primer videojuego)

Buenas muchachos.

Respondiendo al llamado de un amigo, este mes estaré publicando un post diario enlistando mis juegos.
La mecánica es simple: Por cada categoría solo habrá un juego y no se vale repetir títulos. Simple pero no sencillo; escoger solo un título por categoría cuando un mismo juego cabe en dos (o tres o diez) tuvo su grado de complejidad, pero salimos bien librados.

Si se quieren unir, el link a las bases y categorías es este.

Empezamos.

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No me pregunten como se compró o cuando, yo solo se que la primer memoria que tengo jugando algo en la tele es con un control remoto unido por un cable de teléfono a una caja café que hacía unos sonidos espantosos, extrañísimos, casi para dar terror, pero que se resolvían con bajarle el volumen a la tele.

Sí amiguitos: Mi primer consola fue un Intellivision. Y de esa consola de última generación (a mitades de los 80) lo que me divertía enormemente era jugar con mi mamá.

¿Jugar con mi mamá a los 4-5 años? Es que resulta que eso no era nada fuera de lo común.

Verán: En la casa siempre se jugaron juegos de mesa. Noches enteras iban entre dominó, Scrabble, rompecabezas o Continental (con baraja) y, mas adelantito, con Rummy. Por eso no es de extrañar que cuando dimos el salto tecnológico Mi primer videojuego haya sido Backgammon para Intellivision.

Si me lo preguntan, aún ahora me gusta jugar Backgammon. Ya se que hay plataformas más avanzadas (ahora uno lo juega en el celular) pero en vivo tiene su encanto.

¿Y a ustedes les gustan los juegos de mesa?




La triste (y verdadera) historia del pastel salado


Ya se, ya se. Si el blog fuera un lugar físico tendría telarañas y una capa de tierra que Dios guarde la hora.

Pero no es momento de quejarse. Vengo a contar una historia que, con suerte, encuentran entretenida a pesar de la falta de práctica para escribir algo que no sea técnico. Ahí me cuentan en los comentarios.

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El sábado de la semana pasada que regresé de una función estaba la mesa de la sala llena de utensilios de cocina y harina por todas partes. Cuando saludé salieron mi hermano y su novia de la cocina y fue cuando me enteré que estaban cocinando un pastel. La verdad es que me dio mucho gusto porque el muchacho cocina rico, así que mientras platicaba con ellos y descargaba la maleta del vestuario estaba con un ojito en el pastel y otro en mi maleta con camisas sudadas.

No bien salió el pan del horno se dejó oler un aroma a pan de chocolate delicioso que a cualquiera se le hubiera antojado, aunque todavía tenía que enfriarse. Y yo nomás dándole vueltas pero ya más en los brazos de Morfeo que en el valle de lágrimas que es este mundo. Con la pena del caso (y con un incipiente cuadro de gripa) tuve que retirarme a mis aposentos a babear la almohada porque no podía más, pero seguía pensando en ir a volarme un pedacito cuando estuviera listo.

Corte a la mañana siguiente. Llegado ese bonito momento de desayunar, me comí mi fruta de ley y me fijé en el refri. Ahí estaba el pastel, majestuoso, terminado, coquetéandome con su icing y su mermelada y sus chochitos y su ralladura encima.

Como decía Oscar Wilde que la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella, me preparé un café y agarré un cuchillo para volarle un pedacito al pastel. Me senté en la cabecera de la mesa cual Padrino, con mi cafecito y mi pastel, agarré un cachito con la cuchara y...

Salado.

Ay papáwh, esa no me la esperaba. ¿Salado? Primero pensé que había... no se, agarrado el pedacito donde se les cayó la sal, o que tenía mucha harina o algo raro. El siguiente bocado tendría que saber a lo que sabe un pastel de chocolate, estaba seguro.

Pero no, seguía salado. Y si el primer bocado fue un shock, este ya casi fue imposible de pasar. Lo malo es que mi papá y mi hermano despertaron en ese momento y tuve que tragármelo, pero de verdad no era yo feliz con un pastel de chocolate salado. Por supuesto, cuando me preguntaron qué tal había quedado tuve que decir la verdad y no me creyeron. Es más, me vieron muy extraño, pero al probarlo me dieron la razón completamente. 

Los que me conocen saben que no dejaría por nada del mundo una rebanada de pastel, pero en este caso no pude ni llegar a la mitad por más que lo intenté. El café me lo acabé con otra cosa y no recuerdo qué le pasó a a mitad de rebanada que dejé.

Necio como soy, en la noche me quise comer otro pedacito (no vaya a ser que se le haya quitado lo salado así como cosa suya) pero nanai, igual.   No quería hacerlo pero tuve que preguntarle a mi hermano qué le había echado y ahí empezó la rebambaramba, como dijera Enrique Bermúdez: lo sintió como agresión a sus artes culinarias y total que no me dijo que le había echado, tuve que hacer memoria yo solito y, hasta ese momento, no recordaba nada fuera de lugar.

No probé el pastel el resto de la semana pero cada que abría el refri, extraña e inexplicablemente, había menos pastel. ¿Alguien de verdad se lo estaba comiendo? ¿Lo estaba mi papá partiendo en pedacitos para tirarlo? No supe y no quise preguntar tampoco. El caso es que con los días fue habiendo menos.

El viernes que regresé de trabajar y abrí el refri para ver que había de cenar volví a ver el pastel, del que quedaba ya una tercera parte o algo así. Para que no ocupara mucho espacio lo cambié de su base a un plato, mientras, cual sirena, me hablaba bonito y me decía lo bien que me haría comérmelo en viernes en la noche con un té mientras jugaba. Me resistí todo lo que pude, pero mi hambre pudo más y me volví a servir un cacho mientras me preparaba un té. Carajo.

Pero esta vez no me iba a ganar, oooh no señor. Probé uno por uno los componentes del pastel para ver qué chingados estaba jugando con mi mente:

Mermelada (de zarzamora... meh) - check
Icing de chocolate - check
Chochitos de chocolate amargo - check
Chochitos rojos de chocolate (really?) - check 

Solo quedaba la ralladura. Tuve miedo, pero como ya soy niño grande respiré profundo y... guaaaac.

Un sabor raro, concentrado, MUY salado. Tuve que ir al fregadero a escupirlo en honor a la verdad. Bueno, al menos ya sabemos qué es lo que estaba fregándonos el pastel... o no

Eso no era chocolate, nunca lo fue. El chocolate, por muy viejo que esté, no cambia su sabor y mucho menos se vuelve salado. Así que tenía que ir a preguntar, ya mucho más específico, qué carajos había rallado Arturo para ponérselo al pastel.

Por fortuna, estaba medio dormido y sin ganas de pelear, así que lo único que balbuceó fue "pues lo que había en la caja de chocolate amargo que dejaste la última vez" y volvió a clavar el pico en la almohada.

La cuestión aquí es que cuando yo usé chocolate amargo para hacer un mousse no sobró nada. Sin embargo, había en la alacena una caja que ya estaba desde antes con una tablillita que no alcanzaba para cubrir el pastel. ¿Y si...?

Y sí: Estaba la caja, estaba la tablillita, y había algo más con peso al fondo. Voltée la caja para que cayera, y salieron estos dos cubitos.



Sí amiguitos: El pastel estaba salado porque traía Knorr rallado. Y me lo confirmó el té cuando recordé que usé la misma cuchara del pastel para moverle... lo ví y estaba grasoso.

Tiré el té, le quité la ralladura de Knorr al pastel y le rallé encima la tablilla de choco que quedaba (previa prueba de que en verdad fuera chocolate, no vaya a ser). El pastel recuperó toda su dulce gloria y esplendor y al día siguiente mi papá le quitó todo el icing al pastel que quedaba que, por lo que entiendo, se acabó rapidísimo.

Todavía nos preguntamos todos cómo es que fueron a parar cuadritos de Knorr a una caja de chocolate amargo para repostería. Yo puedo ser muy maldoso, pero no como para hacer ese tipo de bromas. Mi papá tiene ahí en una esquina la caja de Knorr como para no haberse fijado de donde se salieron los cuadritos rebeldes. Pero la pregunta aquí es: ¿qué esos dos no se dieron cuenta que NO estaban rallando chocolate?

Lo que sí me queda claro ahora es que el amor es una fuerza poderosa. TAN poderosa, que puede hacer pasar por dulce sin problemas el sabor amargo del Knorr sobre un pastel.

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Oyendo: Final Fantasy Piano Opera - Piano Medley