Es muy extraño que dos ex y un, eh, ¿pretendiente? estén ligados por la misma saga de juegos. Debería enfrentarlos o algo.

Pero bueno, no es el objetivo de este post. Casi.

Estudiaba japonés y con nosotros estudiaba con un güerito que venía de Veracruz. Un día me invitó a repasar para un examen a su casa, y luego a comer, y luego a ver Locomotion, y así ya una temporada de la escuela mejor me pasaba a su casa directo. El no me dijo nada nunca de alguna intención nonsancta conmigo aunque yo no me hubiera opuesto, aun cuando era muy notoria esa tensión de los silencios incómodos.

Pero lo interesante es que, después lo pude racionalizar, no me lo decía pero me lo demostraba con cositas. Tan raras y tan sutiles que pasaban desapercibidas: el me hacía de comer, ponía mi -nuestro- anime favorito en japo para practicar, y me enseñaba lo que era importante para el: las luchas y las maquinitas.

Y entonces tardes enteras las pasamos en The king of fighters '99 en la farmacia de la esquina. Yo medio enamorado y el medio bruto, que no se daba cuenta. Con el aprendí como Whip puede ser una gran perra, bien manejada, mientras me contaba a qué huele el tamarindo cuando se está cosechando.



El tiempo nos alejó, desafortunadamente. Dejé de estudiar japonés y me volqué de lleno en la danza, perdiéndole el rastro. Pero aunque el juego gracias al cual conocí a alguien sale cada vez menos en las retas, cada que hago un cancel con Whip en versiones posteriores me acuerdo de un veracruzano de ojos color miel y risa coqueta.

Siguiente nivel: Juego gracias al cual me peleé con alguien



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