Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas de 2015

Todo lo se

Las primeras veces siempre son difíciles, sea lo que sea. A mí, por ejemplo, hacer entrevistas de trabajo me costó mucho ídem por que, como todo en mi vida, llegó de madrazo.

Como en los memes que circulan en la red, "será fácil", decía mi jefe. "Tu nada más invéntate un ejercicio de código y uno de base de datos para ponérselos al chico que vamos a entrevistar mañana que no sea tan básico", decía mi jefe. "Vamos". "VAMOS", decía mi jefe.

La palabra me retumbaba un poco en la cabeza de regreso a la casa, debo confesar. Como sea, estaba lloviendo y al río de coches no se le veía fin, así que entre que me hacía pipí (y no se si de nervios), platicaba con amigos desde el celular y tenía frío le empecé a dar vueltas a dos ejercicios que mostraran, al mismo tiempo, que conoces el lenguaje, tienes lógica e imaginación, sabes algo de lo más nuevo en los frameworks, y capacidad de escuchar el problema completo sin que fuera algo verdaderamente manchado …

De como Ghibli le deja enseñanzas a uno

Creo que soy el único por aquí que no había visto "Kiki's delivery service" hasta ahora. No me peguen, solo no se había podido.
Pero las cosas pasan cuando tienen que pasar, no antes ni después. Y así sucedió con Kiki.

En el muy remoto caso de que alguien más no la haya visto, independientemente de recomendarla mucho (es de las películas más fáciles de ver de Estudio Ghibli y es terriblemente divertida) solo diré que me vi proyectado clarito cuando una (en gran parte) desconocida, Úrsula, le da un discurso acerca de encontrar las motivaciones que le faltaban a Kiki y como el secreto radica en encontrarlo dentro de uno mismo y no por fuera y básicamente en no dejarse vencer. El final de la película lo sumariza todo y no puedo negar que se me salió alguna lágrima por ahí.

Quien tuvo la mala fortuna de platicar conmigo las dos semanas anteriores sabrá que era un huracán de malas vibras y, fiel a mi costumbre, no me lo quedaba para mí. Todo salió de la peor forma posible.

Pe…

Libélulas

Hace algún tiempo estuve en un grupo de danza con el que tuve la suerte de conocer Corea del sur debido a un concurso internacional acompañado de una pequeña gira por varias ciudades.

La ciudad sede del concurso, Cheonan, está llena de jardines y parques y la mayor parte de las actividades se harían al aire libre para aprovechar los foros amplios. La gira ya fue reseñada ampliamente en Twitter con correspondencia en Facebook y en este su blog suyo de ustedes. Pero lo que viene a continuación no lo había puesto hasta hoy.

En el segundo día que llegamos a esa bonita ciudad nos llevaron a reconocer el espacio donde serían las presentaciones finales, claro, en medio del parque más grande del lugar, Samgori. Entre mediciones de entradas y salidas, selfies y fotos de las flores salió de atrás de una fuente una libélula de escamas tornasol. Cuando una amiga la señaló, el director se limitó a decir "Son de la suerte. No se les vaya a ocurrir molestarla, déjenla volar" y como si nos …

¿Más vale solo?

El lunes de hace dos semanas me diagnosticaron en la oficina con rinofaringitis alérgica, que para como me sentía yo pensé que era un eufemismo de "te quedan dos semanas de vida". Tanto así, que el día siguiente no fui a trabajar y básicamente fui un mueble consumekleenex de mi casa. Ese mismo martes mi familia me suelta la noticia de que como a mi hermano le dieron vacaciones en el trabajo se iban a ir tres días fuera empezando... el miércoles. Si yo hubiera tenido 10 años y 400 antibióticos menos el viernes hubieran encontrado mi casa peor que la del proyecto X.

Pero no. Entre la temperatura y mi sentido de la responsabilidad hice mi rutina tal como todos los días: pararme 5:30 a.m. y regresar cerca de las 8 p.m. a dar de cenar, cenar yo, lavar los tres pinchurrientos trastes que usé, preparar mis cosas del otro día y llorar en mi cama quedarme dormido viendo una película. Sin embargo, debo reconocer que tres días de vivir solo me recordaron que del otro lado del mundo act…

Postales

Si usted no lo sabe, en 2011 tuve la fantástica oportunidad de viajar a Corea del sur para participar en una competencia internacional de danzas folklóricas. Fue un viaje un poco accidentado pero muy divertido que ya fue narrado por aquí.

Corea me dejó muchas cosas, pero lo más valioso que obtuve de estar allá fueron amigos desperdigados por el globo.

No muchos (nunca se me dio ser súper amiguero) pero los que tengo son grandes personas con las que comparto, primeramente, el gusto por bailar. La plática (un poco rota por las horas raras en las que podemos estar en contacto) ha demostrado que tenemos más cosas en común.

Especialmente con uno la comunicación es de lo más curiosa: me mando postales con el.

Sí, postales. Cuadritos de cartón con imágenes y un parrafito escrito a mano por atrás.

En estos tiempos modernos de comunicación instantánea parece una locura usar un medio que tarda a veces hasta dos meses en llegar, pero tiene un encanto especial escoger una postal, elegir lo que va…

30 cosas (muy inútiles) que (no) necesitaban saber de mí.

Ya que nadie se dignó invitarme a la bonita moda de las 10 cosas de mí repartidas en tres tandas (putos ¬¬), me autoinvito, como Maléfica.
ACLARO, antes de que digan "ay qué hueva con tu post", si se aburren se vale cerrar la pestaña. No me enojo.

--

1. Siempre siempre SIEMPRE quise tener un segundo nombre, y normalmente la gente que no me conoce supone que me llamo José Antonio. Casi le atinan, pero mi papá no quiso por que cuando era niño tenía un vecino que se llamaba así y era re puto... oh wait.

2. Hablando del tema, tuve solo dos novias antes de ver al novio de mi mejor amiga de la secundaria bastante guapo y decidir que ese bien podría ser mi camino (el señorito era capitán del equipo de fútbol y aunque a la distancia no es atractivo tenía las piernas del millón, así quién no).

3. Si ahora me enferma ver faltas de ortografía en publicaciones, especialmente de amigos o conocidos, antes lloraba cuando las veía. Bueno no llorar, pero si gritaba.

4. Me gusta más el acento …

Miedo

Hablando con un ex novio salió el tema de que tengo un poco de miedo de lo que viene para mí en la vida. El chaparrito me responde esto: "¿Te digo algo? se me hace raro oirte decir 'me da miedo'; tengo la idea que eres de esas personas que no tiene miedo."

No voy a mentir, es una fama que me he ganado a pulso. Otro amigo me ha descrito incluso como "insensible"... si bien la realidad es bastante diferente.

En algún temblor en la secundaria en el que ayudé a evacuar, la maestra de la clase donde nos agarró (el temblor) lo describió a la perfección: "uno tiene que ser fuerte y reaccionar, aunque se esté haciendo pipí de los nervios".

Incluso en lo que más me gusta hacer, que es bailar en un escenario, soy el primero en calmar a la gente que va a bailar conmigo aunque yo le esté rezando a Yisuscráist, Vishnú y Buda juntos y ya estando arriba vea a un punto no fijo directamente enfrente de mí (gracias, técnicas teatrales) por que cuando veo a alguien …

Peligro: no se acerque

Hay días en los que nada sale. Pero el lunes esto rayó en el exceso.

Todo pintaba para ser un buen día, iba a ir por el finiquito de hace dos trabajos y regresaría al que tengo actualmente. Nada muy fuera de la rutina pero con el agregado del dinero las cosas siempre se ven más bonitas.

Iba tarde para llegar puntual a las 9 de la mañana a donde recogería mi cheque, así que aventé mi comida al morral y corrí para alcanzar el pesero. Aquí es donde la diversión comienza.

Quiero poner mi último descubrimiento musical en el celular y no lo encuentro. "Bueno, pongamos a ~". No está. "Mmm... entonces Hikaru". Tampoco. Pongo algo (lo que fuera) y me doy cuenta que mi celular tenía nada más 165 canciones. Casualmente, solo las que he comprado a través del teléfono. Las otras dos mil, desaparecidas. Claro, no me iba a regresar a ponerle algo más, así que hice puchero y seguí corriendo.

No estoy seguro de haber dejado al DF con tanta gente o tanto tráfico cuando me fui a Guad…