El santo de los indigentes, cap. 2


-"Así que, con el perdón de Dios mediante, me dediqué a seguir a uno de los indigentes de la estación de la 42.

Como sabrán, tengo algunos recursos. Vaya, no soy Bruce Wayne, pero dispongo de algo de dinero y materiales. Y siendo CEO de una empresa, de mucho tiempo libre."

 

-"Mi única limitante con ellos es que fuera gente verdaderamente sola: sin hijos, sin nietos, sin hermanos, padres o pareja. Alguien por qué vivir en esta vida es pocas veces apreciado pero siempre importante. Así que me tomé mi tiempo de disfrazarme, investigar  y seguir a este pobre chico, hasta que lo vi regresar con su hermano.

Luego seguí a otro, y a otro, otra más hasta que di con uno que por dos semanas durmió solo bajo un puente. Dormía tan profundo que le quité su cobija y le apagué su fogata sin que se diera cuenta."

 

"Admito que con uno, uno solo, usé la fuerza. Y fue sin querer, no contaba con que tuviera el sueño ligero y oliera el humo en su 'casa'. Tuve que darle un fuerte golpe contra una esquina  que no lo mató, pero lo dejó inconsciente el tiempo suficiente para ahogarse con humo."

 

-"Nunca les pregunté sus nombres. No quise saber el nombre de quienes estaba liberando de esta vida terrenal; debe imponer un cargo de conciencia que no estaba dispuesto a cargar.

Y más porque no sabía cuántos más seguirían."

 

La sala, que minutos antes hervía en fervor, ahora era un sepulcro, como los de los sin casa que ahora descansaban en paz.



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