¡S! ¡Es una actualización!

Lo siento en verdad.

He tenido muchísimo trabajo y con tantas cosas por hacer, uno no tiene tiempo (o inspiración) para contar el diario acontecer.

Pero va un resumen:

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Fui a la Feria del Caballo con los chicos de la oficina. Fue una aventura completa desde el traslado: veníamos en mi coche siguiendo al de un amigo, y de repente, quien sabe cómo, veníamos siguiendo a un coche IGUALITO que el de él, pero que dio vuelta donde no tenía que darla y, por supuesto, nosotros atrás de él haciéndole señas raras para que nos pelara, hasta que hablamos por teléfono y nos dijo que estábamos perdidos.

El tráfico para llegar es impresionante: todo mundo quiere ir a Texcoco a la Feria, pero un chico de los que trabaja con nosotros vive por allá (sí, vive en Texcoco y trabaja en Calzada de Tlalpan) y amablemente ofreció su casa para estacionar los coches, ya que de donde vive a la Feria se hacían "15 minutos".
Caminamos como una hora. Resulta que sí, vive a 15 minutos de la Feria, pero de la parte de atrás, donde hay una entrada que éste año tuvieron a bien cerrarla, así que tuvimos que caminar hasta la puerta en la parte de enfrente. Con decirles que hasta nos recogió una micro vacía y nos aventó en la entrada.

Ya ahí, se dejó ver la magnificencia: Hebillotas, botas de piel, chamarras de cuero, esclavotas (osea, las de las muñecas), cadenotas y claro, todos estrictamente de sombrero. Que no se note la pobreza.
Desde luego, también íbamos los curiosos y los que van de tenis y playera, pero de verdad se notaba que ahí adentro el dinero corre y corre fuerte.

Entramos. La entrada sorpresivamente es muy barata (20 pesos) pero la cosa es consumir, y consumir a lo bestia: Hay restaurantes, puestos de sombreros y ropa, antros, puestos de dulces, los de recuerditos, los de juegos... todo lo que usted se pueda imaginar, ahí estaba, perdido en la inmensidad de la gente y el alcohol que corrían ambos con singular alegría.

Cenamos, bailamos, tomamos, reímos, se subieron al toro mecánico, nos tomamos fotos y hasta descubrimos el rincón gay de la feria (un pequeño antrillo que ponía puro electrónico). Y de repente, se paró la música: "Gracias por venir, los esperamos mañana" ¿Pues qué horas son? ¡Madre mía, las 4 am!

Y de regreso a los coches, caminando. La salida también es un show, pues todos los que no se quieren (queremos) ir estaban afuera bailando con las bandas y los tríos norteños, ya haciendo desfiguros. Ésta vez nos fuimos caminando por el otro lado, y llegamos en media hora cansados, polvorientos, renuentes, pero bien divertidos y bien bailados.

Yo llegué a mi casa a las 7 de la mañana, a dormir dos horas para irme al ensayo.


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Fuimos de Semana Santa a Morelia, mi papá a ver a la familia que tiene allá, Arturo y yo a conocerla. Y también a recordar Morelia: Hacía mucho que no íbamos.
La otrora Valladolid creció enormemente desde que fui: La central camionera, que estaba cerca del mercado donde se compran las artesanías y los recuerditos, ya cambió a las afueras de la ciudad, y todo el primer cuadro, incluyendo la Catedral y unas 5 cuadras a la redonda, fue librada por completo de ambulantes y de noche (y de día, y a todas horas) es una maravilla pasear por ahí.

Conocía a mi primo Ulises desde que fue un fin de semana a la casa para hacer unas cosas en el DF (Filmar un corto, en realidad) pero allá conocí a toda su familia. Bueno, a "verla de nuevo" porque ellos SI nos recordaban a Arturo y a mí (juro que yo no recuerdo nada nada), incluyendo a mi primo César que dicen (ustedes juzguen) que se parece a mí. Y si así estoy, pues híjole... creo que me gusté mucho.
En general, podemos decir que todos (porque son muchos) son a todo dar y que pudimos convivir bastantito: como fuimos justo en Semana Santa y allá no trabajó casi nadie, tuvimos muchas oportunidades de platicar y estar con ellos. Hasta una comida nos organizaron, y fueron todos. Dios, la familia de mi papá SI es grande. Y a diferencia de los de Coacalco, éstos son muy alivianados y a los dos días nos tratábamos como si tuviéramos años de vernos todos los fines. Además de lo que Arturo, mi papá y yo salimos y fuimos a conocer, ellos nos llevaron a cenar aquí (El jardín de las rosas es una maravilla), a desayunar allá (El Mesón de los Agustinos tiene un chocolate...) y al barcito con concepto (Balcones del Ángel, justo atrás de la catedral en segundo piso, con una vista espectacular y unos cocteles de miedo). En verdad la pasamos muy bien.
He de reconocer que yo soy medio antisocial en éstos casos, y que me cohibe tratar a gente que apenas conozco como mis brothers, pero con ellos es refácil. De verdad quiero ir de nuevo allá porque me la pasé de pelos con ellos y en una ciudad tranquila y bonita. Quizá las próximas vacaciones convenza a mi papá de ir de nuevo.

Ah, también me encontré a mi jefe de frente en Morelia. Pero de eso no hablemos.


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Mi prima Joss anunció que se casaba con su novio el francés. Y mientras ella se ponía fajas de yeso, cremas reductivas, zapatos blancos (que ella muy monamente llamaba "tenis de novia") y la liga obligada, la familia de Alex (el novio) vino a México para la boda y, aprovechando, para conocer el país. Y lo primero que se topa es con una familia mexicanota-muégano-pachanguera que les organizó una bisteciza para que nos conociéramos todos. No importa que los franceses no supieran español y los mexicanos no supieran francés (salvo los novios, claro), el chiste era reunir a las familias para echar la casa por la ventana, para variar, un domingo antes de la boda.

Pero, siempre serviciales, llegamos mi papá, mi hermano y yo a hacerla de traductores/decoradores/organizadores. Se le organizó el pastel al novio (era su cumpleaños), se les atendió a los franceses con cortesía y sonrisas, y hasta mi prima y yo bailamos una Bamba y un Sinaloense. Y los franceses, encantados: para ellos las fiestas sólo son entre gente joven y cada quien baila por su lado; ver niños y gente adulta bailando de pareja en la misma fiesta los tenía maravillados.

Entre ellos, la hermana del novio, Elody, sobresalía: Una güerota espigadita de 1.80, ojos verdes y nariz respingada llamaba la atención a donde fuera, y además sabía inglés y tenía ganas de hablar español, lo que le daba un toque todavía mejor. Vinieron, además, la mamá del novio, el esposo de la mamá del novio y hasta la abuelita, que creo que de los cuatro era la más entusiasmada y la más aventada a bailar, a platicar, a convivir, a integrarse con la familia, a sacar el máximo del viaje.
Como nos enteramos que ellos comen con vino tinto, al momento de comprar mi papá y yo los vinos para la boda (porque fuimos padrinos) les queríamos comprar uno padre. Mi papá, bien ducho, les quería comprar uno alemán. ¡Viniendo desde Europa a tomar vino alemán! Es como si nosotros fuéramos allá y nos dieran Tequila. Acabé por convencer a mi papá de comprarles un vino tinto chileno, para que supieran las cosas que se hacen de éste lado del charco. No saben, el tinto chileno fue el éxito absoluto, ya no sabían cómo agradecer, aunque no se pusieron muy difíciles cuando les regalamos otras dos botellas para que se las llevaran a Francia (o para el camino, lo que suceda primero).

La boda estuvo padre. Desde luego, ni el novio ni la familia sabían qué se hace en las bodas en México (La víbora de la mar, las copas, el muerto...) y estaban fascinados. Pero lo mejor fueron los mariachis: No sé si ya habían oído mariachis o no, pero en verdad se quedaron boquiabiertos cuando llegaron varios monos vestidos de charro cantando, y a los que les gritábamos las canciones que queríamos oír.

Mi prima y su esposo (qué raro se oye eso) se van a ir a vivir a Francia en unos meses, pero mientras me quedo con la imagen de la boda y de ella y su mamá chille y chille del gusto de ver a franceses y mexicanos chupando tranquilos celebrando todos juntos.


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Bailé en el DID. Bueno, bailé en el festival que se organiza para el DID, porque no fue en el mero día éste año por alguna razón misteriosa. Para variar, las maestras estaban locas y ahora estaban más histéricas porque nos dieron sólo 10 minutos para bailar, de modo que tuvimos que bailar de nuevo la Danza de Diablos, de Guerrero: Una danza que se baila todos vestidos de negro, dura como 8 minutos, y que fue a plenas 12 del día al rayo del sol... estuvo padre, pero fue muy agotador.

Pero éso no fue lo más padre del domingo. Ése mismo día vi a algunos de mis amigos de la escuela, ya que una de ellas fue a verme bailar y en lugar de ir al cine decidimos irnos por un café e invitamos a todos los que se dejaron: Uno por la gripa y otra por la hija se cortaron, pero nos vimos tres amigos y yo, dos con pareja, mi amiga Lina soltera y yo, igual.

Ahí me di cuenta que el anuncio de Pepsi Retro (ése de "Sabe a cuando tus cuates estaban solteros") me queda perfecto. Bueno, podemos agregarle: "Sabe a cuando tus cuates estaban solteros, no tenían planes de boda o no tenían hijos" porque ésa es la verdad de las cosas, todos están haciendo planes a futuro, o ya tienen algo o alguien por quién fregarle los próximos 30 años. Quién los viera cuando estábamos en la universidad: en fiestas, borracheras, jugando Gamecube, jugando dominó en la cafetería, rogándole al maestro que nos dejara entrar al salón y en general, pasándola lo mejor posible. Bueno, seguimos yendo a fiestas y jugando videojuegos, pero ahora junto con el/la significant other y yéndonos a casa temprano porque mañana trabajamos y la semana va a estar de locos.

No se cómo sentirme al respecto, en realidad. Claro, me da gusto verlos con sus carototototas de felicidad y sus planes y sus besos y todo, pero siento que del grupito unido que éramos, como que nos estamos dispersando. No es culpa de los respectivos, desde luego, pero... no sé. Nos hablamos menos, nos vemos mucho menos y ahora que se casen los que vayan a hacerlo, me gustaría pensar que no, pero seguro todavía será menor. Veo la foto de graduación (donde estamos la mayor parte de la bolita) y me gustaría no haber crecido, y quedarme de universitario siempre.

Bueno, siempre queda el consuelo de saber que no trabajamos tan distantes uno del otro (y creo que yo estoy en medio de todos).

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Pues así las cosas: ésto fue un resumen pequeñísimo de los últimos meses. Lo sé, no es la gran cosa, pero de eso a nada, creo que es un gran avance.
En verdad, no tengo mucho tiempo como para escribir seguido, pero no quiero dejar el blog, así que quizá las actualizaciones sean más espaciadas, pero serán sustanciosas. Ustedes confíen.

Mientras, pueden COMENTAR, que bastante falta le hace al blog.


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Oyendo: FinalFantasy VIII - Man with the machine gun (Laguna's battle theme)



2 comentarios:

お雛様 dijo...

aahaha toño y sus peripecias :)

Jack dijo...

hola toñin, como ya me reclamaste por no poner nada, aqui te dejo mi comentario: me encanta tu forma de contar las cosas, tienes buena redaccion y me alegra el dia leer tu blog, espero que te des mas tiempo para escribir en el, pero mas aun espero que nos demos (todos los de la bolita) mas tiempo para vernos, y no por tener a nuestr@s respectiv@s nos dejemos de ver, sabes que se te quiere.

Saludos.