30 días, 30 juegos II – (2) Último juego que acabé

Día dos del reto. O no, los primeros cuatro días los estoy escribiendo en el mismo día para que no me gane el tiempo. Pinche trampas.

El jueeeego, pues. Parece de risa escribir del último juego que acabé (cerca de un año atrás) y hacerme llamar “gamer”, pero eso pasa cuando el poco, poquísimo tiempo que todas tus obligaciones te dejan libre lo quieres pasar yaciendo con ella toda la noche. Ah, mi cama.

Mucha tinta real y virtual se ha derramado acerca de este juego. Si es una burla, si es un túnel, si es un experimento, si es incomprendido, si la mar en coche. La verdad es que a pesar de que es, efectivamente, una línea recta el 90% del tiempo, Final Fantasy XIII para Playstation 3 es un juego que uno puede disfrutar mucho si no se trae puesta la playera de Purista. La historia no es su punto más fuerte (sorpresivamente, hay que decir: el juego anterior tiene una historia política impecablemente construida) pero los personajes son empáticos y te entretienen los cortos.

La mayor innovación (planeada, al menos) que tiene el juego es también su mayor defecto: Los paradigmas son fáciles de programar pero requieren un poco de timing para aplicarlos correctamente, aunque cuando le agarras al truco puedes pasar el juego sin mucho problema o, como en mi caso, matar al jefe final al segundo intento.


Ni tan falto de madre, el Orphan. Cayó rapidito.




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