Más rants de Japón

Porque ustedes lo pidieron, Leidis an Yentlmen, van más episodios de esa bonita serie llamada "32 becarios en Japón". Viene de ái.


Karla un día me regala unos Milky, que son chiclosos sabor leche muy ricos. Voy en el tercero de la caja cuando siento algo duro. No era un coágulo, era una corona completamente desprendida. Al día siguiente mandan a Toño y una amiga al dentista.

Tengo, sin mentirles, 6 gomas de borrar, 7 plumas, 2 lapiceros, 2 marcatextos, una bolsita de clips y postits varios cortesía de Olympia, The Libretto (tiendas especializadas en papelería cute de Japón) y Muji (una cadena de tiendas...rara). Karla y Javier pueden dar fe. Seguro la mitad los heredarán mis hijos, ¿yo para qué chingados quiero tanto tiliche?
Para compensar el vacío emocional que me dejó la pérdida de una pluma de Corea que me perdieron en un viaje escolar ¬¬*

En una de las actividades que amablemente una asociación de señores grandes nos ofreció, nos prestaron yukatas y kimonos, que es la misma gata con diferente sexo. La ondita, según el aviso en la entrada de JICA, era a las 7:30. 6:50 suena el intercomunicador general diciendo que bajáramos todos, que ya iba a empezar e íbamos tarde.
Claro, todos bajamos como estábamos. Unos en pijama, otros con shorts, otros muy coquetos en bata de seda y gazné. 32 mexicanos confundidos por la hora enseñando las miserias en pleno lobby.
Que no, que se regresen, esto era un simulacro. Siempre sí era en media hora.

A la hora de la cambiada, una de las señoras que nos estaba vistiendo pregunta que de dónde venimos. "Mekishiko" dijimos como tres. Para no hacérselas cansada, la señora vino a México y tuvo el tino de asistir a la corrida de toros donde Pajarito se brincó los toriles. Miedo mil.

Esa noche estaba lloviendo. Pero cómo ño, mexicanos al fin, varios se pusieron unos tenis, agarraron su paraguas y se fueron a lucir a la estación de Autobuses y Trenes.

En un Tower Records, cierto día estaba de promoción un disco+DVD de un grupín llamado Sakanaction. Promoción de verdad, como 150 yenes. La portada se veía mona, pero ese día fue El Día de la Destrucción de la Tarjeta y ya cargaba yo como 3,000Y y la tarjeta de crédito que temblaba. Así que no lo tomé.
A la semana, en la sala de conciertos al lado de JICA Nagoya, sale "Sakanaction live" y NO ME ANIMÉ. Dos días después regresando de cenar veo salir a toda la chaviza muy contenta con sus toallitas del concierto (que allá, al parecer, regalan y no tienen que comprar piratas como en ciertos países que conozco).
Un mes después bajo tres discos de ellos. Me hice fan y me dí de pinches topes en la pared el resto de la noche.

Hablando de conciertos, Estuvo Maaya Sakamoto en Nagoya en gira de su nuevo disco y no me alcanzaba para el boleto. Para ver a Perfume sí tenía dinero pero se presentaban con MAXIMUM THE HORMONE y ahí si no le entro.

Cierto día que salimos a un izakaya (ie: una pedota), a un amiguito de quien omitiremos el nombre ya con tres sakes encima se le ocurrió decir "pues si ellas son multitasking, yo soy MEDIO multitasking". Vaya manera de hacerse promoción.

Una de extranjeros de Extranjia: en un viaje a Tokio, llegamos a las 6:30 am y por ahí de las 9 MORÍAMOS de hambre. Acabamos en un McDonalds y el gerente no se veía muy japonesito. Le pregunto en tono formal que de dónde venía y me dice "de Nepal". Anda pues.

El antro 1: Sale un muchachx gogo a bailar al miniescenario, y en una de las vueltas al tubo con el megataconazo que se cargaba le dio severa patada a un proyector que salió volando por allá. Ya nos lo imaginábamos al día siguiente en tacones, hot pants y rímel corrido yendo a Labi a "pedirs un proyectors por favors".

El antro 2: Ese mismo día, un japonés guapetón, de no más de 25 años y yours truly se echaban miradas de lascivia, que luego se le fueron al nativo cuando lo agarró otro nacional a besos.
Desquité el coraje por unos momentos echándome en reversa (con rigurosa ropa) contra un vienés güerote, que luego haciendo malvadas cuentas resultó algo de alguien que había andado con un amigo. Eso de revolver atoles no me sale.

El último día en Nagoya, como no teníamos en qué gastar, pedimos en el restaurante de JICA seis "caguamas", un plato con sal, limones y 10 vasos. Cualquiera sabe qué íbamos a hacer, ¿verdad? ¿VERDAD?
PUES NO: Los japoneses no tienen idea de qué chingados es una michelada y cuando las empezamos a preparar nos veían con harta suspicacia.

No es que yo quiera hablar mal de la gente (incluyéndome a mí), pero Japón me acostumbró a comer y cenar con vino tinto. Así, casoal.

Hablando de cenas, en Mister Donut de Kusatsu ya tenía tarjeta de cliente frecuente y las chicas de las cajas me veían todos los fines con ojos de yenes. Me quedé a 300 yenes de traerme una cajita de obento (lunch japonés) con forma de leoncito.

Sale Toño y acompañante cuales chivos en bicicleta, novatos en las biclas, a recorrer el magnífico, maravilloso, imperial pueblo de Kusatsu. Con las paradas obligadas de ser nuevos en esto de la rodada recorrimos el pueblito en dos horas.

Hablando de bicicletas, un día que salimos a cenar en Kyoto me prestan una bicicleta que estaba descuadrada. Chillona la niña y luego la pellizcan…
casi me echo un grupito de 6 o 7 japoneses en un cruce peatonal. Y no de la manera sexy.
Mis reflejos inmediatos cual Hombre Biónico me hicieron gritar ¡PELIGRO! Y frenar a 5 centímetros de uno de ellos. Todavía no tengo idea de cómo, pero nos salvé a todos.

Otra de extranjeros: En una de mis visitas a Javier en Kyoto, me ven dos güeros y me preguntan en la parada del bus, en Castellano, que cómo llegan a Kiyomizudera. "Esto ya es pinches burla", piensa Toño.

Por ahí de principios de junio, con la calor que estaba bien harta pusieron un puesto de raspados en el comedor de la Facultad. Me compro uno y me subo a mi laboratorio. El chico mongol (de Mongolia, no lelo) atrás de mí me pregunta que qué es eso. Le respondo que hielo raspado con saborizante y le ofrezco. Me da un temeroso "no" y se voltea a seguir en su máquina.
En esa semana el maestro adjunto del lab me invita a comer al restaurante exclusivo para maestros y sale al tema Dash (el mongol de Mongolia) y el raspado. Me cuenta Nishide-san que Dash casi no come nada pues en Mongolia hay pocos cuerpos de agua (ergo, no pescado) y las verduras de Japón se le hacen fuchi. "Comerá arroz y agua", pensó Toño.

Cuenta la leyenda que cierto amigo mexicano se la pasó buscando la serie completa de mangas de Captain Tsubasa (aka Los SupercampIones) y la encontró después de recorrer las tiendas frikis de cuatro ciudades.

En las clases de japonés que nos dieron en México hicieron mucho énfasis en que si visitábamos una casa japonesa había que llevar algo de regalo y teníamos que seguir unas ESTRICTAS normas de etiqueta. Cuando me invitaron a mí a la casa del coordinador de programas de extranjeros de la Facultad se me hicieron los chones de yoyo.
Llego yo con mi formal "お邪魔します" y los veo a todos sentados en el suelo, chupando como cosacos y la música no tan discreta. Ver a mi abuelita tiene más formalismo.
Eso sí, la señora de Takada hace un licor de ciruela casero para salir volando.

En esa misma reunión, faltaba yakisoba para comer. Mientras la japonesada estaba sentada en la sala, un japonesito, un hindú, un vietnamita y cierto mexicano que conocen estaban en la parrilla haciendo el faltante. Ni en mi casa.

El guayabazo: En cierta reunión en casa de Javier (donde los japoneses cayeron al tercer caballito de tequila) Toño quiere convencer a un nacional de quedarse a dormir, pue ya se veía bastante… incróspido para ir en bicicleta por la vida.

Cuenta Javier que me iba a decir algo, y otra nacional lo calla, que quería oír cómo sonaba el japoñol con acento náhuatl. Total que no convencí al japonés pero la chica le dice a Javier: "tu amigo no tiene acento" (y eso que no me oyó estando sobrio). Cuando me dijo yo brincaba de la emocióng.



Rants de Japón

¡Porque todos los viajes tienen su bola de estupideces!
Aquí le traemos una bonita recopilación de lo que me pasó en Japunk, todo rigurosamente verídico.

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En un viaje a una especie de herbolario nice, me perdí dos veces, una con compañía y otra solo.
La primera, mientras la mitad de la comitiva se subía al tren, la otra mitad buscamos a un poli para preguntar si ese tren iba para Mie. Ya cuando nos dijo que sí, las puertas del tren se habían cerrado. Hasta que no salió el otro tren y llegamos a la terminal fue que nos reunimos todos. Los muchachos juran que nos gritaron todo lo posible que sí era el tren pues le habían preguntado a alguien dentro del vagón; aunque a mí no me hubiera gustado ser parte del oso que es una escena de gritos en un país como Japón.

Después, ya en el herbolario, se hicieron para variar grupitos. El mío, con gente que aún quiero mucho, se adelantó en una fila y un señor grande hizo que me retrasara y finalmente me perdiera entre la multitud. Ahí entendí que ESE era el momento de practicar todo el japonés que mis honolables ancestros me habían pedido aprender. Pero no tenía chiste viajar solo… aunque bueno, tenía mi cámara.
Cuatro horas después los vi, en los puestos de comida. Karla me aplicó un attack hug y sólo pudo decir "No veía a mi sudaderita de tres rayas D:" Casi lloramos.
¿Y el viaje? Conocí el doble que ellos, que al final del día conocieron las virtudes de los ashiyuu, salidas naturales de agua caliente para relajar las patitas.

Piense usted en una combinación de géneros e identidades sexuales que pueden encontrarse en una persona.  A ver. ¿Ya? Pues se la mato: conocí un japonesito bisexual crossdresser SORDO. ¡BOOM!

A la mitad de un AGOTADOR primer viaje a Tokio, nos desparramamos, nada sensualmente, a comer lo que en México sería el equivalente a una fondita de comida corrida. La organizadora del viaje notó algo extraño en un pinchurriento frasquito de sal. Lo fue pasando uno a uno, y las sonrisas iban saliendo.

Cuando me tocó a mí, también me sonreí: Los ingredientes del frasquito decían "Sal natural de México".

Con la misma organizadora fuimos a un viaje relámpago a Ise, una ciudad a la mitad de Japón. No bien bajamos del tren, nos encontramos con una señora que iba sola. Nos acercamos a preguntar indicaciones y nos dice "La verdad no soy de aquí. Hoy es mi cumpleaños y vine rápido a orar porque en mi casa me esperan unas amigas" y corrió. Creo, y SOLO CREO, que nos tomamos una foto con ella.

¿Cómo deciden seis ingenieros en qué piso del edificio alojarse?
Meten los números de cuarto disponibles a randomizer.org y se asignan por riguroso orden alfabético.

A mí nunca me dijeron que Fushimi Inari, el set de la famosa escena de Chiyo corriendo en "Memorias de una geisha", era una montaña LLENA de toriis hasta la cima. Entonces Karla y Toño, muy valientes a 35°, decidieron ver hasta donde acababan…

A mí desde pequeñito me dijeron que era alérgico al azufre, de modo que le huía como a los impuestos a los onsen (aguas termales). MUCHO tiempo después, en México incluso, me dijeron que no, que la medicina que estaba tomando tenía sulfametoxazol y yo no me ahogaba en mi choque anafiláctico. Pero el yodo de los contrastes me hacía mucho daño. Y yo sin enseñarles este puercazo que Dios me dio a los japoneses.

Cierto día que ya estaba empezando a enfermarme en Japón, para ir a un viaje escolar había que ir en avión a Hokkaido. Al resto de los muchachos les dije que se adelantaran en lo que yo iba a hacerme una placa a un hospital cercano. Para no hacerles el cuento largo, por cinco minutos no llegué al avión y tuve que tomar otro vuelo desde otro aeropuerto a dos horas. Acalorado, con dolor de cabeza, frustrado, llovido, llorado y demás, llegué dos horas tarde a Sapporo. En lo que ellos se fueron a comer sushi plácidamente a un puerto pesquero cercano, yo me fui embotadísimo a cenar a un lugar DELICIOSO en el centro de la ciudad. Dejé un asiento vacío entre el japonesito de la izquierda y yo por la razón de siempre: zurdo y derecho comiendo tienden a darse de codazos. A los diez minutos, llega una pareja de viejitos y no había lugar más que a ambos lados de mí. Me hice a un lado y el señor me respondió con un "gracias" en español.

No sé qué cara puse, pero entre oír de una persona grande un "gracias" en español y la impresión de no saber CÓMO sabía que yo era latino ha de haber sido una muy chistosa. Ya en japonés le pregunté que cómo sabía español, y como en la canción de "Qué difícil es hablar en español" me dijo que se había ido a trabajar a Salamanca muchos años hace muchos años.

Luego me preguntó cómo se decía "hola" y cómo iban los números (se quedó en el cinco). Me acabé mi ramen y mi chela, y me despedí en dos idiomas.
Nada como eso me podía haber regresado a la vida con tanta facilidad y tantas ganas, aunque el helado de lavanda del día siguiente se andaba discutiendo el primer lugar.


Dos o tres días antes de regresar a México, Javier me convenció de dejar la empacación y correr a Kyoto a ver Kiyomizudera, una de las nuevas maravillas del mundo. Lo que no me dijo es que eran como 400 kilómetros de subida. Una semana antes me habían hecho una punción lumbar y cinco días antes me dijeron, respetuosamente eso sí, que saldría lo más inmediato posible expatriado.

No iba del mejor humor, pues. El día lo sabía y tampoco lo estaba. No bien nos bajamos del bus empieza a llover, y por más que Javier quería cotorrear conmigo yo traje casi todo el camino una cara que pocas veces El Cielo ha visto.

Hay fotos de eso, pero están bajo llave y tres cancerberos guardianes.

Por último, un día antes de regresar, había que pasar la noche en otra ciudad.
Cansado, recién deshospitalizado, sin mi taza chula de Ritsumeikan ni mi botella coqueta de agua, y con tres maletas, tres mochilas y una bolsa llena de discos, me las ingenié para bajar 12 pisos, tomar un taxi, dos trenes y otro taxi en medio de la lluvia. Solo.

Rinse and repeat para llegar al aeropuerto a las 6 am. Lo bueno es que me tocó a un lado de un chico bastante lindo que venía a Mexicalpán de las tunas prietas también. Pero por ir persiguiendo esa nalga y estar atento a las maletas, perdí mis lentes -_-U No me dí cuenta hasta subido en el coche.




Cheonan 2011: Annyeong!

Pues muy bonito todo, pero es momento de partir. Este año aparentemente el grupo regresa, esperemos que les vaya muy bien.

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7 de oct 
oishii_kun Antonio Pérez 
En la calle comercial onda Masaryk, donde #dicen que están los bares gáis. A ver.

Los hay, pero en las calles traseras. Por algo ha de ser. No contaré la terrible historia de cómo me abrigaron de Mink los que fueron, pero dicen que había más extranjeros que nacionales.

oishii_kun Antonio Pérez 
Hace rato fuimos al museo nacional de Corea, el 9no mas visitado del mundo mundial. Bellísimo 


oishii_kun Antonio Pérez 
#3palabras Me quiero quedar
oishii_kun Antonio Pérez 
Resolvimos lo del sobre equipaje: compramos entre 2 una maleta chica y la documentaremos
oishii_kun Antonio Pérez 
Acabamos de estar en un lugar de nombre impronunciable que es un arroyo artificial a desnivel de la calle. Impresionante
oishii_kun Antonio Pérez 
Si no estoy mal, el lugar se llama Cheonggyeocheon y lo iluminan en la noche. Ademas acabamos de grabar un show en 3D con laser

Chulísimo: desvían aguas del río Han y las regresan, pero en el medio hacen un parque horizontal muy lindo con chicos tocando jazz y banquitas para el romanceo.

oishii_kun Antonio Pérez 
Viernes en la noche y estamos Robert, Dani, Ramiro y yo en un café muy a gusto cerca del centro de Seúl. ¿que mas se puede pedir en la vida?

¿Regresar?

oishii_kun Antonio Pérez 
I REALLY don't want to leave Korea!!

En respuesta a"Ahí tomas fotos" o algo.
oishii_kun Antonio Pérez 
@amdv35 ¿Te cae? Llevo entre iPod y cámaras cerca de 1200

Por estas fechas, quise hacer las paces con un free y nos fuimos a caminar por el centro de Seúl. No lo logramos, pero nos encontramos con las mejores hamburguesas del mundo mundial: carne bulgogi entre dos rebanadas de pan de caja bien doraditas con aderezo de mostaza con miel. Ni Carl's Jr.

oishii_kun Antonio Pérez 
Bueno, el video del río lo subo después, van fotos:


oishii_kun Antonio Pérez 
Y bueno, así se acaba nuestro viajesoooote por Corea. Salimos a las 5p de Incheon y nos esperan divertidas 16 horas de vuelo. Yaaay.
oishii_kun Antonio Pérez 
Despegamos el sábado a las 5p de Corea y llegamos el sábado a las 7p al chilango #quihubo

Y si de venida (provecho) no nos anocheció nunca, de regreso se puso el sol dos veces. Maaaaagia.

oishii_kun Antonio Pérez 
Ya quiero llegar a ver a mi gata, mi familia qué
oishii_kun Antonio Pérez 
Detenido en el aeropuerto de Incheon por los machetes. Después de 4 supervisores, ya dijeron que no hay problema

Un certificado de que fuimos a un festival y un "¿En serio los demás también traen machetes?" después, todo fresh con el Gerente de seguridad.

oishii_kun Antonio Pérez 
Nunca, oiganlo bien, NUNCA había tenido tantas ganas de quesadillas de queso fritas con lechuga y crema >.< #mequieromorir
oishii_kun Antonio Pérez 
El peiper es ver si después de 2 semanas de aloz no me hace daño tanta grasa #BadabumTss
oishii_kun Antonio Pérez 
Anoche a las 7p finalmente llegamos al Chilango. Después de 1 fila de UNA HORA para cruzar la aduana, me vi c/mi familia. Este viaje ya fue.

Formados atrás de la selección nacional de Venezuela para los Panamericanos, ni quién se quejara.

oishii_kun Antonio Pérez 
Los viajes ilustran. Hoy se que las diferencias entre países son políticas y no afectivas, que en un mismo espacio todos somos iguales

Dejando de lado que tiramos a más de dos con dos caballitos de tequila, esto fue confirmado en Japón con tailandeses, vietnamitas, chinos, españoles, alemanes, italianos y noruegos en un espacio de 20x20.

oishii_kun Antonio Pérez 
Y bueno, uno cambia alianzas y fortalece otras. Da oportunidades y las quita. Cierra ciclos y abre otros. Este viaje me enseñó muchas cosas