Algunos de ustedes ya lo sabrán y para los que no, mi mamá hace un rato que en estas partidas de la vida decidió ya no hacer respawn.

Pero no importa, los detallitos me la recuerdan (en el buen sentido) todos los días.

Verán: Mi mamá, ya se los conté, me enseñó a jugar Backgammon. Mi papá me enseñó a mover las piezas del ajedrez y entre los dos me enseñaron a jugar dominó y cartas. ¿Qué pasa cuando a estos dos señores les pones un control en las manos?

Se ponen a jugar Tetris para Nintendo, por supuesto. 

Entre los cuatro de la casa se organizaban retas de Tetris. Arturo, que debió tener 10 años o algo así, perdía y se desesperaba. Yo daba un poco más de batalla pero casi siempre las retas acababan en encarnizadas batallas entre mi papá y mi mamá que terminaban, siempre, con un beso. O con ellos jugando por la noche ya acostados y en pijama hasta que decían "basta"... hasta el día siguiente.

Y entonces se oía a mi mamá tararear por el pasillo de la casa esta bonita canción:



Y si les contara, además, que mi papá es la única persona que he visto llegar a nivel 11 en Tetris de Game Boy, creo que sí me entienden por qué el invento de Alekséi Pázhitnov es un juego que me recuerda a alguien en especial.

Siguiente nivel: Juego gracias al cual conocí a alguien



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