Youth of the nation (3 historias de niños)

--1--

Desde hace años le ayudo a una amiga, que entonces era maestra, a bailar con ella y con sus alumnas de folklor en su festival de fin de curso. Este año, su segundo como directora, bailamos un solista de Jalisco.

Estoy acabando de ponerme la pachuqueña y antes de ponerme la chaquetilla del traje de charro saqué el desodorante en spray que traía, me puse un poquito y lo dejé en la barra frente a mí. No había visto a los dos amiguitos de prepri que estaban preparados para bailar Chiapas con sus trajecitos de manta hasta que uno de ellos me preguntó:

-Oiga, ¿ese no es Old Spice?
-Sí, ese es
-¿Y por qué se lo pone usted si no es un campeón?
-(¬¬*) Pero no nada más es para campeones, sirve para que no huelas a sudor 
-Aaaah. Pero usted todavía no se suda, ¿para qué se lo pone?

En ese momento los llamó mi amiga la directora al escenario a marcar y yo me quedé sin palabras dentro del camerino. No supe si gritarles "¡CHAMACOS TROLLS!" O esperar que la mercadotecnia esté mandando los mensajes correctos a targets incorrectos.


--2--

Cierto viernes en la tarde-noche salí, como es costumbre, al centro de Coyoacán por mi Jarocho. Entre mis múltiples vueltas al jardín Hidalgo acabé cerca del arco que antes delimitaba el amplísimo atrio de la iglesia de San Juan Bautista (osea, el arco ese que está cerca de la fuente de los coyotes). Iba yo con mi capuchimoka frío y atrás de mí, pegaditos al arco, venía una pareja en las melosidades y cursilerías propias de los enamorados. 

Yo con mi café y ellos con sus arrumacos veníamos en paz hasta que...
-"¡CUIDADO!" -gritó desgarradoramente un niño. 

Volteamos, por supuesto, preocupados para todos lados y resulta que el nene estaba encaramado en el arco viendo casi con terror hacia abajo. El novio acabó de dar el paso que dejó a medias y la cara del niño pasó de preocupación a una tremenda frustración mientras con mucho pesar en la voz decía "Aaay, ya lo pisaron". De haber sido un cómic en su globito hubiera salido un " :'( ".

Ahora, a voltear al piso. Ni perros, ni gatos, lagartijas, caracoles, corcholatas, juguetes, ramitas... nada que pisar. Es más, ni plantitas salían de las baldosas. Pero el niño se dio la vuelta, muy indignado, y no parecía tener intenciones de bajarse pronto.

El mundo nunca sabrá qué fue lo que el novio destruyó tan casualmente al pisar una baldosa desnuda.


--3--

Un día de reunión familiar llegaron con una prima una de sus amigas y su hija. La nena, como todos a esa edad, tiene doble pila recargable con el sol y en una aburrida reunión de adultos la pobre ya no se hallaba. Su mamá, para calmarla, la hizo bailar, le dio una florecita de alambre con peluche y finalmente le hizo un acto de magia, desapareciendo y volviendo a aparecer entre sus manos una moneda de $5.

La nena fue entonces de uno en uno con los adultos (los conociera o no) sin soltar su florecita, diciéndoles "hazme magia" y todos, que se habían fijado en el truquito, repetían la misma suerte mientras la peque con todos se asombraba.

Yo, sin embargo, que estaba revisando el celular, no vi la lógica del truco y cuando me tocó mi turno de hacerle al Chen Kai tuve que responder "ay nena, pero yo no se hacer magia".

Ella nomás peló los ojos, se me quedó viendo y corrió flor en mano a pegarme en el hombro a la voz de "¡¿Como?! ¡¿Como?! ¡¿Coooomo?!" para diversión de chicos y grandes.

Total que le hice el truquito como Dios me dio a entender y me salió. La nena puso cara de "guau" como con el resto de los magos de la sala y después de haberme golpeado en público, corrió y me abandonó por el siguiente en la fila.

Mujeres. Por eso no ando con ellas.


---
Oyendo: SBTRKT - Hold on